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ABC LUNES, 16 DE JULIO DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 45 Eritrea y Etiopía cierran dos décadas de guerra fronteriza La embajada eritrea reabrió ayer en Adís Abeba tras la visita del presidente Afewerki ABC ADÍS ABEBA TAILANDIA La Junta militar se enroca tras el éxito del rescate de los niños de la cueva P. M. DÍEZ MAE SAI (TAILANDIA) Desde que llegó al poder el pasado abril, el flamante primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, ha liderado el deshielo de las relaciones con la vecina Eritrea, país con el que la histórica Abisinia la segunda nación más antigua del mundo en adoptar el cristianismo mantuvo 20 años de tensión de posguerra. El presidente eritreo, Isaias Afewerki, llegó a Adís Abeba el sábado para una visita que ha dado lugar a la reapertura ayer de su embajada en la capital etíope tras la firma del acuerdo de paz con el que se declaró el fin del estado de guerra Las palabras no pueden expresar la alegría que sentimos ahora. La historia se está haciendo mientras hablamos expresó emocionado el presidente eritreo el pasado fin de semana durante un almuerzo ofrecido por el líder etíope. Ha habido muchas muertes pero hoy somos una sola persona; quien olvide esto no comprende nuestra situación agregó. Antes, el jefe de gabinete del primer ministro etíope le había dedicado un cariñoso tuit: ¡Bienvenido a casa, presidente Isaias! En las calles, miles de etíopes mostraron su alegría ante el histórico encuentro entre su primer ministro y el líder eritreo para dejar atrás los enfrentamientos que se produjeron entre estos países por las disputas fronterizas. Con la independencia de Eritrea por referéndum en 1993, Etiopía perdió su salida al mar. Desde entonces, el conflicto entre ambas naciones del Cuerno de África se ha saldado con cerca de 100.000 muertos, especialmente entre los sangrientos 1998 y 2000. Además, el Gobierno etíope ordenó expulsar alrededor de 70.000 etíopes de origen eritreo. El presidente eritreo aparece en la TV etíope para anunciar su visita AFP Sudán Arabia S. Eritrea ri e Asmara ma ma Yemen Dji Dj uti Djibuti Addis Abeba Sudán dá dán á del S. Etiopía Somalia malia l 0 400 Kenia km km Reformas en Etiopía El polvoriento pueblo de Badme representa la disputa fronteriza, cuya soberanía asumió Eritrea en 2002 tras la participación de una comisión internacional de fronteras creada en virtud de un acuerdo de paz entre las dos partes, pero del que Etiopía renegó hasta hace apenas un mes, manteniendo su presencia militar para evitar la renuncia definitiva a este enclave. Sin embargo, el pasado 5 de junio, el primer ministro etíope anunció que estaba dispuesto a poner fin a la presencia etíope en la localidad sin condiciones previas mediante la aplicación del Acuerdo de Argel, firmado en el año 2000 y que delimita la frontera con Eritrea. Como respuesta, Afewerki anunció menos de un mes el envío de una delegación oficial a Adís Abeba. La férrea dictadura de Eritrea, considerada como la Corea del Norte africana por su total falta de libertades, ha confirmado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Etiopía, con la reapertura de las embajadas, así como de los vuelos y las tele- comunicaciones. Desde la llegada al poder en Etiopía del reformista Ahmed Ali, que ha levantado prohibiciones a varios medios y páginas web, ha liberado a miles de presos políticos y ha puesto fin al estado de emergencia vigente durante más de dos años para sofocar los disturbios y protestas de grupos opositores, Etiopía busca abrirse al resto del mundo tras años de relativo aislamiento. La reconciliación podría cambiar la política y la seguridad en el Cuerno de África, una de las regiones más pobres del mundo y de la que cientos de miles de jóvenes han huido a Europa en los últimos años en busca de seguridad y oportunidades. Según la revista Foreign Policy uno de los motivos del deshielo de las relaciones entre ambos países ha sido la amenaza común del Frente de Liberación del Pueblo Tigrayan (TPLF) facción de la coalición gobernante que dominó la política etíope durante más de dos décadas. Además de una espectacular operación en la que no se han escatimado recursos, el arriesgado rescate de los niños atrapados en la caverna de Tham Luang ha sido un magnífico lavado de cara para la Junta militar de Tailandia, en el poder desde el golpe de Estado de hace cuatro años. Con una veintena de asonadas desde que se abolió la monarquía absoluta en 1932, doce de ellas con éxito, el Ejército vuelve a controlar el país para acabar con la inestabilidad social y económica que provoca su fuerte división política. Simplificando, por un lado están los camisas rojas que ganan todas las elecciones gracias al apoyo masivo de los campesinos pobres del interior a los ex primeros ministros Thaksin Shinawatra y su hermana Yingluck, depuestos por los militares y condenados por corrupción. Frente a ellos están los camisas amarillas que pertenecen a la clase media urbana, han adoptado el color de la monarquía y tradicionalmente han contado con el apoyo del Ejército. En medio de esta fractura, el Gobierno del general Prayuth Chan- ocha ha impuesto la mano dura y retrasado las elecciones que prometió cuando tomó el poder, anunciadas para febrero del próximo año si no hay nuevos cambios. Para combatir las críticas contra su autoritarismo, la Junta se ha volcado en el rescate de los niños atrapados en la cueva, que ha disparado el orgullo nacional en Tailandia y generado una ola de solidaridad en todo el mundo. Crisis desde 2006 Además, su campaña de propaganda le ha servido para eclipsar las críticas por el naufragio la semana pasada de un barco turístico en la popular isla de Phuket, donde perecieron decenas de pasajeros, la mayoría chinos. Una tragedia que ha pasado desapercibida por el éxito del rescate, con el que la Junta militar ha potenciado su popularidad. Este bello país del Sureste Asiático vive una grave crisis política desde 2006, cuando otro golpe de Estado derribó al entonces primer ministro Thaksin Shinawatra, antiguo policía que había amasado una fortuna con las telecomunicaciones. Exiliado en Dubái para evitar una condena por corrupción, que le confiscó la mitad de sus 2.300 millones de dólares, el magnate cuenta con el respaldo de los camisas rojas Además de la corrupción, a Thaksin se le reprocha la compra de votos y la violación de los derechos humanos. Cerca de 100.000 muertos El conflicto armado entre Etiopía y Eritrea, especialmente intenso entre 1998 y 2000, se ha saldado con cerca de 100.000 muertos Éxodo masivo de jóvenes a Europa La reconciliación entre ambos países podría cambiar la política de seguridad en el Cuerno de África, una de las regiones más pobres e inestables del mundo