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24 CÓRDOBA Agricultura LUNES, 13 DE AGOSTO DE 2018 cordoba. abc. es ABC El reto de la cría de un cerdo ibérico en peligro de extinción La granja La Romana apuesta por la variedad torbiscal y por un sistema de producción que vela por el bienestar animal JULIA LÓPEZ POZOBLANCO La cría y comercialización del cerdo ibérico es uno de los sustentos económicos de la comarca de Los Pedroches. La calidad de los jamones que se amparan bajo la Denominación de Origen Los Pedroches y del producto ibérico en sí está poniendo la lupa en el sistema que los ganaderos de esta zona del norte de Córdoba vienen desarrollando y que alcanza su punto álgido con el engorde del cerdo en el periodo de montanera, cuando los cerdos se alimentan tan sólo de bellotas. A pesar de que la fórmula del éxito parece conocida y bastaría con seguirla, el espíritu emprendedor de muchos ganadores conlleva continuas mejoras para desarrollar y elaborar un producto mejor, más homogeneizado, donde la genética es la base y el control una garantía para la total satisfacción del último eslabón de la cadena, el consumidor. Todos estos elementos, que pueden parecer abstractos, se materializan en la finca La Romana, en Pozoblanco, donde desde hace un año se trabaja en una granja dedicada a la cría de cerdo ibérico en su variedad torbiscal, que se encuentra en peligro de extinción, y que une la preservación de esa especie al control eficiente de los animales asegurando su bienestar en todos los ciclos. Se trata de un proyecto donde se combina el sistema intensivo con el extensivo, pero que alberga otras cuestiones como unir la producción directamente al turismo y a la gastronomía de primer nivel. Nosotros no teníamos problemas con el engorde de los cerdos en montanera, pero qué pasa antes con esos animales, la cría del cerdo en extensivo es muy compleja y nosotros apostamos por un sistema moderno de cría de lechones; será la clave de la obtención de un cerdo de calidad explica Rafael Muñoz, propietario de La Romana. La apuesta por la variedad torbiscal, desechada por algunas de sus características, como una despigmentación blanca en las pezuñas o un aspecto rojizo que se sale de los estándares clásicos, se une con una obsesión por controlar todo el proceso, algo que se aprecia en las instalaciones de La Romana. El fin también es didáctico: exponer ese proceso a quien desee acercarse a la cría del cerdo ibérico puro porque cuando pongo en marcha la granja planteo cerrar todo el ciclo para que sea turístico, visitable y pueda vender car- ne explica Muñoz. Controlar la genética de cada cerdo es uno de los aspectos fundamentales que se trabajan en esta granja, pero también el de conseguir una notable reducción del uso de antibióticos a través del bienestar total del animal en todo su ciclo. En este contexto, aparece una de las salas más novedosas de la granja, la de lactancia compartida, donde las cerdas están con sus lechones en grupo, lo que facilita la transición de etapa para las crías. Del mismo modo, en la granja los animales encuentran espacios con características similares a las que se van a encontrar una vez que pasen a los años de engorde a través de bellota en la dehesa lo que permite facilitar su adaptación. Tras un año en funcionamiento, en La Romana se empiezan a obtener las primeras conclusiones, aunque se siguen dando pasos y se trabaja en obtener una certificación que garantice la no utilización de antibióticos. Estamos trabajando en la reducción de antibióticos, pero queremos obtener una certificación no de que no vamos a utilizarlos, porque eso en una explotación es algo muy complejo, sino de que si un animal es tratado con algún antibiótico no se venderá su carne bajo estos pa- Característicos El animal dejó de usarse por la despigmentación de la pezuña que no casa con el estándar del ibérico LA TRILLA JUAN QUINTANA MUCHA CERVEZA, MENOS VINO E N pleno mes de agosto, una cervecita bien fría es uno de los grandes placeres del que gustan disfrutar muchas personas, en particular en un país tan cá- lido como el nuestro. Quizás por eso, no ha sido casualidad el que el pasado tres de agosto se celebrara el día mundial de la cerveza. En 2017 se produjeron en toda la Unión Europea un total del 41.000 millones de litros de esta bebida fermentada, un 6,5 por ciento más que en 2016. Pero la cifra que quizás más llame la atención son los 81 litros que nos bebemos al año de media cada ciudadano europeo. Son unos datos que seguro ponen los dientes largos al sector del vino. En la actualidad el consumo medio per cápita de vino en España no llega a 13 li- tros, una cantidad muy pequeña si se compara con el mencionado consumo de cerveza, que en el caso español ronda los 70 litros; pero sobre todo con los más de 40 litros que se consumían en la década de los setenta. Este datos nos sitúa como séptimos consumidores mundiales en valor absoluto, aunque por encima de la treintena si miramos la referencia per cápita. En todo caso hay 14.000 españoles que cuando piensan en vino no lo hacen en términos de consumo. Son los temporeros, que este año se desplazan a Francia a trabajar en la vendimia, que arranca a mediados de agos- to. En todo caso, poco que ver con los 96.000 desplazados en 1972, y bastante más cerca del mínimo histórico que se produjo en 2012, donde solo acudieron 10.800. Por comunidades autónomas la fuente principal de trabajadores para la cosecha de uva francesa está en Andalucía, seguida de la Comunidad Valenciana, Región de Murcia y CastillaLa Mancha, entre los que se reparten 12.500. Se trata de una actividad que repiten el 90 de los trabajadores españoles, debido fundamentalmente a las rentas generadas, superiores a las obtenidas en la vendimia española.