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34 ESPAÑA Matanza yihadista en Cataluña MARTES, 14 DE AGOSTO DE 2018 abc. es espana ABC Análisis Las lecciones aprendidas del Los atentados yihadistas en Cataluña han servido para detectar debilidades de nuestro sistema de protección que fueron aprovechados por los terroristas. Las Fuerzas de Seguridad del Estado y los Mossos d Esquadra han hecho un PABLO MUÑOZ MADRID examen crítico de lo sucedido hace un año para poner en marcha estrategias que sellen esas grietas. Se trata, por otra parte, de algo que sucede cada vez que se produce un acontecimiento de esa entidad y en ningún caso quiere decir Un atentado sólo puede ocurrir porque antes ha habido algún error o una deficiencia en el sistema de seguridad. Esta es la máxima con la que trabajan los responsables policiales de todos los Cuerpos, que añaden, eso sí, que es imposible garantizar la seguridad al cien por cien Por ello, tras un ataque terrorista los expertos dedican muchas horas a detectar nuevas vulnerabilidades que hayan sido aprovechadas por los criminales para mejorar los planes y protocolos de actuación. El 17- A, por supuesto, no ha sido una excepción. Estas son las principales lecciones aprendidas: La cohesión se la daban sus lazos familiares y de amistad antes que su radicalización Tanto el reclutamiento de los terroristas como su propia organización difieren en algunos aspectos claves con las conocidas hasta ahora. Para la formación de la célula que actuó en Barcelona y Cambrils la clave estuvo en las relaciones interpersonales previas a la radicalización. En este caso, se trataba de personas con vínculos familiares y de amistad, lo que garantizaba una fuerte cohesión interna del grupo. Había un núcleo duro formado por Youness Abouyaaqoub, Mohamed Hichamy y Said Aalla, y alrededor suyo el resto se fue uniendo a la célula. Esa potente relación previa fue decisiva a la hora de que no hubiese fugas de información primero, y después, para que una vez puesto en marcha el ataque, todos tuvieran la determinación suficente de llegar hasta sus últimas consecuencias pese a que sabían que sin duda iban a morir. Probablemente pesó más esos lazos anteriores que su ideología yihadista. Al ver que algunos, los cabecillas, daban el paso adelante, el resto no se echó para atrás aseguran fuentes consultadas por ABC El único que estaba fuera de ese grupo era el imán, Abdelbaki Es Satty, y la investigación no ha podido aclarar si cuando llegó a Ripoll la célula ya estaba radicalizada o bien fue él quien hizo ese trabajo. Lo que sí se sabe es que le dio una coherencia ideológica y de hecho, como ya informó ayer ABC, es muy llamativo que muchos de los terroristas llevaran un pañuelo rojo al cuello, en alusión a la fi- gura de Abu Dujana. Se trata de un guerrero venerado por el Islam por formar parte de la generación de musulmanes que conoció al profeta Mahoma. En la tradición islámica se le conoce como el guerrero del pañuelo rojo y el que lo llevaran los yihadistas demuestra un cierto barniz ideológico, que fue el que les proporcionó el imán. Pero sin duda el principal fracaso desde el punto de vista de la seguridad es que siendo tan numerosa la célula nadie la detectara, y eso a pesar de que se movía en una comunidad relativamente pequeña como es Ripoll. Eso obligará a las Fuerzas de Seguridad a replantearse sus técnicas para encontrar este tipo de grupos en las que se tendrán que tener en cuenta aspectos que hasta ahora no se consideraban muy relevantes. La Rambla de Barcelona, poco después de la tragedia No tenían actividad en la red porque sabían que eso les hacía más vulnerables La célula no tenía actividad en la red, ni sus miembros hacían búsquedas para conseguir material que alimentara su radicalismo. Sin duda, tomaron esta decisión porque estaban muy al tanto de las numerosas operaciones de las Fuerzas de Seguridad contra individuos que consumen propaganda yihadista que se descargan bien de las redes sociales, bien de la internet oscura. Eso no quiere decir que los terroristas no tuvieran acceso también de este tipo de material, pero lo hacían de una forma mucho más segura para ellos. Alguno de sus familiares ha relatado a los investigadores que para ver esos vídeos conectaban memorias externas a sus ordenadores. Sin embargo, no hay ni rastro de comentarios suyos en redes sociales ni cualquier otro elemento exterior que los identificase como musulmanes radicalizados y con ambición de perpetrar una matanza. Su única actividad, ya en fechas próximas a los atentados, fue buscar información de los objetivos a atacar. Hay que olvidarse de que prácticamente todos los terroristas utilizan internet dentro de su plan criminal; sin duda han aprendido que eso les hace más vulnerables y los más peligrosos prefieren una relación cara a cara, donde de verdad se sienten seguros añaden las fuentes consultadas por ABC. Hay que controlar la compra de los productos con los que se puede fabricar explosivos Además de todo lo que se refiere a la formación y organización del grupo, los atentados de Cataluña han puesto en evidencia otra realidad incuestionable y peligrosa: la facilidad con la que en España se consiguen los productos para fabricar grandes cantidades de un explosivo de un potencial tan letal como el TATP, conocido como la madre de Satán sin que salten las alarmas. Los datos no dejan lugar a la duda. Entre el 12 y el 27 de julio la célula compró 340 litros de peróxido de hidrógeno diluido al 30 por ciento en Tortosa. El primero de esos días Mohamed Hichamy, acompañado por otra persona, adquirió 100 litros y el resto el siguiente. Al vendedor le llamó la atención la gran cantidad de ese producto que necesitaba ese individuo, que iba acompañado por otro. De hecho hizo comprobaciones como cotejar su documentación, ya que se produjo un problema al introducir el NIE en el ordenador, luego solucionado. Sin embargo, en ningún momento se le ocurrió alertar a los Mossos d Esquadra. Finalmente se ha comprobado que llevaba papeles falsos, de una persona que supuestamente vivía en Vinaroz (Castellón) Las compras más importantes de acetona se realizaron algo después, en