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ABC LUNES, 13 DE AGOSTO DE 2018 abc. es deportes ABCdelDEPORTE 59 Jesús España lanza el ramo de flores al público desde el podio de Berlín ABC Sangre y oro La ganadora del maratón la bielorrusa Mazuronak, tuvo un momento de apuro al inicio: sangró por la nariz y tardó varios kilómetros en taponar la hemorragia EFE lejos de la hegemonía de las bielorrusas. La carrera de los chicos es un frenesí de cambios de ritmo, aceleraciones, parones y atletas haciendo la goma al estilo ciclista. El mérito de la plata por equipos tiene mucho que ver con la amistad que profesan Guerra y España. Íntimos fuera del atletismo, uña y carne en el entrenamiento, han dedicado más palabras elogiosas al compañero que a sí mismo. Guerra va a más fuerte, como hace unos años en Zúrich, donde también fue cuarto. Pero a él no le gusta esa consolación, la llamada medalla de chocolate. Casi hubiera preferido que me adelantase alguien para acabar quinto y no cuarto otra vez explica al final de la mañana. Los parones y réplicas se acaban en la prueba masculina cuando el belga sin pedigrí Koen Naert cambia el ritmo con brusquedad y solo le siguen Tadhesse Abraham (eritreo nacionalizado suizo) y Yassine Rachik (italiano y marroquí de nacimiento) El ho- landés- somalí Nageeye se retira con molestias y Guerra vuelve al lugar que le incomoda, cuarto. Bielorrusia anunciaba un festival que ha coronado con el oro de Volha Mazuronak, quien casi pierde esa medalla al equivocarse de camino a menos de un kilómetro y que remata a la francesa Calvin con cierta facilidad. La mañana fue un sendero de obstáculos para Mazuronak: a primera hora sangraba por la nariz y tardó varios kilómetros en taponar la hemorragia con las manos. Ataque de Naert Naert pasa como un emperador por la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la reunificación alemana. Tiene el oro. Le siguen Abraham y el italiano Rachik, que coge una bandera de Italia pese a las restricciones migratorias que ha impuesto el país. Cuenta su historia a los periodistas. Llegué a Italia en 2008 en busca de prosperidad. Mi padre trabaja en una fábrica, somos cuatro hermanos y doy a las gracias a la Federación, que es la que me ha apoyado Javi Guerra no ha conseguido recortarle mucho tiempo. Venía a 20 segundos en el kilómetro 37 y en la meta le han separado 13 segundos. Me venían diciendo que Rachik tenía mala cara, pero ya veía que era medio imposible Unos metros más atrás aterriza Jesús España (a punto de los 40 años, más de 25 dedicados al atletismo) Es sexto y se marcha para siempre. Su última carrera. Cuando estaba entrenando en Soria, imaginaba que ganaba llegando solo a la meta. Me voy orgulloso de haberme dejado el alma por el atletismo y de llevarme el respeto de la gente a la meta, cuarta, y sin la medalla que tenía asegurada. Había bastantes esperanzas en la delegación española respecto al rendimiento que podían ofrecer Marta Pérez y Esther Guerrero en la final de 1.500 femeninos. Una modalidad que tradicionalmente ha sido del agrado de los mediofondistas españoles y que en los últimos tiempos ha perdido peso como catapulta de la selección. Tanto Pérez como Guerrero lucharon sin desmayo, pero no pudieron ni acercarse al vendaval Laura Muir. Ingebridgtsen luce el podio de Owens El fenómeno del Europeo, Jakob Ingebridgtse, inauguró el podio en el que Jesse Owens humilló a Hitler, imponente visión desde uno de los fondos del estadio. El noruego, vencedor de 1.500 y 5.000, estrenó la ceremonia de medallas en el recinto, ya que hasta ahora venían celebrándose en el centro de la ciudad, como una medida novedosa para acercar al público a un deporte popular como el atletismo. Laura Muir, en 1.500 La atleta británica tiene un estilo muy característico y así lo desplegó a la perfección en la final. En vez del usual desenlace con atletas dando codazos y buscando una posición ventajosa para acelerar en los últimos 200 metros, Muir propuso otra versión: ataque a dos vueltas de la conclusión, 800 metros a escape y que la siga quien pueda. No lo hizo nadie y esta vez la escocesa evitó desengaños como en anteriores citas internacionales. Su demarraje no tuvo réplica, salvo por parte de su paisana Laura Weightman, que trató de emular su ritmo. Cuando lo estimó oportuno, Muir apretó el paso y dejó a todas sus adversarias para capturar la primera gran conquista al aire libre de su palmarés. Las españolas Marta Pérez y Esther Guerrero estuvieron muy lejos de esa definición y no llegaron a posiciones de finalistas. Novena Pérez y decimoprimera Guerrero.