Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 1 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 LA ALBERCA VIC ALBERTO GARCÍA REYES IMPROVISATOR El único plan en el que Sánchez no ha dado un pendulazo es en el de convocar elecciones L DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO JUECES EN CUESTIÓN Los prejuicios trasnochados sobre España sustentan las resoluciones del tribunal de Schleswig- Holstein Menudos jueces... los de SchleswigHolstein! En su rechazo a considerar la existencia de los delitos de rebelión y sedición que les pedía el juez Larena en la euroorden emitida para su entrega a España se equiparaba la sedición y rebelión de que están acusados los dirigentes independentistas catalanes con las protestas habidas en Alemania como consecuencia de la ampliación de las pistas del aeropuerto de Frankfurt. Señalaban que la condena sería meramente simbólica. Por increíble que pueda parecer ese era uno de los argumentos utilizados en su resolución por los jueces del tribunal de Schleswig- Holstein. Es algo inexplicable en un tribunal de un país de la Unión Europea. La respuesta, por elevación, a esos jueces de Schleswig- Holstein se la ha dado la Sala de Apelaciones del Supremo en un auto dictado como respuesta al recurso interpuesto por Jordi Sánchez contra la decisión del juez Larena de denegarle la libertad. Van a perdonarme la extensión del texto recogido del auto en cuestión, pero no tiene desperdicio y coloca a los jueces de Schleswig- Holstein en el lugar que se merecen después de haber protagonizado una verdadera astracanada judicial: En nuestro caso no se trataba de ampliar o no una de las pistas del aeropuerto de El Prat de Llobregat, y que ello ge- ¡M nerara la protesta de miles de manifestantes para impedirlo. Lo que aquí realmente sucedía era que después de más de dos años dedicados a laminar el ordenamiento jurídico estatal y autonómico, y oponerse frontalmente al cumplimiento de sentencias básicas del Tribunal Constitucional, se culminaba el proceso secesionista dentro de un país de la Unión Europea, con una democracia asentada, poniendo las masas en la calle para que votaran en un referéndum inconstitucional oponiéndose a la fuerza legítima del Estado que protegía unos supuestos colegios electorales... Si los hechos que se han venido cometiendo en España se hubieran perpetrado en un Land de Alemania... no parece muy factible que todo ello se saldara con una sentencia condenatoria meramente simbólica como se dice en la resolución del tribunal de Schleswig- Holstein. Estos párrafos del auto no tienen desperdicio. No sólo argumentan contra el recurso de Sánchez sino que también dan un soberano repaso a unos jueces que, por circunstancias que ignoramos, pero que en cualquier caso no parecen las más adecuadas para quienes dictan sentencias de graves consecuencias, establecieron una impresentable comparación entre las protestas generadas en Alemania por la ampliación de un aeropuerto y los gravísimos incumplimientos, protagonizados por Puigdemont y sus adláteres, de la legalidad de un Estado del que él era representante en una comunidad autónoma, que es el estatus de Cataluña en nuestro ordenamiento constitucional, refrendado por los españoles, incluidos los catalanes cuando fue votada la Constitución que está en vigor. Fueron muchos los españoles que se sintieron burlados por la actuación de los jueces de Schleswig- Holstein cuando señalaron que sólo encontraban indicios de malversación, en modo alguno de rebelión y sedición, en el fugitivo Puigdemont y comparaban los altercados vividos en Cataluña el pasado otoño con las protestas vividas en Alemania por la ampliación de un aeropuerto. Sólo la existencia de fuertes prejuicios alentados por viejos tópicos que presentan a la España de hoy según planteamientos trasnochados, y en modo alguno asumibles por alguien cuya misión es impartir justicia, explican la resolución de esos jueces alemanes. O peor que puede tener un gobernante no es una convicción equivocada, sino una certeza postiza. En un gobierno siempre tiene que haber un plan, un andamiaje inamovible desde el que construir un proyecto, un jefe de obra con un diseño arquitectónico concreto. No un Pedro Sánchez. En sólo tres meses, el presidente de España que proclama la regeneración de la democracia sin urnas ha cambiado de ministro de Cultura, de estrategia sobre la inmigración, de táctica con el juez Llarena, de idea para el Valle de los Caídos, de posicionamiento sobre el control del gasto y hasta de candidato para dirigir la televisión pública. Nos gobierna un péndulo. Un improvisador que no sabe tocar ningún instrumento. Un manso. El vacío ideológico del líder del PSOE quedó acreditado, tras un largo periodo de sospechas, en el pacto anti Rajoy que lo ascendió al apogeo del ego. ¿Cuál puede ser el credo político de alguien que se declara socialdemócrata y hace concesiones a los herederos de ETA, a los separatistas marxistas y a los supremacistas, a los comunistas bolivarianos y a los enemigos del Estado? Es obvio que su gran principio es el poder. Por lo tanto, no hay que extrañarse de que un día su ministra de Justicia dijese que no se iba a hacerse cargo de la defensa del juez Pablo Llarena en Bélgica y al siguiente él mismo anunciase lo contrario. Habría sido muy difícil de explicar que sus compañeros socialistas de la Junta de Andalucía estén pagando con dinero público las defensas de los políticos que presuntamente saquearon nuestro dinero en los ERE y que, sin embargo, el mismo partido se negara a asistir al magistrado que ha aplicado la ley sobre quienes han intentado romper España. Y también habría sido imposible justificar que cada barco que asomara por nuestras costas cargado de inmigrantes fuera recibido con los brazos abiertos porque las buenas intenciones son hermosas, pero el toreo de salón es muy distinto al del ruedo. Por eso Sánchez sólo ha podido ejecutar la parte más sencilla de su plan: la colocación de todos sus amigos y queridos, incluida su mujer, y el decreto de la exhumación de Franco. Es decir, la nómina y la demagogia. Todo lo demás... depende. Por la mañana puede ser que sí, por la tarde que no y por la noche todo lo contrario. El único asunto en el que este hombre no ha cambiado de opinión es el de las urnas. Probó el Falcon 900 para ir a Benicassim y lo tuvo claro: el chollo debe durar. Y español el que no bote. Sánchez no es un peligro para España porque tenga ideas disparatadas o se haya agarrado al machito como un parásito, sino porque no sabemos cuáles son exactamente sus ideas. ¿Quién puede fiarse de una persona que cambia de opinión con tanta ligereza? ¿Quién puede confiar en un país que tiene como presidente a un saltimbanqui de las decisiones? ¿A dónde puede llevarnos un indeciso que tiene una postura por delante y la opuesta por detrás? Cuidado: en La Moncloa vive ahora Improvisator una azarosa criatura invasora con superpoderes para la devastación.