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LUNES 28.5.2018 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.404 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. RAROS Y MALDITOS Yang Kyoungjong TODO IRÁ BIEN Luchó en la Segunda Guerra Mundial en tres Ejércitos: el japonés, el soviético y el de Hitler. Fue capturado por los americanos en el desembarco de Normandía con uniforme de la Wehrmacht. Había sido hecho prisionero por los alemanes en la batalla de Jarkov y luego enviado como soldado a Francia. Murió en Illinois en 1972 SALVADOR SOSTRES TAL VEZ GRACELAND No somos perfectos, pero el mundo es más imperfecto todavía BAJO TRES BANDERAS PEDRO G. CUARTANGO OCO se sabe sobre la vida de Yang Kyoungjong, un coreano que nació en 1920 y que murió en Evanston (Illinois) en 1992, donde se quedó a residir tras ser liberado por el Ejército de EE. UU. a los pocos meses de acabar la Segunda Guerra Mundial. La singularidad de este soldado anónimo es que luchó bajo tres banderas en el conflicto que acabó en 1945. Sirvió a la Armada Imperial de Japón, luego fue alistado en el Ejército Rojo y acabó peleando bajo el uniforme de la Wehrmacht. Su participación en la contienda terminó en el desembarco de Normandía, en junio de 1944, cuando fue capturado por una brigada paracaidista en la playa de Utah. Los americanos quedaron muy sorprendidos porque no sabían que había asiáticos en el bando de Hitler. Kyoungjong fue reclutado a la fuerza por los japoneses en 1938 en Manchuria. Tenía 18 años y le destinaron al Ejército de Kwantung, un cuerpo de choque que gozaba de gran reputación por su arrojo. Tras ser formado durante unos meses, es enviado a combatir contra las fuerzas soviéticas. Capturado en la batalla librada en el río Jaljin en 1939, fue trasladado a un campo de concentración en Siberia. Allí sobrevivió durante tres años hasta que el Ejército Rojo, que había sufrido importantes pérdidas en su intento de detener la invasión de Hitler, decidió alistarle para luchar en el frente ucraniano, al igual que les sucedió a decenas de miles de prisioneros. De nuevo, fue capturado por el enemigo en la batalla de Jarkov en 1943. Y de nuevo fue obligado a servir bajo otra bandera. Esta vez la Wehrmacht le envió a la península del Cotentin en Normandía, H P Los horrores de la guerra No sabemos si Kyoungjong pudo olvidar los horrores de aquella guerra, pero al menos sí pudo morir en la cama Se convirtió en un personaje famoso en Corea del Sur en 2011 cuando fue rodada una película sobre su vida en el frente donde formaba parte de un batallón integrado por desertores de la Unión Soviética. Stalin dictó una condena de muerte para estos soldados, lo que les convenció de que su única alternativa era ayudar a sus nuevos amos. El día D le pilló muy cerca de la playa de Utah, donde se libró un encarnizado combate en las primeras horas del desembarco aliado. Los americanos le hicieron prisionero con uniforme alemán y decidieron trasladarle a Gran Bretaña para que fuera interrogado. Pocos después, y tras constatar que Kyoungjong era una víctima más de la guerra, le enviaron a EE. UU. donde se quedó para siempre ante las dificultades para volver a su país de origen. Su muerte, cuando había cumplido 72 años, pasó totalmente desapercibida, pero el soldado que luchó bajo tres banderas gozó de una importante popularidad en Corea del Sur en 2011, cuando su insólita experiencia fue llevada al cine bajo el título A mi manera. No hay ningún otro caso documentado como el de este coreano, que al menos tuvo la suerte de sobrevivir tras participar en batallas donde perdieron la vida la mayoría de sus compañeros. No sabemos si Kyoungjong pudo olvidar los horrores de aquella guerra, pero al menos sí pudo morir en la cama. Verbolario Modesto, adj. POR RODRIGO CORTÉS Ágil driblador de sí mismo. E pasado la mañana mirando el álbum de fotos de nuestra luna de miel. Han pasado diez años, qué jóvenes estábamos. Hemos tenido una hija, hemos tenido problemas y hasta nos hemos separado. Pero también desde la tristeza, desde la incomprensión y el dolor nos hemos querido. Hemos fracasado como matrimonio pero continuamos siendo una hermosa, amorosa, orgullosa familia. En las fotos he recordado que me querías y te quería, y me he reconocido en este amor, pasados los años y los problemas y las disputas. Este amor que ha resistido sin la sombra ni de una brecha incluso en nuestras horas más difíciles. Y esto es más que algo, es mucho. Nuestra hija crece luminosa y sonriente y está hecha de nuestros besos. Del amor que siempre quedó hasta cuando más parecía que no quedaba nada. He pensado que tendríamos que volver a hacer este viaje. De Barcelona a Tokyo y de Tokyo a Sydney, y luego Los Ángeles, Las Vegas, Nueva York y Miami. Y los últimos días en París, nunca hemos estado en la piscina del Costes con la niña. Tal vez Graceland no exista o tal vez diez años pasan tan rápido que parece que hayamos estado soñando. Nuestra pequeña compañera de viaje tendrá ya siete años. Tal vez Graceland sea ella, o tú y yo buscando lo que perdimos aunque de momento no lo sepamos encontrar. No somos perfectos pero el mundo es más imperfecto todavía. He visto la crueldad con todas sus guirnaldas estremecidas, gente que dice que te quiere y pisotea tu corazón hasta volverlo un irreconocible revoltijo de miedo y ansiedad. He visto vidas derrumbadas persiguiendo sombras, o peor que sombras, fantasmas que primero te envuelven y cuando tratas de alcanzarlos te dicen: Pero si no existimos Tal vez nos espera algún destino desconocido o tal vez el destino sea volver donde estuvimos. Que Maria recosa este viaje con el que hicimos, el amor del principio con el amor que ha resistido; y la compasión, y la ternura. Tal vez Graceland sea Maria llevándonos por fin a Luna Park, en Sydney, o tal vez sea, simplemente, dulcemente, absolutamente, volver a hacernos compañía.