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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 59 Los nuevos residentes, en la sede de la fundación ROLDÁN SERRANO La Fundación Gala abre nuevo curso para trece residentes El escritor falta por primera vez en la recepción de los nuevos becarios VALERIO MERINO L. M. CÓRDOBA glo I después de Cristo, fue el más grande del mundo conocido, pero después hubo algunos mayores, como el de Cartago y sobre todo el de Roma. El eje mayor del anfiteatro de Córdoba mediría 180 metros, sólo siete menos que el de la ciudad eterna. Espectáculos Como todos los anfiteatros, estaba dedicado a los espectáculos de hombres contra hombres, es decir, de gladiadores, y también de hombres contra bestias. Como han constatado los historiadores, eran espectáculos propios de personas de una extracción social baja, por lo que se levantaban fuera de las ciudades, nunca dentro, porque además necesitaban mucho espacio. Así pasaba con el de Córdoba, que distaba algo más de 500 metros desde las murallas de la ciudad, situadas en la zona de Puerta Gallegos. En el interior de la ciudad sí estaba el teatro, que era el que ofrecía los espectáculos dramáticos que gustaban a personas de una clase social más elevada. Sus restos también aparecieron en una excavación arqueológica y están integrados bajo la ampliación del Museo Arqueológico. No es un hallazgo aislado, porque además de la basílica cristiana, se encontraron restos de lápidas de gladiadores, que para los que vivían en aquella época y seguían sus espectáculos eran ídolos parecidos a los grandes deportistas del siglo XXI. Muchas lápidas se conservan en el Museo Arqueológico con referencias a sus hazañas y al número de combates en que vencieron. También debió de haber, según los investigadores, una escuela de gladiadores, en consonancia con el tamaño de aquel recinto. El proyecto de trabajo con estos restos contemplaba hacerlos visitables para todo el público, pero por el momento tendrá que esperar hasta que haya acuerdo para actuar. Las zonas recreativas se completarían con el circo, que es donde se ofrecían las carreras de cuádrigas y otros vehículos. La mayoría de historiadores y arqueólogos están de acuerdo en que debió de estar donde estuvo el convento de San Pablo, que coincide con una extensión más amplia que la actual iglesia. En aquella época era a extramuros de la ciudad, que terminaba por el Este en el eje que va por las actuales calles Alfaros y San Fernando. El nuevo curso comienza en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores con la extraña sensación de que falta quien tuvo la idea. El escritor cordobés, que acaba de cumplir 88 años y que está aquejado de algunos problemas de salud, fue el ausente ayer en la recepción a los miembros de la promoción número 17, aunque estuvo presente en la memoria de todos por ser un acto en el que siempre recibía con cálidas palabras a los que llegaban para formarse. Y esas palabras llegaron, pero no de su propia voz, como hizo hasta el año pasado, sino en una carta que dirigió a los nuevos residentes, en la que les invitó a alcanzar la cima de la obra a la que quieren llegar. Aunque tengan que conseguirlo a costa de pasar por encima de prejuicios, mezquindades e ignorancias de los demás En la carta que leyó Ángela González, miembro del patronato que rige la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, el autor de Charlas con Troylo y El manuscrito carmesí les invitó a salir del lugar en que se encuentren más cómodos para arriesgarse en su actividad creativa y buscar nuevos caminos que les darán frutos. En su lugar acudió el secretario general, José María Gala, que dio la bienvenida a los nuevos residentes, que en este año serán 13 jóvenes llegados desde varios puntos de España y del mundo, muchas veces con la condición de hispanohablantes como algo en común a todos ellos. Son uno más que los que estuvieron en el antiguo convento del Corpus Christi en el curso que terminó en junio. Profesores En la lista, compuesta por ocho mujeres y cinco hombres. Están Paula Lemus, Carla M. Lyman, Guillermo Velasco Páez, Enrique Javier Sanz Zamora, Marina Palomar, Eva Mir, Lucía Gutiérrez Vázquez, Irene Saravia Enrech y Khadi Doublef, que a partir de ahora pasarán un curso completo en el que trabajarán juntos, cada uno en la disciplina a la que se quieren dedicar, y se influirán mutuamente en su trabajo creador, como sucede desde que en el curso 2002 2003 se puso en marcha la institución para jóvenes creadores. Trabajarán bajo la dirección de María Zaragoza, escritora y antigua residente, autora de varios libros publicados, y Rafael Jiménez Reyes para artes plásticas. Como sucedió el año pasado, no hay jóvenes que vayan a formarse como músicos. Esfuerzo Antonio Gala animó en una carta a sus becarios a buscar nuevos caminos y a luchar por su obra