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66 ABCdelOCIO VIERNES, 29 DE JUNIO DE 2018 abc. es ABC E n escena Crítica de teatro Crítica de teatro Belleza hermética FUJI MUSUME RENJISHI El viaje inmóvil LA FAMILIA NO Espectáculo de teatro kabuki. Director: Takeshiba Tokutaro. Coreografía: Fujima Hiromu y Watabe Keiko. Iluminación: Chihara Etsuko y Okude Kieko. Vestuario: Yoshida Makoto y Kato Sakie. Intérpretes: Compañía Heisei Nakamuraza. Teatros del Canal. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Autor y director: Gon Ramos. Espacio escénico e iluminación: Javier Ruiz de Alegría. Vestuario: Kendosan Producciones. Intérpretes: Jacinto Bobo, Fabia Castro, Emilio Gómez y Eva Llorach. Teatro Fernán Gómez. Madrid. J. I. G. G. H ace más de cuatrocientos años, que es cuando se fija la fecha de nacimiento del teatro kabuki, eran las mujeres las que se encargaban de los papeles masculinos y femeninos de este arte tradicional japonés que engloba danza, canto, música e interpretación. Pero hacia 1629, el shogunato Tokugawa, alarmado por el aura escandalosa de algunos espectáculos, decretó que solo los podrían interpretar hombres. Y así se sigue haciendo. Para conmemorar el sesquicentenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Japón y España, Hesei Nakamura, prestigiosa compañía familiar que cultiva esa modalidad teatral exquisita desde hace cuatro generaciones, ofrece durante seis días en los Teatros del Canal dos piezas de su repertorio: Fuji Musume y Renjishi La primera, que se remonta a 1826, recoge las evoluciones de la ninfa de la glicinia (encarnada por el onnagata así se denomina a los varones especializados en roles femeninos Nakamura Shichinosuke) y la segunda, fechada en 1901, es una fantasía zoológica con un león padre de melena blanca y un león hijo de melena roja, interpretados respectivamente por otros dos Nakamura, Kankuro y Tsurumatsu. En ambas obras intervienen también cinco cantantes, cinco percusionistas, cinco intérpretes de shamisen (instrumento tradicional de tres cuerdas) y un flautista. Como no se traducen las letras de las canciones ni los diálogos, al espectador no versado en los secretos del kabuki no le queda otra que, orientado por el breve resumen argumental expuesto en el programa de mano, disfrutar de la belleza hermética del ritual de gestos milimetrados y raras armonías, el deslumbrante vestuario, los primoroso maquillajes y la atmósfera exótica de esta hermosísima forma de teatro. G Un ensayo de 24 horas mintiendo ABC 24 horas mintiendo Un vodevil castizo con olor a Broadway Enrique Viana, Raffaela Chacón, Ángel Ruiz, Cecilia Solaguren, José Luis Martínez, María José Suárez, Mario Martín y Luis Maesso. 24 horas mintiendo cuenta los delirios de grandeza de doña Casta, esposa de don Casto, y de sus hijas Charito y Totó, que llegan al extremo de JULIO BRAVO encerrarse en casa, a cal y canto, para l maestro Alonso dirigió hacer creer a los vecinos que están de personalmente la ejecu- vacaciones. Esta idea les llevará a mención de uno de los núme- tir constantemente, y el enredo se proros y supo dar a la batu- duce cuando entran en escena los pata la elocuencia, el garbo y el poderío dres de los novios de Charito y Totó. melódico que tan bien le caracterizan, Gracias a esta obra, Jesús Castejón arrancando del público las más encen- ha redescubierto, según confiesa, didas palmadas, después de haber sa- aquellos olores, sonidos, rumores y boreado el triunfo, como queda dimelodías por los que había trancho, en el cuerpo general de la sitado a muy corta edad cuan Es partitura, que abunda en cuado los teatros de España eran un gran dros inspiradísimos, como mis primeros lugares de juemusical el argentino, el brasileño y gos y aventuras El actor el mallorquín, este último español dice y director la define como instrumentado con muy un gran musical español Jesús poética finura Así saludó el Aragón incide en su carácCastejón crítico de ABC el estreno, en el ter de comedia musical, lo teatro Albéniz de Madrid el 30 de que la emparenta con los musiseptiembre de 1947, de 24 horas min- cales que tanto en Broadway como en tiendo una comedia lírica en dos ac- Hollywood vivían su época dorada en tos con texto de Francisco Ramos de los años 40 del pasado siglo. Pero esa Castro y música de Francisco Alonso singularidad radica, además, en su forque el Teatro de la Zarzuela recupera mato más castizo, porque se trata de ahora. Uno de los dramaturgos espa- una revista brillante, hilvanada a trañoles más aplaudidos y premiados, Al- vés de un argumento entre inverosífredo Sanzol, ha adaptado el texto; la mil y surrealista. Es un auténtico vodirección musical es de Carlos Aragón devil y la dirección escénica es de Jesús Castejón. Él mismo encabeza un reparto 24 horas mintiendo Madrid. Teatro de la Zarzuela. Del 29 de que completan Gurutze Beitia, Estíbaliz Martyn, Nuria Pérez, Joselu López, junio al 14 de julio El Teatro de la Zarzuela recupera la comedia musical de Francisco Alonso y Francisco Ramos de Castro E on Ramos plantea el itinerario inmóvil de cuatro hermanos en un paréntesis donde el tiempo elástico se alimenta de la imaginación, la memoria y el deseo. Un viaje que se desliza por entre los resquicios del ¿falta mucho? y la espera interminable, pues cualquier espera en la infancia es siempre demasiado larga. Cuatro niños menores de diez años aguardan en un coche a que vuelvan sus padres que han ido a comprar alimentos a una gasolinera; viajan a la playa y en esos momentos infinitos juegan a ser mayores, a reinterpretar los roles paterGON RAMOS nos, a recorrer meticulosamente un círculo vicioso de afectos y reprobaciones. Una experiencia de superposición, acumulación y deconstrucción que indaga en las relaciones familiares y fraternales, los estereotipos percibidos por niños en un periodo temporal congelado indefinidamente. El argumento gaseoso se expande y se contrae en una atmósfera de ensoñación durante casi dos horas; la función podría perfectamente durar menos, o más, sin perder su sentido. Tal vez los padres hayan abandonado a sus hijos en la cuneta, pero también es posible que en la percepción infantil esa permanencia en el vehículo detenido parezca no tener fin. La escritura de Ramos se esponja entre la incertidumbre, la reflexión y la celebración en un montaje que logra sorprender e interesar, con un espacio escénico de Ruiz de Alegría en el que tiene todo el protagonismo un coche despiezado y remontado, convertido en refugio y referencia por los cuatro náufragos de la autopista, muy bien interpretados por Jacinto Bobo, Fabia Castro, Emilio Gómez y Eva Llorach con esa distancia extraña con que los adultos hacen de niños.