Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 OPINIÓN POSTALES PUEBLA VIERNES, 29 DE JUNIO DE 2018 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL EN SU PROPIA TRAMPA Los palos que empieza a recibir de todas partes le advierten de que va por mal camino L gran error de Pedro Sánchez fue creer que cuantos apoyaron su moción de censura le apoyaban a él. Nada más lejos de la realidad. Lo que apoyaban era echar a Rajoy. Una vez logrado, cada cual volvió a su rollo, que ni de lejos coincide con el suyo. Incluso Iglesias, el más cercano ideológicamente, busca cargarse al PSOE para convertirse en referencia de la izquierda. De los secesionistas, no hablemos. Lo han dicho por activa, pasiva, perifrástica, incluso en lenguaje de sordos: ellos quieren un referéndum de independencia, ni más ni menos. Y no pararán hasta obtenerlo. Les importa un bledo lo que diga la Constitución, los tribunales, los jueces o los Siete Sabios de Grecia, no renuncian a ello ni se les compra con dinero, cargos o concesiones. Al revés, cuanto más se les da, más piden. Creíamos que, a estas alturas y tras tantas malogradas experiencias, nuestros políticos lo habían entendido, Pero no, admitiendo de entrada que Cataluña es un caso político, no judicial, Pedro Sánchez no hizo más que abrirles el apetito, aparte de cometer una barbaridad: en democracia, toda cuestión política es también jurídica, pues si no se ajusta a Derecho, no sería democrática. Pero no, don Pedro abre una nueva era en la que la razón política prevalece sobre la legalidad. Bueno, tan nueva no es: vienen practicándola todos los dictadores. Los palos que empieza a recibir de todas partes le advierten de que va por mal camino. Intentaba engañar a todos y el engañado ha sido él. Por lo pronto, los independentistas catalanes le han puesto entre la espada y la pared: ¿les da el derecho a la autodeterminación o no? Va a tener que decir que no, porque, aunque quisiera, no podría dárselo, al no tener poder para ello. Pero sigue dispuesto a entrevistarse con Torra, no importa los feos que hace al Rey, los insultos que dedica a España y los números que monta, como el de anoche en Washington con el embajador español, que chafó la cena de la Smithsonian Institution. No importa. En Moncloa continúan los preparativos para trasladar a cárceles catalanas a los dirigentes nacionalistas procesados por rebelión, según acaba de confirmar el Tribunal Supremo, al haber rebeliones sin armas (aunque se robaron pistolas) Esa lumbrera que Sánchez ha elegido como vicepresidenta, Carmen Calvo, la de el dinero público no es de nadie insiste en que Sánchez y Torra mantengan su entrevista porque hay que escucharle ¿Piensa que España tampoco es de nadie? Claro que en la entrevista que le hizo TVE, esta señora expuso los grandes planes de su Gobierno para este verano: sacar a Franco del Valle de los Caídos, comedores escolares veraniegos y acabar con el más viejo de los oficios: la prostitución. Le deseamos suerte. Del presidente de la Diputación valenciana detenido por prevaricación y malversación de fondos, pasó de puntillas. Claro que es mala suerte: llegar al gobierno por la corrupción del rival y encontrártela en casa. Adivina, adivinanza ¿cuánto durará Morenés en Washington? E MONTECASSINO HERMANN SÁNCHEZ POR LAS CUMBRES La legitimidad que no tiene en España no se compensa con amigos imaginarios V ISTA la autoestima que gasta el nuevo inquilino de La Moncloa, la que con escaso pudor alimentan sus genios del twitter y de la teletienda, gafas, manos y poses habrá que pensar que Pedro Sánchez cree realmente que existe un nuevo triunvirato en la Unión Europea que forman Angela Merkel, Emmanuel Macron y él mismo. Y que su llegada al escenario europeo casi compensa y hace olvidar a Angela Merkel la eliminación de Alemania del Mundial de Rusia. Pues no. Si no fuera tan serio, tendría hasta gracia Sánchez cuando pretende, en sus relatos sobre sus acuerdos en la cima que él, recién llegado, ya ha convencido a los poderosos Merkel y Macron para que, como amigos, paguen a España por ser el puerto de entrada de las siguientes oleadas de inmigrantes. Nos vamos a enterar. Lo único garantizado son los inmigrantes, que no refugiados por mucho que traficantes y ONG intoxiquen con el coro mediático de la infinita generosidad gratuita. En semanas, Sánchez ha dejado claro que, pese a haber perdido todas las elecciones, pese a sus 84 diputados y pese a haber llegado al gobierno gracias a todos los peores enemigos de la democracia y de España, se considera con poder y legitimidad para cualquier cosa. Porque legislar no podrá legislar, pero actuar sí. Ya he demostrado mi capacidad operativa decía en una de esas entrevistas masa- je, única forma de dirigirse a una sociedad que, siempre que ha podido, le ha demostrado a él un masivo y rotundo rechazo. Espera ganarse el favor de Merkel y Macron para improvisar en una supuesta legitimación exterior que compense la falta de legitimidad que tiene para decisiones quizás irreversibles y devastadoras para el futuro de España y la convivencia entre españoles. Pero Sánchez debería ser consciente de que su poder fuera es escaso. Hasta para consolar a una Merkel inconsolable. La eliminación de la selección alemana de fútbol es un drama nacional. Y personal para la canciller, muy futbolera ella. Que a Alemania le paren los pies en Rusia da siempre para un chiste. Pero hay mucho más que eso tras los terroríficos titulares y el abatimiento tras la catástrofe del miércoles ante Corea del Sur. No fueron pocos los que escribieron y hablaron de Der Untergang (El hundimiento) evocando el célebre libro de Joachim Fest sobre los últimos días de Adolfo Hitler en el búnker de Berlín. Porque el concepto del Untergang tiene hoy mucho uso hablando de Merkel, esa nueva amiga imaginaria de Sánchez. En Bruselas se escenifica hoy su hundimiento como poder incontestado. Quienes ganan la partida son los adversarios de Merkel en toda Europa. Ella tiene un apoyo líquido de Macron que ha tenido que pagar con promesas de carísimas contraprestaciones. Ya se verá si Merkel puede cumplir. Porque su gobierno pende de un hilo y ya no saldrá de la precariedad hasta que sucumba. Se hunde su poder europeo y se hunde la capacidad operativa y las expectativas de su gobierno en Berlín. Las decisiones que se tomen en Bruselas van todas en contra de las posiciones pasadas de Merkel y ella habrá de ceder, porque sabe que si se entierra Schengen el golpe a la UE puede ser mortal. Sánchez, el ilusionista, tiene hoy ya a su servicio todo el aparato mediático existente en España salvo contadas y honrosas excepciones Y nos puede vender de todo. Lo más peligroso es que pretende convertir un espurio salto al poder interino en un irreversible proceso de transformación, cuando no liquidación, del régimen constitucional y del modelo de Estado. Para ello aquí se inventa un mandato. Y en Europa, amigos imaginarios.