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52 SOCIEDAD MARTES, 17 DE JULIO DE 2018 abc. es conocer ABC La doble moral de la alcaldesa con la sentencia de La Manada Carmena rebajó a 8 años los 25 que pedía el fiscal por abuso de dos menores Cuestionó la penetración vaginal a una de las víctimas, y la anal no la consideró agresión sexual al no haber violencia y sí situación de superioridad NATI VILLANUEVA MADRID La juez y la alcaldesa L a alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, impuso 8 años de cárcel, frente a los 25 solicitados por el fiscal, a un pederasta que abusó reiteradamente de dos menores. A una de ellas llegó a penetrarla analmente, como se reconoce en los hechos probados de la sentencia de 23 de diciembre de 2008 de la que, en su condición de magistrada de la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid, Carmena fue ponente. El tribunal dejó claro que el condenado se aprovechó de la situación de superioridad respecto de las niñas amigas de su hija que la agresión en su sexualidad fue totalmente sorpresiva y que las víctimas no fueron capaces de ofrecer ningún acto de resistencia Sin embargo, al no mediar la violencia que exige el Código Penal, la Sala no castigó la penetración anal como agresión sexual, como había solicitado la acusación particular. A ello se sumó otra rebaja sustancial en la pena al apreciar el tribunal dilaciones indebidas por los siete años que duró la instrucción, durante la que sólo se tomó declaración a media decena de testigos y se practicaron cinco periciales psicológicas. Han pasado diez años de este fallo, pero apenas unas semanas desde que la regidora proclamó que la sentencia de la Manada está profundamente equivocada y expresó su deseo de que fuera revocada por el Supremo. Se reconocen los actos de agresión sexual pero se describe mal la situación de intimidación que, sin duda, debió sentir la muchacha señalaba el pasado mes de abril en un tuit la alcaldesa, quien no dudó en sostener públicamente que el juez del voto particular demuestra una ignorancia profunda Tampoco llevó a la práctica Carmena en su sentencia del pederasta la máxima de que a la víctima en este caso ambas de 15 años hay que creerla siempre, pues una de las menores denunció que perdió la virginidad en una penetración vaginal que el tribunal no dio por probada a falta de una constatación objetiva porque Fiscalía y acusación particular olvidaron aportar un informe. No basta que los jue- ABC Sus hechos probados La sorpresa fue tan absoluta que se quedó bloqueada sin posibilidad de repeler las caricias ni efectuar acción alguna El fallo de la Manada La sentencia está profundamente equivocada. Se describen actos de agresión sexual, pero se describe mal la situación de intimidación que debió sentir la muchacha ces o tribunales, una vez finalizado el acto del juicio oral, digamos simplemente que hemos creído a los testigos porque sus declaraciones nos hayan convencido, sino que tenemos que ser capaces de exponer por qué nos ha convencido apunta la ponente en aquella sentencia. Las palabras de la alcaldesa cobran especial relevancia ahora en medio del polémico debate abierto tras el anuncio de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, de considerar agresión cualquier acto de naturaleza sexual que no cuente con el sí expreso de la víctima. Los jueces y magistrados al juzgar debemos de reproducir hechos que acontecieron en el pasado y ser capaces no sólo de enumerarlos, sino lo que es más decisivo, de demostrar que esa narración de hechos que declaramos probada aconteció en la forma que describimos señaló entonces la ponente. Si siempre resulta necesario valorar cuidadosamente las pruebas de cargo que las acusaciones presentan, lo es aún mucho más en este tipo de delitos que, por su dificultad de prueba y por producirse efectivamente en una estructura de intimidad, pueden ocasionar, con más facilidad que en otros supuestos, dramáticos errores judiciales Los hechos juzgados por el tribunal de Carmena se remontan al verano de 2000. Lucio, el pederasta, portero de un edificio de Madrid, tuvo una lesión que le hizo pasar parte del verano en casa en compañía de su hija mientras su mujer trabajaba en un restaurante próximo al domicilio. El hecho de que no hubiera colegio y la estrecha amistad que unía a su hija, de