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ABC JUEVES, 3 DE MAYO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC CRÓNICAS DE PEGOLAND RAFAEL RUIZ EL BLOQUEO La Gerencia de Urbanismo ha de cambiar. Mejor antes que tarde por el bien común O hay día en que este que firma se encuentre a un empresario que no le llore. El tiempo, en muchos órdenes de la vida, es dinero. Y lo que está ocurriendo es que hay mucho dinero metido en carpetas. Ocurre en la Gerencia de Urbanismo, que lleva la fama, y en otros departamentos públicos, que cardan la lana. Cierto es que lo que está pasando en el antiguo cuartel de Artillería no es ni nuevo- -la casa no ha sido nunca un dechado de virtudes en lo que a agilidad se refiere- -ni único. Ocurre, sin embargo, que pasada una crisis monstruosa del crédito bancario, las entidades financieras, que son claves en este asunto, ya no tienen el no por respuesta. Tienen dinero, saben que hay gente que cuenta con proyectos viables y están dispuestas a dejarlo a un precio competitivo. Llegará el momento en que la ventanilla se cierre, cosa que puede volver a ocurrir en no demasiado tiempo. Entonces vendrán los lamentos. Urbanismo es un carajal. Una organización demasiado poderosa basada en compartimentos estancos que precisa desde hace muchos años de una revisión de arriba a abajo. Tanto en lo que concierne al número de trabajadores, a su organización, a sus funciones y sus procedimientos, sobre todo los tecnológicos. Sucede también que este gobierno municipal ha sido específicamente poco sensible a la iniciativa privada del común de los mortales. Cosa distinta ocurre con los divinos. Y no resulta sencillo intentar convencer de las virtudes de lo empresarial a quien simplemente entiende que tampoco es para tanto. Entre el desarrollismo y la inacción cateta de los espíritus puros tiene que existir una línea media en la que consiga que los pasos se realicen de forma ágil. Si un departamento concreto se encuentra infradotado, pues se dota (que margen hay para ello cuando así se quiere) Si un procedimiento resulta obsoleto, pues se cambia. Y si hay algo que no se quiere, pues se dice desde el principio para general conocimiento de forma que todo lo que entre por la puerta venga con las determinaciones propicias para su puesta en marcha sin tropezones. Los profesionales, las empresas y no pocos políticos sensibles a esta casuística ya han puesto ideas encima de la mesa. Una de ellas es contar con un filtro externo en los colegios profesionales, que realicen el cribado de los expedientes con carácter previo de forma que todo lo que entre por el registro de entrada vaya con los ingredientes básicos para su aprobación. Se trata de una idea razonable que ya están poniendo en marcha muchos ayuntamientos que tienen más carpetas que funcionarios para atenderlas. La alcaldesa de Córdoba ha anunciado medidas sobre la materia y el presidente de la Gerencia de Urbanismo, su socio de gobierno, le ha pedido que no haga campaña. Isabel Ambrosio entregó la nueva normativa sobre la materia al presidente de la Confederación de Empresarios del que se descolgó su socio de gobierno, Pedro García, diez minutos después. Un poco de seriedad, oigan. N VERSO SUELTO LUIS MIRANDA TRISTEZA DE MAYO Su vida transcurre apacible, pero en mayo se ven arrastrados al regocijo obligatorio y a la inútil terapia de música y baile ADIE parece más triste que aquellos que lo están mientras a los demás se les ve felices. La mayoría son tan discretos que ni siquiera quieren estropear la algarabía ajena, y se limitan a una sonrisa que apenas lo parece, miran a ningún punto mientras la cabeza hace tiempo que voló hacia otro lado, cuentan los minutos para marcharse. Al llegar mayo parece que en Córdoba es obligatorio ser feliz y a las fotografías de los periódicos y de las redes sociales se asoman labios que se abren como abanicos con dientes encalados que brillan de dicha, conversaciones en las que luce el gusto de la amistad y del tiempo que mejor se pasa, trajes de flamenca que van dejando por el crudo albero un reguero de satisfacción y de vida puesta de largo. Como pasa en Navidad, esta es también una época para los que se entristecen. No es que habiten en la pena todo el año y pasen estos días como los demás. Si se les pregunta con interés sincero, y no con la voluntad de que se animen y se peguen al corro gregario, dirán que su vida transcurre apacible y en que el vaso de los días casi nunca apuran heces de amargura, sino que tienen cuerpos que abrazar, oídos que les escuchan y cosas que les hacen el tiempo llevadero, y aclararán que ninguna tiene que ver con farolillos y conversaciones N a voz en grito. Pero en mayo, por el ambiente que les rodea, por no decir que no a quienes se quiere, por no tener otra cosa mejor que hacer, se ven arrastrados al regocijo obligatorio, a la dictadura de la risa puesta, a la inútil terapia de música, bailes y vida en la calle que seguramente no han pedido y que intentan capear con un poco de cortesía y con la imaginación volando a otros lugares. Al pasear por las Cruces, mientras se lamenten de la mala suerte de tener que hacer colas para una simple cerveza en vaso de plástico, todavía al menos pueden disfrutar de la ciudad, pasear por rincones que en esos días están desvirtuados por el ruido y los disfraces, pero que siguen contando la vida de los siglos que pasó por ellos. En la Feria es imposible. Para algunos es una prisión desierta con sillas de enea o barras de aluminio de la que sólo se puede escapar con muchos metros de camino y un viaje eterno, una jaula donde se señala al que no entiende las carcajadas vacías atizadas por el vino. Como si buscara en los demás parecida congoja, encontrará los rostros abatidos de quienes no convencen a nadie de que entre en su caseta, la cara taciturna de los que venden claveles que rara vez se compran, el cansancio de los que queman buenos años como sufridos nómadas que ofrecen cómida rápida a estómagos de juerga. Los que tienen un poco más de sensibilidad, cuando están rodeados por gente que hace palmas, quizá se fijen en la honda poesía popular que tienen tantas letras de las sevillanas, y aunque eso les acreciente la tribulación al menos les aprovechará un poco. Los demás dejarán perder los ojos entre las conversaciones felices y matarán el tiempo viajando a recuerdos irrecuperables que cerraron en falso. Así les llegará con absoluta felicidad, esta vez sí, la hora de marcharse, el camino de impacientes vísperas hasta casa, el momento en que el sueño libera por fin de la tristeza y deja abierta la puerta al pasillo por el que se llegará a una mañana distinta y cotidiana, a un mundo en el que lo que los demás llaman diversion no será una losa preceptiva que habrá que sorportar con una media sonrisa para no parecer un bicho raro.