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64 ABCdelOCIO VIERNES, 29 DE JUNIO DE 2018 abc. es ABC C ine La seda del amor y su exabrupto EN LA PLAYA DE CHESIL Dirección: Dominic Cooke. Intérpretes: Saoirse Ronan, Billy Howle, Emily Watson, Anne- Marie Duff, Samuel West OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE a lastimosa novela de Ian McEwan, que trata, como buena parte de su obra, de los diversos modos que tiene el amor para convertirse en exabrupto, en cuchillada, la trasplanta con pericia y elegancia a la pantalla Dominic Cooke, y con guion y producción del propio L McEwan, con lo que hay que dar por buena la novedad de su epílogo casi medio siglo después del día, la tarde, en la que ocurre esa historia de recién casados en un hotel junto a la playa de Chesil (el epílogo, cargado de maquillaje en lugar de tiempo, es pura agua residual) Se trenza esa tarde noche de bodas en la que todo parece crujir, dislocarse, ronronear, hacer crack, con algunos de los momentos claves de su feliz y enamoradísima travesía hasta llegar allí: los momentos de fascinación, de in- tensidad, de música, de emociones compartidas... caen sobre el lecho nupcial como bolitas de naftalina, y el buen gusto del director en el trato sutil y emocional de esos dos tiempos (el antes y el ya) le producen al espectador una corrosiva intriga y una inquietante sospecha de que el amor ya ha elegido su exabrupto. Aunque la sutileza y el buen gusto de Dominic Cook son notables, se le colorea en fucsia algún hilo de la trama como la impericia sexual, las inseguridades, el trato algo tosco de la complejidad que surge ante ellos y el modo apresurado de resolver lo que había sido pausado. Saoirse Ronan está maravillosa (y sube más aún en las escenas familiares) y Billy Howle a la altura de ese faro de emociones que tiene enfrente. Al otro lado de la frontera SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO Dirección: Stefano Sollima. Con: Benicio del Toro, Josh Brolin ANTONIO WEINRICHTER Higiene fatal 78 52. LA ESCENA QUE CAMBIÓ EL CINE Dirección: Alexandre O. Philippe. Documental A. WEINRICHTER A legra ver cómo van llegando películas que periodizan la rica historia del cine con los medios del cine: esta se centra en la célebre escena de la ducha de Psicosis. Y ese es su mérito, la enfoca de manera metódica y obsesiva, sin distraerse en contarnos lo genial que era Hitchcock, como hacía ese otro documental Hitchcock Truffaut Aquí los tertulianos son menos famosos pero, por una vez, hablan del qué y el cómo de los elementos que hacen que la ducha sin final feliz de Janet Leigh sea un hito del séptimo arte. Algún invitado es un friqui (el actor Elijah Wood) y otros, sospechosos directores de terror que casi celebran (solo) que Hitchcock les abriera las puertas de un cine gore más visceral... sin entender su gran lección: la ducha es un acto de prestidigitación en el que creemos haber visto mucho más de lo que en realidad hay. Pero hablan también artífices del montaje, como Walter Murch, y otros que dan toda una lección magistral de análisis formal, algo que parecía cosa de profesores. Y, lo mejor, todo esto sin perder un sentimiento general de pasmo y maravilla ante dicha escena que evoca aquella otra tertulia (esta sí, gravemente peligrosa) de fans fatales de El resplandor que era búsquenla Room 237 a violencia de la primera entrega de Sicario se hizo perdonar porque el director era el estimado y fino estilista Denis Villeneuve, pero esta secuela no tiene ese tipo de coartada. Stefano Sollima es hijo de Sergio (director de peplums y spaguettis tan famosos como El halcón y la presa y traspasó fronteras con Gomorra Será por eso que le han llamado para continuar esta franquicia de la guerra sucia contra la droga en la frontera EE. UU. México. El caso es que, aunque no se priva de lanzar alguna indirecta sobre la política exterior, algo de rigor en la era Trump, a partir de cierto momento la lógica que aplica al desarrollo de ese eterno combate se parece un poco a la lógica mortal del spaguetti wéstern. Quiere decirse que L todo bascula en torno a un equipo A alto en testosterona y sobradamente preparado en el arte de manejar armamento, esquivar explosiones y dejar una estela de destrucción tras de sí. Los Eastwood Bronson Van Cleefs de Sollima son un par de armarios (los cientos de sicarios que van mordiendo el polvo apenas tienen un nombre que recordar) un equipo B, con be de Brolin y de Benicio. El rostro del primero parece un axioma del cine de superhéroes. El segundo es un axioma de una masculinidad potente pero vulnerable: en sus mejores momentos parece Lee Marvin y luego lanza esa mirada triste que nos rompe el alma, como cuando Sollima se permite un respiro y, mientras se posan las nubes de polvo y metralla, postula una relación cuasi filial de una niña que es la hija de un capo de la droga con el vengador Benicio. Algo que parece fuera de lugar en una guerra como esta pero es casi lo más intenso de la función. Barroca y espléndida mascarada NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA Dirección: Albert Dupontel. Con: Albert Dupontel, Nahuel P Biscayart OTI R. MARCHANTE Otros estrenos A la deriva Si le gustan las tramas de resistencia y supervivencia, todo un subgénero del cine que no tiene mejores cosas que contar, esta película es para Vd. encontrará un esfuerzo físico descomunal, alguna ejemplaridad moral relacionada con el sacrificio y la pérdida, y una exhibición de efectos visuales que demuestran que la humanidad siempre debe sentir humildad ante la naturaleza. (A. Weinrichter) ¡Cásate conmigo! Por favor Comedia elaborada con alguno de los clichés preferidos del cine francés: inmigración, homosexualidad y lucha de clases. a célebre novela de Pierre Lemaitre guarda en su interior tragedia, drama y comedia, y de su adaptación al cine se encarga el tragicómico director y actor Albert Dupontel, que entiende y representa a la perfección ese conglomerado bélico, aventurero, social y romántico con todos sus tonos humorísticos, desde el negro hasta el blanco y burlesco. Ambientada en el estertor de la Gran Guerra, con un arranque bélico que impresiona de sátira y tragedia el resto de la historia, se asienta después en los efectos en dos de sus más rasos combatientes y supervivientes, uno de ellos con horribles secuelas en el rostro, lo cual propicia la aparición de la otra gran protagonista: la máscara. Con gran sentido visual, musical y estético, las peripecias de la pareja se enlazan en lo picaresco y lo sentimental, y el asombro de la barroca puesta en escena, el fasto de los decorados y el diseño (especialmente artístico y emocional en las máscaras) y la diversa temperatura de las interpretaciones de Dupontel y del enmascarado Nahuel Pérez Biscayart, adquieren una importancia capital en el sentido del argumento, de herida paterno filial y de final arrasado de poesía. L