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52 SOCIEDAD LUNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es conocer ABC En una esquina de Europa ANÁLISIS PABLO BLANCO SARTO E l Papa Francisco inició este sábado en Vilna una gira por los países bálticos, muy cambiados desde la caída del comunismo. En cuatro días recorre Lituania, Letonia y Estonia, países que todavía presentan las cicatrices de la ocupación alemana y soviética. Esta visita refleja la idea del Papa de visitar las periferias más que los centros. Además, le llevará muy cerca de Rusia, cuya capital quiere visitar desde hace años. Últimamente el patriarcado de Moscú se enfrenta a las pretensiones de autocefalia de las Iglesias ortodoxas de Ucrania y Bielorrusia. Francisco visita los tres países bálticos en el centenario de su independencia, obtenida tras la Primera Guerra Mundial. La Iglesia católica, con cientos de cristianos detenidos y deportados a los gulag de la época soviética, jugó un papel importante en la resistencia pacífica al régimen estalinista. En Lituania, el carácter católico del país se nota en las cruces y las capillas que llenan los campos. Pero tras el comunismo ha llegado el consumismo. En los demás países los católicos son minoría. Letonia y Estonia serán dos etapas particulares, pues son pocos y el obispo de Roma se reunirá con protestantes y ortodoxos. Los 6.000 católicos estonios esperan poder contar con su primer santo, el jesuita alemán Eduard Profittlich, obispo y víctima del comunismo. Sería probablemente la comunidad más pequeña del mundo que tiene su propio santo. Es importante pues Dios actúa a través de ellos. PABLO BLANCO ES PROFESOR DE TEOLOGÍA DE LA UNIV. DE NAVARRA Francisco observa una celda de la prisión durante su visita al Museo de la Ocupación y la Lucha por la Libertad REUTERS El Papa revive el horror del KGB y la Gestapo en Lituania Asesinaron a 195.000 judíos y deportaron a 120.000 lituanos a Siberia JUAN VICENTE BOO ENVIADO ESPECIAL A VILNA como jefatura, calabozos, cámaras de tortura y de ejecución. La ocupación nazi trajo consigo el asesinato de 195.000 judíos, el 95 de los que vivían en Lituania y que suponían en su capital, llamada la Jerusalén del Norte por sus 115 sinagogas, la mitad de la población. Niños fallecidos La segunda ocupación soviética a partir de 1944 fue despiadada: 180.000 lituanos terminaron en campos de concentración, mientras que otros 120.000 fueron deportados a Siberia y a varios gulag de Asia central. Entre ellos, familias enteras, incluidos 12.000 niños, de los que 5.000 fallecieron en el destierro. En su segunda jornada en Lituania, el Papa visitó, al regreso del bastión católico, la ciudad de Kaunas, el Monumento a las Víctimas del Gueto de Vilna, el conocido como Gueto número 1 que encerraba a quienes podían trabajar, mientras el Gueto número 2 era la cárcel de ancianos, mujeres y niños, convertida poco a poco en campo de exterminio por hambre. El 23 de septiembre de 1943, los alemanes emprendieron la destrucción definitiva del gueto, y la fecha se conserva como jornada de la memoria del genocidio judío en un país que enseña la historia del Holocausto en las escuelas, que ha compensado a los supervivientes y ha impuesto tolerancia cero frente a los delitos de antisemitismo. Los nazis convirtieron Vilna en un Visto desde fuera, el Museo de la Ocupación de Vilna tiene aspecto de palacio, pero al bajar al sótano el Papa Francisco se encontró ayer con el escenario de un horror sin límites. En una sucesiva alternancia de asesinos, el NKVD (1940- 41) la Gestapo (1941- 44) y después el KGB usaron este palacio escenario de muerte. De los 208.000 judíos de Lituania sobrevivieron 12.000. Asesinaron a 55.000 en el gueto y a otros 60.000 a unos kilómetros, en el bosque de Paneriai. Acompañado de la presidenta de Lituania, Delia Grybauskaité, el Papa depositó una corona de flores ante el sobrio monumento de granito a las víctimas y rezó, sobrecogido y en silencio, durante tres minutos. Por la mañana, durante la misa en Kaunas, Francisco recordó que hace 75 años, Lituania presenciaba la destrucción definitiva del gueto de Vilna; así culminaba el aniquilamiento de miles de judíos, iniciado dos años antes Advertía contra el afán de supremacía de los pueblos y urgía a detectar a tiempo cualquier rebrote de esta perniciosa actitud, cualquier aire que enrarezca el corazón de las generaciones que no vivieron aquello, y que pueden dejarse llevar por esos cantos de sirena JJSl 9 z JRSl 9 T zv (z 0 z, 1 T z, -T z, 3 4) (z- P 2 z 99 Sl 9 z 9 Sl 9 T z z, T z T z! T z 2 T z -T O -T z z 0 z 1 T -z 3 T 0 z- T 0 z z zT z 4 z 0 v z z- (T 4- z 3 T 4 0 4 z z 3 4) (z P 2 z 9 Sl 9 z 9 QSl 9 T z z z, zT z z 0 z 1 T -z 3 T (z z z, z 3 4) (z- P 2 z 9 S 99 z S 99 T z 0 1 T z z 0 z- (z 0 z, T ze z- T -zT z, z 0 z T z 0 P (T- (vT 0 (3 4) (z- P 2 z 9 QSl 9 z J SJ T z zT 0 z -T z 0 T z, 4 -3 4) (z- P 2 z- Las celdas de la muerte En el Museo de la Ocupación, Francisco visitó las celdas 9 y 11, donde permanecieron encerrados y fueron torturados centenares de sacerdotes y algunos obispos como Vincentas Borisevicius, fusilado en 1946, y Teofilius Matulionis, asesinado en 1962 mediante inyección letal por una agente del KGB disfrazada de enfermera, cuando Juan XXIII le invitó a participar en el Concilio Vaticano II. Un grupo de supervivientes octogenarios aguardaba la llegada del Santo Padre. 6 (a 6- yJb M- (K UU 2; U 2 U