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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA LUNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO LES HACEMOS DEMASIADO CASO Ante una noticia llamativa y grave, la propaganda de la Diada pasó este año desapercibida L AS singulares aventuras académicas del doctor Sánchez, con una tesis y un libro que parecen los afanes de un trampero de Alaska, han tenido un inesperado efecto benéfico: han anulado el eco de la procesión anual de la Diada. La manifestación del separatismo resultó tan multitudinaria como siempre en el último lustro. Todo un alarde de simbolismo amarillo y provocación antiespañola. Toda la salmodia ritual de bravatas, victimismo, supremacismo y amenazas. Pero esta vez ha pasado muy desapercibida, porque la actualidad quedó copada enseguida por las irregularidades en los estudios del presidente y sus faltas a la verdad en el Parlamento. Las fazañas picarescas de Sánchez dieron tanto que hablar que acabaron haciendo luz de gas al gran acto de propaganda del separatismo. Lo sucedido podría ser leído como una suerte de experimento sociológico, que da mucho qué pensar: en cuanto los medios de comunicación españoles le han bajado un poco el volumen a los independentistas, su capacidad de amenaza y provocación ha caído exponencialmente. Lógicamente, televisiones, periódicos y radios deben prestar atención al problema del separatismo catalán, por ser el más grave que sufre España, al tratarse del único que cuestiona su propia existencia. Pero una cosa es informar y otra incurrir en una especie de delectación semimasoquista, que nos lleva a amplificar cada ofensa y baladronada de Torra, cada epístola martirológica de los presos golpistas, cada barrabasada de los golfos fugados a Bélgica, de los cuperos de ideario friki, de los saboteadores de los CDR, de los diputadillos rufianes... En los días previos a la Diada, muchos medios nacionales hablaron tanto de ella que en realidad ayudaron a ponerla en el epicentro del debate público. ¿Era necesaria tanta información previa sobre una manifestación? ¿No se estaba contribuyendo en cierto modo a publicitarla? Ya en la jornada de la marcha, TVE, la televisión pública que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos, querrámoslo o no, situó un plató en el lugar de arranque de la marcha separatista y el programa Los Desayunos se emitió en directo allí desde primerísima hora. ¿Hacía falta que TVE calentase desde la mañana una manifestación que iba a celebrarse a la tarde y que en realidad fomenta el odio a España y la ruptura con ella? Creo que no. Tampoco parece necesario, ni de valor informativo alguno, que los telediarios de todas las cadenas españolas se vean salpicados a diario por declaraciones chuscas y subtituladas de personajes muy menores de la logia del lacito (fijémonos por ejemplo en Elsa Artadi, que aparece más en las noticias televisivas que Casado o la vicepresidenta Calvo, casi siempre para soltar naderías que nada aportan ni nada cambian) Hacemos demasiado caso a esa agotadora cantinela victimista, mientras que de otras comunidades, por ejemplo Extremadura o las del noroeste de España, solo nos acordamos para la crónica de sucesos. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA EL ABUELITO SOROS El enemigo de las naciones entendidas al modo clásico no es otro que el liberalismo UYENDO de las informaciones sensacionalistas sobre George Soros, leo un reportaje encomiástico de Michael Steinberger, publicado en el New York Times. Para completar su ditirambo, el periodista acude a voces tan autorizadas como la del hijo del magnate, Alexander Soros: Me dijo escribe Steinberger que su padre no ha mostrado entusiasmo en hacer publicidad de su judaísmo, porque era algo por lo que casi lo habían matado Pero siempre se ha identificado como judío y su filantropía es a la postre una expresión de su identidad judía, pues le hace sentir solidaridad hacia otros grupos minoritarios; y también porque ha advertido que un judío sólo podía hallarse a salvo en un mundo en el que las minorías estuviesen protegidas. Explicando las intenciones de su padre, Alex añadió: La razón por la que luchas por una sociedad abierta es porque es la única en la que puedes vivir siendo judío, a menos que te conviertas en un nacionalista y sólo luches por tus derechos en tu propio estado A confesión de parte, relevo de pruebas. Pero a nosotros no nos interesa señalar aquí la relación entre las actividades del abuelito Soros y su identidad judía sino su condición de adalid citamos el New York Times de la libertad individual, la sociedad abierta y el libre pensamiento como devoto discípulo de Karl Popper El artículo citado menciona en nueve ocasiones, siempre con respeto reverencial, al maestro del abuelito Soros, cuyo concepto de socie- H dad abierta inspira su activismo; y repite hasta dieciséis veces que la causa de Soros no es otra sino el liberalismo y los valores liberales Y aquí es donde queríamos llegar. Pues no faltan tontos útiles (e infiltrados que los apacientan) que se obstinan en presentar al abuelito Soros como un promotor del llamado marxismo cultural una entelequia conspiranoica que lanzó con gran éxito la derecha yanqui, para que el catolicismo pompier y el cretinismo evangélico picasen el anzuelo y abrazasen bobaliconamente las tesis liberales. Pero lo cierto es que el abuelito Soros es un liberal coherente y fetén, partidario acérrimo del mercado libre y de un mundo sin fronteras. Y para alcanzar esta utopía globalista, el abuelito Soros necesita destruir las naciones entendidas al modo clásico, como comunidades políticas fundadas en fuertes vínculos familiares, sostenidas en tradiciones comunes, fortalecidas en una fe compartida. La sociedad abierta que preconiza el abuelito Soros es la sociedad de hormiguero liberal, desarraigada y multicultural, en la que todo lazo social y toda aspiración de bien común son reducidos a fosfatina, mediante la promoción de ideologías que dinamitan la institución familiar (de ahí que patrocine el feminismo y los derechos de bragueta) y el estímulo de los flujos migratorios que dinamitan las tradiciones comunes (de ahí que financie las organizaciones dedicadas al acarreo, que no rescate, de inmigrantes) El abuelito Soros, en fin, anhela una disociedad en la que el ser humano deja de ser el animal político aristotélico, para convertirse en un insecto social, desarraigado e infecundo, al servicio del mercado. Por supuesto, en este anhelo (como en toda cuestión política) hay un fondo teológico; pero sobre esto no diremos nada, acogiéndonos a la disciplina del arcano. Basta ya de paparruchas conspiranoicas. Si la izquierda secunda al abuelito Soros es porque, como profetizó Pasolini, se ha convertido en una fuerza mercenaria y traidora de la causa obrera, un perro caniche al que Soros y otros como él han concedido una prórroga de talonario. Pero el enemigo de las naciones entendidas al modo clásico no es otro que el liberalismo, que es la doctrina promovida por el abuelito Soros.