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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL BURLADERO UNA RAYA EN EL AGUA CARLOS HERRERA Y AHORA LA BANCA Si yo fuera el Gobierno no estaría demasiado eufórico P OR si eran pocos los elementos de inestabilidad del sistema, acaba de llegar una sentencia del Supremo que añade emoción al escenario socioeconómico del país. Vivimos en una sociedad política en la que un outsider intenta pactar la política económica con un golpista encarcelado: Presupuestos Generales del Estado negociados en un vis a vis. Una suerte de vicepresidente no oficial se va a ver hoy con un tipo que encabezó un golpe de Estado contra el país que quiere desmembrar para conseguir su apoyo para unas cuentas que elabora un Gobierno al que sostienen proetarras, filocomunistas, independentistas y golpistas varios, todo ello ante la tardía reacción del presidente de ese Gobierno que, superado por la alarma de las informaciones, sobreactúa para dar la impresión de que quien manda es él, cuando todos sabemos que está cogido por la bolsa escrotal por todos los que le pusieron en ese cargo. Vivimos en un Estado a cuyo jefe, prodigio de equilibrio y moderación, llama hooligan un racista, supremacista y desequilibrado dirigente regional del que depende, en parte, que las cuentas del Estado que detesta salgan adelante. Todo ello ante la tímida y pacata reacción del jefe del Ejecutivo, experto en plagios varios, que se revela incapaz de resolver la soledad del Rey brindándole apoyo manifiesto y resolutivo. Ignoro cuántos países de nuestro entorno se encuentran en situación semejante, pero me atrevo a calibrar de inaudito el panorama descrito. Y, por si fuera poco, llega ahora una decisión final del máximo tribunal del sistema que reparte e imparte justicia aclarando algo que puede parecer menor pero que supone todo un seísmo en el sistema bancario español, sujeto, como sabemos a una década de negocio que no ha sido, precisamente, beneficiosa para sus intereses. Corrigiéndose a sí mismo, el Supremo ha decidido que los gastos derivados de la constitución de una hipoteca corresponden al acreedor, es decir, al banco y no al cliente. Una primera observación desprende la sensación de que el TS dice una cosa y la contraria, ya que antes había dictaminado lo opuesto, pero dando por bueno que esta es la decisión definitiva, cabe preguntarse qué consecuencias puede tener para un sector que puede asegurar que el negocio de las hipotecas, entre una cosa y otra, no proporciona demasiadas alegrías. Evidentemente, hacer a los bancos responsables de ese gasto, Impuesto de Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados, castiga el margen de beneficios de unas entidades que alegan no obtenerlos de sus hipotecas: si para una entidad no resulta rentable ofrecer préstamos para adquirir viviendas ello repercutirá en los réditos que puedan ofrecer a depositantes de ahorros en una década que ha resultado muy poco beneficiosa para sus intereses, con lo que no sé en qué puede acabar la fiesta. ¿Qué hacer con los ahorros? Ayer, sin ir más lejos, el batacazo en bolsa fue notable, ya que el atractivo para los inversores resulta descriptible. El aluvión de reclamaciones individuales se presume ciclópeo, con lo que habrá que calcular si no es más rentable invertir en las entidades que van a gestionar esos reclamos, bufetes especializados y tal, antes que en la propia banca, que a decir de sus gestores tiene la fuente de su negocio en operaciones fuera de España. ¿Cómo van a ser las hipotecas a partir de mañana en un país en la que la construcción de viviendas sigue siendo uno de los motores de su crecimiento económico? No está claro si esta sentencia tiene efectos retroactivos, pero los principales estudiosos del caso dicen que sí. Ello invita a pensar que los bancos estudiarán cómo repercutir esos gastos de una manera o de otra en aquellas personas que mañana quieran dinero para una vivienda, lo que unido a la situación general resulta poco estimulante. Si yo fuera el Gobierno no estaría demasiado eufórico. IGNACIO CAMACHO EL NOVIO DE LA MUERTE Este Colomines lo tiene tan claro que sólo le falta dar el paso hacia una Historia de estatuas, flores y aniversarios UIZÁ tenga razón ese tal Colomines, aunque una razón inversa: no hay secesión sin muertos o, dicho de otra manera, no hay proceso separatista sin una crisis violenta. Los ejemplos de Checoslovaquia y de la antigua URSS no sirven porque la primera era un Estado creado a partir de naciones yuxtapuestas y las repúblicas bálticas o Ucrania se desmembraron de la previa implosión soviética. En la India empezó la cosa muy bien y acabó en un baño de sangre con limpieza étnica. Alguna vez ha dicho Arturo Pérez Reverte, con el que Colomines compartió en primavera un debate de fuerte controversia, que toda independencia implica una guerra de la independencia. Él (Arturo) vivió alguna en los Balcanes y fue bastante cruenta. Pero el soberanismo catalán ha elegido una vía revolucionaria posmoderna, de un pacifismo impostado porque oculta la presión sofocante de media Cataluña sobre la otra media. El resultado es que toda su valiente rebeldía se vino abajo en cuanto el Gobierno apretó un poco sólo un poquito, y sólo con la ley las tuercas. Y que el mesías insurgente se dio el piro metido en un maletero para cruzar la frontera y ya no existe forma humana de hacerlo volver de Bruselas. La insurrección fue sofocada de un plumazo tardío y tímido sin mayores problemas, cuando en vez de tanques por la Diagonal hicieron acto de presencia un par de jueces con sus puñetas, y ahí andan los golpistas lloriqueando clemencia. Si alguna vez se salen con la suya, que acaso hasta puedan, será porque los gobernantes españoles renuncien a su obligación suprema y en vez de ejercer la autoridad democrática se avengan están en ello a transigir con alguna componenda. El año pasado quedó claro que esta gente no resiste una mínima demostración de firmeza, que no de fuerza, y que si de algo pecó el Estado fue de apocamiento y de paciencia. Así que adelante, Colomines, ya que lo tienes tan claro. Te falta dar el paso para que la cosa vaya más rápido. Agarra un kalashnikov y tírate al monte, como el Che, a proclamar la república por las bravas y a liberar a los encarcelados. Ahí, en primera persona del singular, en plan novio de la muerte, pero voluntario, porque un hombre tan bizarro no querrá usar de carne de cañón a jubilados, como en el día del referéndum falso. Te espera la Historia, el destino manifiesto, el santoral laico, una posteridad mártir con su esplendor de estatuas, sus ofrendas de flores y su liturgia de aniversarios. Incluso si te sale mal, tienes el prestigio asegurado entre una sociedad tan victimista y proclive a celebrar fracasos. Deja de dar discursos con pose de intelectual sobrado y baja a dar ejemplo fuera del pedestal doctrinario. Igual te encuentras con la sorpresa, tal como está el patio, de que el enemigo autoritario te ha dejado libre el campo. Échale coraje, Espartaco, que tus compatriotas oprimidos te están esperando. Q JM NIETO Fe de ratas