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ABC MIÉRCOLES, 11 DE JULIO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 PERFIL DEL AIRE VIC FRANCISCO ROBLES LOS INCANSABLES Los nacionalistas nunca se cansan de serlo, se mueren con esa idea como Setién UCEDE que me canso de ser hombre Lo escribió Pablo Neruda en Walking Around uno de esos poemas donde se mezcla el surrealismo de las metáforas con la desgana de la realidad. Neruda se cansaba de ser hombre porque no era nacionalista, y porque tenía su Residencia en la tierra como tituló uno de sus libros, tal vez el mejor. A todos nos sucede eso de vez en cuando. Nos cansamos de vivir. Hasta que llega una mano amorosa esto no es de Neruda, sino de Cernuda y nos devuelve al tránsito jubiloso de la vida. Sin embargo, los nacionalistas nunca se cansan de serlo. Incluso se mueren con esa idea. Como Setién, el obispo que se compadecía de los verdugos. A estas horas Dios lo estará perdonando para demostrarse a Sí mismo su infinita misericordia. Como infinita es la capacidad del nacionalista para torturar al yunque donde rebota una y otra vez el martillo insomne de la demagogia. Pedro Sánchez cree que va a cansar a los nacionalistas llevándoselos de paseo a La Moncloa, dándoles palique y ofreciéndoles diálogo como si fuera un vendedor de seguros. Se equivoca este Sherezade de segunda mano, porque los independentistas como Torra solo tienen un objetivo. Saben que no pueden alcanzarlo, pero les da igual. Sufren un problema de visión que les impide interpretar la realidad de forma precisa y objetiva. Se ponen las gafas de lejos para ver lo que tienen más cerca, y se colocan las lentes de cerca para observar lo que está lejos. Pretenden explicar el mundo desde la óptica reduccionista de lo aldeano, y al mismo tiempo se afanan por encontrar la clave de su ideología pueblerina en los grandes principios de la humanidad. Un desastre. Además de incansables, son insaciables. Viven del independentismo, que es algo así como vivir de una empresa que no fabrica nada, pero que vende muy bien lo que no hace. No se conforman con tener más que antes. Necesitan tener más que el vecino para curarse el complejo de inferioridad que padecen. Y eso choca frontalmente con la ley. Ahí está la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de Sánchez. Les debe el cargo. Y no puede hacer frente a esa deuda. Le falta en su equipo un Torcuato que lo lleve de la ley a la ley. Pero Fernández Miranda murió en Londres después de haber hecho su impecable trabajo, y ahora todo se reduce a la sonrisa y la consigna, al buen rollito y a la política gestual. Del orador, al mimo. De Azaña a Sánchez. Neruda se cansaba de ser hombre. Un nacionalista jamás sufre la fatiga de sus propios materiales. Nosotros nos iremos y seguirán los pájaros del independentismo cantando, como en el poema de Juan Ramón. Torra visitó la fuente de Antonio Machado en La Moncloa. El poeta al que denigraron los indepes. O eso creyeron. Porque no sabían que el autor de Campos de Castilla horror, anatema, fascista ya nos había dicho que una de las dos Españas, aunque no se sientan como tales, nos helaría el corazón. Y con el calor que hace, que tiene más mérito todavía. S DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO LAS JOYAS DE LA SUEGRA Ciertas alhajas suelen convertirse en oscuros objetos de deseo y derivan en serios problemas antes y después del testamento L as suegras nunca han tenido buena fama. Es uno de los elementos familiares que mayor discordia generan, aunque habrá quien piense que todo lo que se cuenta de ellas y sus actos forma parte del mundo literario. Pero ¡se cuenta cada historia de suegras! Su imagen es mucho peor que la del suegro. Por mucho que hayamos prosperado en el campo de la igualdad de género, en este terreno, al menos por el momento, las diferencias son sustanciales entre el masculino y el femenino, y resultan claramente favorables a los primeros. Los suegros salen mucho mejor parados en los roles familiares, salvo excepciones que vienen a confirmar la regla. Los suegros, por ejemplo, no tienen, generalmente, joyas de tanto valor como las de las suegras o si las poseen son de importancia mucho menor. Esas joyas se convierten para muchas familias en oscuros objetos de deseo y hasta pueden llegar a ser una grave fuente de conflictos a la hora de testamentos y herencias familiares. Las joyas de la suegra incluso pueden derivar en un serio problema familiar mucho antes que llegue la hora del testamento o de la herencia. Imaginemos, por ejemplo, a un yerno que, falto de numerario, es tentado por esas empresas de- dicadas a la compra de oro y que proliferan sobre todo en momentos de crisis en que la falta de liquidez atenaza la economía de muchas familias a las que precisamente, por la dinámica de la crisis, las puertas de las entidades de crédito le están cerradas. Ve una forma de financiación en las joyas de la suegra que están guardadas en una caja fuerte, cuya clave conoce porque la suegra se la ha revelado. La mala tentación le hace abrirla a sus espaldas y sustrae una serie de piezas que no son baratijas menores. El yerno las vende a un precio muy inferior al que el mercado fija para la onza de oro, pero obtiene la ansiada liquidez. Algo que le permite resolver algún problema monetario o darse un capricho para el que no alcanza su numerario. En esa imaginaria circunstancia, el lector comprenderá que en la familia en cuestión se organiza una bronca monumental al descubrirse que las joyas han desaparecido. Se inician indagaciones, pesquisas, investigaciones... hasta que se descubre que el yerno ha sido el autor de la fechoría y ha dejado a la suegra sin sus joyas. Imaginemos- -esto no debe resultar demasiado complicado- -que la relación entre el yerno sustractor y la suegra sustraída se ha enturbiado y, además, no es posible un arreglo familiar para salvar la situación. Entre otras razones porque las joyas de la suegra no fueron pignoradas y exista la posibilidad del rescate, sino vendidas en firme. La suegra denuncia al yerno ante los tribunales de justicia que, con el paso del tiempo, emiten sentencia. El yerno tendrá que indemnizar a la suegra con casi cinco mil euros y además es condenado a un año de cárcel. Imaginemos, por último, que el condenado es un alto cargo de la consejería de Justicia de la Junta de Andalucía y miembro de una importante saga dentro del PSOE andaluz, que lleva casi cuatro décadas gobernando el territorio. Algún lector pensará que he dejado volar mi imaginación con una historia de suegras. Que da para un relato o incluso una novela de intriga. Pero no es así. La historia de las joyas de la suegra, con sus correspondientes aditamentos, ha tenido lugar en Cádiz.