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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 PUERTA GIRATORIA VIC NATI GAVIRA OCULTOS La precariedad laboral ya no propicia una vida digna, saltó por los aires la equivalencia entre empleo y hogar estable C PERDONEN LAS MOLESTIAS al modo en que Benito Mussolini promulgaba las leyes raciales allá en los años inefables. Los expertos aseguran que el mosquito tigre encuentra un hábitat apropiado para la reproducción en lugares de agua estanca y putrefacta. Lo que no dicen es que también halla condiciones idóneas de desarrollo en ecosistemas xenófobos, de atrincheramiento nacional y de fobia antieuropea endémica. Ahí es donde el escrito del señor Anguita y compañía abre un vaso comunicante con la Italia reaccionaria de Salvini. La aversión del señor Anguita hacia lo que denominó la Europa de los mercaderes no es nueva. Ya la convirtió en santo y seña de su estrategia política en los años en que pastoreaba a la izquierda de la izquierda. Hasta tal punto de que abrió una grieta en el suelo granítico de su coalición y por ahí se le escaparon unos cuantos disidentes hacia territorios más templados y menos dogmáticos. Lo que no estaba escrito es que a fuer de antieuropeísmo acabara cruzando a la orilla de Salvini y quien sabe si de Steve Bannon también cualquier día tonto de otoño. Es lo que tiene el picotazo del mosquito tigre. Que lo mismo te dispara la temperatura del soberanismo nacional que te nubla la vista a la hora de atisbar en el horizonte un supremacista de libro. Y el indescriptible Salvini lo es. El artículo, por lo demás, es un tiro en la línea de flotación del señor Iglesias y su estrategia pragmática de la política de lo posible, justo ahora que acaba de sellar un pacto presupuestario de acusado contenido social. El señor Anguita ha preferido mirar al Gobierno xenófobo de Roma antes que al joven podemita que apadrinó hasta antes de ayer. Seguramente porque no perdona que el señor Iglesias haya cometido el pecado mortal de cruzar a la otra orilla de la socialdemocracia posibilista. Y eso, para el apóstol del programa, programa, programa, es delito de alta traición. Que el viejo coordinador de las esencias corte amarras con su antiguo pupilo es cuestión de tiempo. Lo que es difícil de precisar es el alcance, la gravedad y la duración del proceso febril que lo ha llevado a blanquear el Gobierno más inquietante de Europa desde la desaparición de Benito Mussolini. Es lo que tiene la picadura del mosquito tigre. ARISTÓTELES MORENO MOSQUITO TIGRE El díptero tropical ya ha tocado suelo cordobés. De otra manera no se explica el artículo del señor Anguita blanqueando a Salvini L A primera noticia de la llegada del mosquito tigre a tierras cordobesas la tuvimos por conducto del último artículo del señor Anguita. No sabemos exactamente qué tipo de fiebre provoca este díptero tropical pero los síntomas resultan inquietantes. De otra manera es difícil de entender que el fundador de la teoría de las dos orillas, haya acabado acampando en el margen derecho de Salvini con una pachorra que estremece. El artículo al que nos referimos está firmado por el señor Anguita, pero también por el parlamentario Manuel Monereo y el profesor Héctor Illueca. En él se pone en valor la política social aplicada por el Gobierno italiano a través del conocido como Decreto Dignidad, que combate la precariedad laboral, dignifica las condiciones de trabajo y castiga la deslocalización empresarial, que nos está dejando la industria europea hecha un solar. Los señores firmantes podrían haber tomado como marco de referencia de políticas sociales el modelo portugués, el paradigma escandinavo de sociedad redistributiva o cualquiera de las iniciativas reparadoras de derechos que pululan en suelo europeo. Pero, por razones inexplicables, han decidido mirarse en el espejo de un Ejecutivo que no tiene inconveniente en dejar a la deriva a la carne humana que naufraga en el Mediterráneo o que se propone censar a los gitanos del país, órdoba es una de las ciudades más pobres de España, un tercio de su población está en riesgo de exclusión social y crece el absentismo escolar. La Red Andaluza de Lucha contra la Exclusión Social con catorce colectivos adheridos en la provincia así lo constata. La precariedad laboral ya no propicia una vida digna, saltó por los aires la equivalencia entre tener un puesto de trabajo y mantener un domicilio estable o el pago en tiempo de las facturas de suministro. Más personas mayores y solas, más mujeres con carga familiar no compartida y cada vez más jóvenes que ni estudian ni trabajan son los signos de ineficacia en lo político y de indiferencia en lo social. Estos datos deben orillar nuestra indiferencia y mover en nosotros otra conciencia. Para optar a un compromiso mayor dejó de ser suficiente la denuncia. Es ahora cuando la perversión de un sistema no resiste más interpretación, es tiempo de acción individual y colectiva a pie de obra porque la ideología no rescata la dignidad de las personas, no sirve para sostener sus vidas, vale más para anestesiarnos y poner en nuestras manos, a tiro de tuit, la riña de gatos, la lucha en barro en que se ha convertido la escena política de ahora. Si sucumbimos a la construcción social plagada de gestos y polémicas hueras estamos confiando a los partidos políticos y a las instituciones públicas un salvoconducto para ocultar en sus agendas la imperiosa necesidad de intervención. Si las obras del Marrubial impiden el acceso al servicio de comida para personas sin hogar del comedor social de los Trinitarios y se interpreta como una necesidad técnica del proyecto, hemos aceptado que la pobreza ha de ser invisible, eliminada de nuestro paisaje urbano, despreciada en las prioridades políticas. Solo el ejemplo del compromiso de la institución trinitaria permite la esperanza. Han aceptado el enésimo invite, lo han encajado con la experiencia de reconocer que están llamados a adaptarse a la indiferencia del poder político. De la Ronda de Marrubial se han marchado a Sagunto y allí siguen sirviendo comida, a la espera de un edificio que la Gerencia de Urbanismo no termina de cederles, quizás porque no conozca su labor, quizás porque la ineficacia es hasta ese punto atrevida. Y así, seguimos imaginando iniciativas políticas que consigan la representación de la cuota femenina en las empresas so pena de sanción y las inexorables exigencias del movimiento vecinal cordobés como guía del uso público de las calles, solo vemos flores y caballos en este otoño cordobés mientras estamos evitando la realidad para que no termine por aplastar nuestra conciencia. Seguimos caminando sin llegar a localizar lo urgente, mezclando los días con el conformismo y una buena capa de ignorancia, suministrada por quienes ya piensan en sus puestos de las listas electorales. La ambición tiene otros objetivos y nadie en sus programas hablará de pobreza sino de cuotas de poder.