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ABC MIÉRCOLES, 11 DE JULIO DE 2018 abc. es espana ESPAÑA 39 Muere a los 90 años el obispo José María Setién, tras sufrir un ictus El prelado donostiarra fue señalado por su ambigüedad ante la violencia de ETA ADRIÁN MATEOS BILBAO José María Setién Alberro nació en Hernani (Guipuzcoa) en marzo de 1928 y ha fallecido el 10 de julio de 2018 en San Sebastián. Se convirtió en miembro del Episcopado al ser nombrado en 1972 obispo auxiliar de San Sebastián. Aunque no fue hasta siete años después (en 1979) cuando pasó a ser el titular, en la práctica ejercó el gobierno de la diócesis vasca ante la debilidad del obispo residencial, el navarro Jacinto Argaya. No hubo área de la sociedad vasca que escapara de las fauces de ETA durante los llamados años de plomo Por supuesto, tampoco la religiosa. En San Sebastián, el guía espiritual de la ciudadanía durante esa sangrienta etapa fue José María Setién (Hernani, Guipúzcoa, 1928) miembro de una generación de obispos que quedó señalada por su ambigüedad en torno a la barbarie terrorista. A sus 90 años, el sacerdote ha muerto en el Hospital Donostia a causa del ictus que sufrió el pasado domingo. Muchas son las acciones y actitudes que las víctimas de la organización terrorista reprochan a Setién. Entre ellas, su decisión de impedir que se celebrara en la catedral del Buen Pastor el entierro del socialista Enrique Casas, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en 1984. Para entonces ya llevaba un lustro al frente del Obispado de San Sebastián, posición desde la que trató de mediar en las negociaciones entre el Gobierno y ETA y de impulsar su ideología nacionalista. El obispo donostiarra no solo era una eminencia en el seno del PNV, sino también entre los simpatizantes de la Arzalluz y Setién en 2001, tras celebrar en Bilbao el debate El diálogo como método de resolución de conflictos izquierda radical, a quienes definía como revolucionarios No escondió Setién su simpatía hacia los postulados soberanistas, e incluso llegó a manifestarse a favor del derecho a la autodeterminación. EFE Desamparo a las víctimas Impidió que se celebrase en la catedral del Buen Pastor el entierro de Enrique Casas, asesinado por ETA ría de la existencia de un conflicto en la sociedad vasca, el cual quiso atajar desde la política Queremos hacer una revisión de nuestras actitudes anunció en 1994 Ante la paz no Metamorfosis del relato Pero si hubo razón por la que cosechó la animadversión de los colectivos no nacionalistas fue por su posición respecto a la violencia etarra. Contrario a las víctimas, Setién alimentó la teo- podemos contentarnos con decir que la culpa la tienen solo los otros Un pensamiento que llevó al extremo, de forma que lamentaba tanto las muertes ocasionadas por ETA como las de los propios etarras. Años después, ya exento de sus obligaciones como obispo, Setién llegó a manifestar en un acto público que la paz no era gratis y que el acuerdo al que debía llegarse es el de qué precio se está dispuesto a pagar Ese estereotipo es el que ha servido para demonizarle y también para que muchos tertulianos se desahogaran hablando de él, porque para algunos monseñor Setién ha sido una continua obsesión aseguraba el delegado de Medios de Comunicación del Obispado de San Sebastián, Jon Etxabe, tras la renuncia del prelado en 2000. Han transcurrido 18 años de su retirada, motivada en parte por razones de salud, aunque el propio Papa Juan Pablo II llegó a reconocer que no le gustaba la senda que había tomado Setién. Asimismo, hace ya tres décadas de su cese como miembro de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal, de la que fue también integrante de su comisión permanente.