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ABC MIÉRCOLES, 17 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIC PRIMERA PLANA BALTASAR LÓPEZ HÉROES LOCALES Son noticia el director de Cáritas o el capitán Toledano (Guardia Civil) referentes de los que estar orgullosos L DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO DE OCTUBRE A OCTUBRE Un año después, Barcelona vuelve a vivir escenas de agitación callejera y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad D on Hilarión, uno de los protagonistas de la conocida zarzuela La verbena de la Paloma afirmaba que los tiempos cambian que es una barbaridad No le faltaba razón a don Hilarión. Hay que ver lo que ha cambiado en Cataluña el panorama de las calles a lo largo de un año. El que va de octubre de 2017 a octubre de 2018. El primer día de dicho mes, en 2017, la Policía Nacional tenía que emplearse a fondo para tratar de que la ley no fuera burlada. Hubo serios enfrentamientos entre quienes hacían burla de la legislación vigente, con la lamentable connivencia en muchos casos de los Mossos de Escuadra, que incluso llegaron a entorpecer la labor policial, y los cuerpos de seguridad del Estado: Guardia Civil y Policía Nacional. El independentismo catalán tuvo su jornada de gloria y sus líderes y gestores la aprovecharon para difundir cientos de imágenes, falseadas muchas de ellas, con las que denunciaban lo que denominaban violencia policial y represión del Estado español. Apuntaban a que los heridos, víctimas de esa violencia se contaban por centenares, casi mil, y que los hospitales y centros de salud de Cataluña estaban literalmente colapsados. Al día siguiente- -salvo un par de casos- -ninguno de los heridos estaba ya en los hospitales. Algo verdaderamente milagroso que va mucho más allá de la profesionalidad y capacidad de los servicios sanitarios de Cataluña. La verdad, como luego se supo, es que ni los heridos eran tantos y que, por el contrario, eran muy numerosos los tramposos. Muchos de los que aparecían como heridos por causa de la brutalidad policial no eran tales y algunos lanzaban acusaciones gratuitas, llenas de falsedades. Nada que a estas alturas nos extrañe porque la mentira forma ya parte indisoluble del relato de los independentistas catalanes. Mentiras sobre el pasado y mentiras sobre el presente. Un año después, el primero de octubre de 2018, Cataluña en general y Barcelona en particular, han vuelto a vivir escenas de agitación callejera y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad- -en este caso se trataba de los Mossos de Escuadra- y los radicales de la CUP. Ahora el culpable de la represión no son las fuerzas de ocupación del Estado opresor, es la policía autonómica catalana. Policía que ahora se queja de que la Generalitat los ha dejado a los pies de los caballos. Se quejan de algo que sus mandos, con el comisario Trapero a la cabeza, presuntamente orquestaron hace un año y los Mossos lo secundaron. A quienes entonces dejaron a los pies de los caballos fue a los agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional que se las vieron y desearon para cumplir con lo que era su obligación: tratar de impedir un referendun ilegal. En esta ocasión los líderes independentistas, contra los que han clamado quienes pretendían, entre otras cosas, asaltar el parlamento catalán, no han hecho circular por el mundo la actuación de los Mossos. Guardan un oprobioso silencio sobre los heridos, que los ha habido, y sobre las cargas protagonizadas por los Mossos. Como también lo guardan sobre el fenomenal fiasco político, amén del económico, que ha supuesto el independentismo quebequés, que ha sido uno de los espejos en que han estado mirándose los independentistas catalanes... hasta ahora. Es que, como decía don Hilarión, los tiempos cambian que es una barbaridad, y es tiempo quien, muchas veces, termina poniendo a cada cual en su sitio. unes noche, en la zona de Las Tendillas, en el corazón económico de la ciudad, late la pobreza. Se siente su palpitar intenso cuando uno se cruza con la furgoneta de Cáritas atendiendo a una mujer sin techo. Entonces, mi cerebro recupera la excelente entrevista que publicamos en ABC el domingo al director de esta oenegé en Córdoba, Salvador Ruiz. Advertía de una peligrosa enfermedad de la sociedad, la globalización de la indiferencia Nos hemos acostumbrado a los pobres. Y a que, si salimos de la crisis, haya gente que quede al margen Y los que no sanan con la recuperación económica son aún legión. Donde no llegan mis neuronas, alcanza mi móvil. Refresco mi memoria: Cáritas ayudó en 2017 a más de 20.000 familias en la provincia. Sigo caminando. Mi cerebro ya me ha desconectado de los auriculares con los que seguía la derrota ante Inglaterra en la pachanga oficial de la UEFA Nations League. Busca otra noticia que leí recientemente de otro colectivo que hace de sherpa a quienes la existencia se les pone tan cuesta arriba como el Everest. Y la encuentra al lado de la entrevista de Ruiz, porque nuestro periódico incluyó este mismo domingo un completo reportaje sobre el colectivo de invidentes y la espectacular labor que la ONCE realiza en nuestra provincia, donde tiene casi 1.400 afiliados. De él, me quedo con la historia de Ana Olmedo. En esta sociedad en la que nos ahogamos en un vaso de agua, ella nos da una lección de cómo superar un tsunami. Tras terminar primero de Derecho, se quedó totalmente ciega. Aunque la vida golpeó con la fuerza con que lo hace Anthony Joshua (acudan a YouTube los no iniciados en el boxeo) Ana no cayó. Su familia (le escaneó los libros y un software los convertía en voz) sus compañeras, la ONCE y, sobre todo, su tesón hicieron que fuera la adversidad la que besara la lona. No sólo se sacó la carrera, sino que opositó con éxito. Llego a casa, pero mis neuronas no están dispuestas aún a descansar. ¿Dónde han visto ellas más personas ejemplares este puente? ¡Claro! El viernes, en el cuartel de la Guardia Civil de Medina Azahara. Allí, acudí a cubrir el acto con motivo del día de la Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita. Pude conocer a Carlos Toledano, capitán jefe de la Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba. Le acababan de otorgar tres condecoraciones, por dos operaciones antidroga y por una en la que acabaron recuperando Patrimonio del Estado en La Habana. Un bagaje como para que, ante los medios, se pusiera medallas. No lo hizo. Se acordó de su familia, a la que roba tiempo para intentar que los buenos ganen a los malos. Estas distinciones se las podía colocar a mi mujer y mis hijos aseguró. Somos un territorio débil económicamente, pero rico en héroes. Que el pesimismo que nos invade por los problemas crónicos de desarrollo de Córdoba no nos haga olvidar que tenemos referentes locales de los que sentirnos orgullosos.