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56 SOCIEDAD VIERNES, 27 DE JULIO DE 2018 abc. es conocer ABC 25.000 EVACUADOS La riada por la rotura de la presa de Laos salta a Camboya PABLO M. DÍEZ VIENTIÁN (LAOS) Un vecino de Mati, ayer, junto a su vivienda destruida por el fuego Mientras se busca a más de un centenar de desaparecidos por la rotura de una presa el lunes en Laos, las gigantescas inundaciones que provocó ya han llegado hasta la vecina Camboya. Según informa la agencia estatal de noticias Kampuchea Press (AKP) 25.000 personas han sido evacuadas del distrito fronterizo de Siem Pang por la crecida del río Sekong, cuyas aguas subieron ayer 12 metros y anegaron 17 pueblos debido a la riada. Ubicada al sudeste de Laos, a 70 kilómetros de la frontera con Camboya en un río tributario del Mekong, la presa reventó el pasado lunes al no poder contener el agua acumulada por las incesantes lluvias del monzón. El domingo, sus operarios empezaron a desembalsar al detectar grietas en un muro, que no pudieron reparar porque la fuerte tormenta había cortado las carreteras e impedía la llegada de los equipos de mantenimiento. Tras avisar con poca antelación a las autoridades para que ordenaran la evacuación, la rotura del embalse desató una cascada de 5.000 millones de metros cúbicos que se tragó siete de los doce pueblos río abajo en el devastado distrito de Sanamxay. Para salvar la vida, miles de vecinos tuvieron que encaramarse hasta los tejados de sus casas o trepar a los árboles. Aunque las primeras informaciones hablaban de 6.000 desplazados por las riadas y 3.000 supervivientes esperando a ser rescatados, el régimen comunista de Laos ha reducido las dimensiones de la misma. Según explicó el primer ministro, Thongloun Sisoulith, tras volver de la zona afectada, la riada ha dejado 3.600 personas sin hogar y 131 desaparecidos, pero tales números están en entredicho por el estricto control de la información. Tampoco está clara la cifra de fallecidos, que podría estar en torno a la treintena. ABC Ática Del paraíso al infierno Los vecinos admiten que sus viviendas eran ilegales pero reivindican su derecho a la seguridad ÁNGEL G. FUENTES ENVIADO ESPECIAL A RAFINA (GRECIA) milia de Socratis Patiris. Logramos marcharnos en el momento justo en dirección al mar. Cuando aparcamos, vimos que detrás de nosotros se bajaba otra familia. Cuando estaban todos fuera, el coche explotó. Fue un milagro Búsqueda de desaparecidos Mientras tanto, continúa la búsqueda de las víctimas. Soldados y bomberos inspeccionan casa por casa, sobre todo las destruidas por las llamas, mientras la policía vigila la zona para evitar robos en edificios y villas abandonadas. Todavía hay desaparecidos y la lluvia que esperamos que caiga en estos días podría ayudarnos a descubrir otros cuerpos explica Jristos Ramos, un mando de un equipo de Protección Civil especializado en incendios y salvamento. Con el corazón encogido, Jristos nos lleva hasta el lugar preciso en el que murieron 26 personas, entre ellas algunos niños. Estaban huyendo hacia el mar y no encontraron una vía de fuga. Tenían la playa a pocos metros, pero el fuego los envolvió y quedaron atrapados. Los cuerpos de los niños estaban abrazados por sus madres en un intento desesperado por salvar a sus hijos. De ahí que se hable de Mati como una segunda Pompeya. Jristos Ramos, 49 años, que ha vivido ya otros graves incendios no recuerda nada parecido: Esto ha sido el infierno. El fuego ha sido mucho más devastador que los incendios de 2007 y 2011, que también fueron trágicos, con decenas de muertos. No se me van de la cabeza esas imágenes dramáticas y el olor a carne humana quemada Tam- Carreteras cortadas De todas maneras, será difícil saber la verdad porque las carreteras y las comunicaciones telefónicas han quedado cortadas en la zona afectada, que se encuentra a 550 kilómetros de la capital, Vientián. En un país tan pobre y con tan malas carreteras como Laos, eso se traduce en un viaje de más de quince horas en coche. Esta es la peor tragedia en las últimas décadas en el país. El accidente cuestiona la política hidrológica del Gobierno, que ha construido decenas de presas a lo largo del río Mekong para producir electricidad y vendérsela a países vecinos. Con 47 centrales hidroeléctricas, y 54 en construcción como la siniestrada, Laos es la batería de Asia. Hemos pasado del paraíso al infierno afirma entre lágrimas Eleni, junto a su marido, Socratis Patiris, piloto de aviación y sus dos hijos, una familia que ha visto destruida su casa por el devastador fuego del lunes en Mati, en la región de Ática, a 30 km de Atenas. Se han retirado ya de la calle principal del pueblo muchas carcasas calcinadas de los coches en los que decenas de personas encontraron la muerte, aunque aún pasará tiempo para retirar las que están en casas o aparcamientos. Las cenizas siguen cubriéndolo todo, mientras se respira aún un fuerte olor a quemado. El paisaje en Mati es espectral, casi un escenario de guerra, con casas destruidas y árboles calcinados. Los pinos se convirtieron en auténticas armas porque al incendiarse sus pequeñas piñas se desprendieron y se convirtieron en proyectiles afirma Andreas Pachios, 72 años, exdirector de banca, mientras nos muestra las heridas que le produjeron las piñas. Afortunadamente salimos a tiempo de la casa y en parte nos protegimos con toallas sobre nuestras cabezas explica Andreas, con tiznajos en sus manos y cuerpo porque está intentando limpiar una parte habitable de su casa ennegrecida. Los que han conseguido salvarse y vieron de cerca la muerte, en aquellas horas dramáticas de la tarde del lunes, hablan de milagro como señala la fa- bién como en Pompeya, algunos se entretuvieron en coger sus pequeñas pertenencias. Cuando intentaron marcharse era demasiado tarde. Un gran río de fuego como si fuera lava destruyó cuanto había a su paso. Yo estaba confiado en que la carretera iba a actuar como cortafuegos. Pero cuando me quise dar cuenta las llamas traspasaron la carretera y rodearon mi casa explica Andreas Pachios. Quedan pocas personas viviendo en Mati. Algunos han podido quedarse en sus casas semidestruidas. Es el caso de Maria Danelou, de 70 años, hija de un actor griego. Me duele. Se me han quemado todos los recuerdos de mi padre señala. Rabia y acusaciones Dos días después de la tragedia, llueven las acusaciones y protestas contra las autoridades. Todas las personas con las que hablamos se lamentan, a veces con rabia. No recibimos avisos sobre qué teníamos que hacer, hubo retrasos en las ayudas y nunca se estableció un plan de salidas o vías de emergencia en casos de incendios son algunas de las quejas más comunes. Nos hemos sentido solos, dejados de la mano de Dios confiesa Eleni Patiris. El grave problema de Mati, que se percibe a simple vista, es que casi parece un laberinto, con sus calles proyectadas en muchos casos sin orden ni concierto. Se han construido muchas casas ilegales y se han sucedido las condonaciones. Esta falta de planificación urbanística ha hecho casi impracticable el acceso de bomberos, mientras muchas personas, que huían a pie o en coche, quedaron atrapadas como en ratoneras, sin saber dónde ir y cegadas por el humo y el fuego. La familia Socratis Patiris reconoce que su casa también se construyó ilegalmente, pero pagamos los impuestos y tenemos derecho a una seguridad Quejas de los vecinos No recibimos avisos sobre qué teníamos que hacer y nunca se estableció un plan de salidas