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12 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO ASÍ (O PARECIDO) No resulta muy difícil imaginar qué le va a decir hoy U NA estancia parca, sin alardes, pero luminosa y con un correcto mobiliario funcional. Se abre la puerta de barrotes. Entra un hombre fornido, de 49 años, vestido de traje sin corbata y acompañado de un guardia, que lo guía con la deferencia propia de un escolta. En la salita lo aguarda sentado otro hombre, de 40 años, un poco cargado de hombros, que al ver entrar al individuo se yergue rápido y lo saluda con exagerada sonrisa servil. Se dan la mano; una un poco sudada, la otra ancha, tranquila y envolvente. El guardia se retira. Ya solos, comienzan a hablar. Es una vergüenza que estés aquí. No se puede encarcelar a las ideas arranca el hombre más joven. El otro individuo, de mirada rara y ausente, asiente con los modales tranquilos de un abad campestre del Medievo, pero nada dice. El visitante sigue hablando: Nos tienes que ayudar. Tienes que hacer el esfuerzo de olvidar por un instante lo injusto de tu situación. Toca aguantar un poco y mirar a largo plazo. Yo también soy partidario del derecho a decidir y creo que el proceso soberanista catalán ha abierto un espacio de discusión muy positivo. Además me considero marxista, me sumé a las Juventudes Comunistas en Segundo de BUP, y estuve allí siete u ocho años. Los marxistas sabemos bien que el momento leninista es la excepcionalidad, ese instante de la política que tiene que ver con las circunstancia específicas de un momento dado. El Capital de Marx no está para tenerlo en una estantería, está para estudiarlo y aplicarlo. Lo que vivimos ahora es como elegir entre Coca- Cola y Pepsi- Cola. Nosotros tampoco lo consideramos una democracia. Solo se puede definir algo como democracia si sirve para cambiar las cosas El hombre corpulento escucha impertérrito, hasta que hace una pregunta con su voz campanuda: ¿Y todo eso cómo afecta a la situación de los que estamos presos? El hombre más joven vuelve a animarse: Nosotros aprendimos mucho trabajando en América Latina. Casi sin darnos cuenta estábamos construyendo una especie de armamento. Nuestra táctica hasta ahora ha sido pillar al enemigo desprevenido y llegar hasta la cocina, para una vez allí hacernos fuertes y resistir. Nos queda el último paso, que llegará, y cuando se mire con perspectiva histórica parecerá algo increíble. Los valores dominantes están siendo cuestionados y ahí es donde nosotros intervenimos. Conocemos bien la historia de este país y el terreno de la batalla política, que no está en el Parlamento ni en la prensa, está en la televisión. Nuestro país no se merece un jefe de Estado que no se presenta a las elecciones. Aquí se va a abrir pronto un proceso constituyente como alternativa al Régimen del 78. Creo que Pedro también lo ve así. Y entonces, con ese nuevo marco constitucional, tendréis el derecho a decidir y el referéndum de independencia. También habrá una solución rápida para los presos, por supuesto. Eso es lo que ahora nos jugamos. Si vosotros decís no a nuestros presupuestos, si provocáis la caída de este Gobierno de izquierdas, la alternativa será la ultraderecha. Esa es la decisión que tienes que tomar (PD: El 80 de este artículo está compuesto con declaraciones literales de Pablo Iglesias) MONTECASSINO HERMANN DE KASHOGGI A OSWALDO PAYÁ Sobre las mentiras y las víctimas como arma de guerra S ON espeluznantes los datos que llegan desde Turquía sobre el final del periodista saudí Kashoggi, supuestamente desmembrado en vida cuando tuvo la pésima idea de pisar el consulado de su país en Estambul. Pero le ha salido muy mal esta bárbara operación al hombre fuerte y heredero Mohamed bin Salman, si fue él quien lo ordenó. La campaña electoral en EE. UU. ha convertido a Kashoggi en protagonista con todo el mundo pendiente de un periodista que no conocían. El Partido Demócrata intenta colocarle el muerto saudí al presidente. De ahí que Donald Trump muestre genuino interés por aclarar el caso que se quiere utilizar contra él. Otra vez demuestra que su carencia de resabios ideológicos le permite buscar soluciones a un problema objetivo con una honradez desconocida para todos los que usan el caso con oportunismo y mezquindad. La suerte del periodista Kashoggi es para ellos un mero instrumento para atacar a Trump, a su política y a Israel, de los que Arabia Saudí es crucial aliado. Lo de siempre. Resulta delirante la sobreactuación de quienes desprecian por sistema los terroríficos informes sobre los calvarios sufridos por hombres y mujeres inocentes torturados y ejecutados en mazmorras en Irán, en esa otra teocracia en guerra con Arabia Saudí. A Teherán le pasa como a Oriol Junqueras, que es el mayor delincuente de todos, pero tiene a todos haciéndole honores y favores. Todo hacia Teherán son simpatías de los obamistas en EE. UU. y de la UE representada por la peculiar pija progre Federica Mogherini, que reparte sus amores entre el castrismo y los ayatollahs. También son proiraní los lobbies de la industria. Se prometían un festín en Irán y Trump con un nuevo embargo lo ha estropeado. Al final, Kashoggi, más allá del horror de las circunstancias, es otra víctima más de la gran guerra interna del mundo musulmán que libran esos dos regímenes islamistas. El reino feudal saudí es igual de despiadado que el iraní. Pero no más. Y el enemigo de Occidente es hoy la dictadura clerical iraní, que somete a su pueblo desde hace 40 años. Los persas son una nación sofisticada. Infinitamente más que esos pastores árabes saudíes venidos a más. Sus tiranos, como Xerxes en las Termópilas hace 2.500 años, despliegan un afán imperialista imparable en Líbano, Siria, Afganistán o Iberoamérica, aliados con movimientos comunistas y socialismo siglo XXI. Financian con el chavismo tanto a los comunistas españoles de Podemos como a los terroristas de Hamas. Y cooperan en el narcotráfico mundial. Controlan medios de comunicación con bien pagadas simpatía por Teherán y hostilidad hacia Arabia Saudí. El martes imaginé yo que el asesinato de Oswaldo Payá en 2012 hubiera tenido la cobertura informativa y la presión investigadora del caso Kashoggi. Quizás Cuba hoy seria distinta. Pero a aquél gran héroe cristiano, al que liquidó la dictadura por lo mucho que lo temía, se le negó hasta la condición de víctima. El gobierno de España, y era el del PP, ayudó miserablemente a encubrir aquel asesinato de Payá y Cepeda. Europa otro tanto. La editorial Hypermedia, su viuda Ofelia y su hija Rosa María presentaban en Madrid su libro póstumo. La noche no será eterna es el bello titulo de esta historia de Cuba y especie de amorosa autoayuda para cubanos, sin ápice de rencor, con lucidez tremenda y omnipresente esperanza. Kashoggi es una víctima convertida en bandera por intereses ajenos, Payá fue una víctima que quisieron ignorar los cobardes. Los cómplices con su asesinato y su ocultación han hecho mucho para que se prolongue la noche en Cuba y se extienda a Venezuela y hoy se muestre procaz y amenazante en España. Payá revela tanta y tan inaudita valentía que confiere no ánimo, certeza de que la verdad profunda triunfará sobre esa noche de la cobarde mentira.