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ABC MIÉRCOLES, 2 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 55 Aprender a vivir con el corazón roto es un gran reto Terry Tempest Williams Escritora y activista ABC La estadounidense presenta en España Refugio una de las obras clave de la literatura ecologista del siglo XX ADRIÁN MATEOS BILBAO Autora comprometida Nació en Corona (California) el 8 de septiembre de 1955, y creció en Salt Lake City (Utah) En 1978 se graduó en la Universidad de Utah y empezó a dar clase en la reserva navaja de Montezuma Creek. En 1984 publicó su primera obra, de literatura infantil. Ha escrito numerosos libros, ensayos, poemarios y sus memorias: Refugio Ha elevado su voz en el Congreso de EE. UU. y la Casa Blanca en defensa de la ecología, la naturaleza y las mujeres. Colabora con The New York Times y The New Yorker N ueve mujeres de su familia padecieron cáncer a raíz de los ensayos nucleares que tuvieron lugar en el desierto de Nevada durante la segunda mitad del siglo XX. Entre ellas, su madre, a quien veló hasta el día de su muerte. Mientras una parte de su mundo se derrumbaba, la escritora y activista Terry Tempest Williams (Corona, California, 1955) tuvo que hacer frente a la fatal crecida del Gran Lago Salado de Utah. Su experiencia está recogida en Refugio (Errata Naturae) cuya intrahistoria desveló a ABC durante su visita al XI Festival Internacional de las Letras (Gutun Zuria) de Bilbao. ¿Cómo recuerda esa etapa? -Fue muy emotivo. El recuerdo continúa vivo, aunque hayan pasado 30 años. A mi madre le diagnosticaron cáncer y el crecimiento del Gran Lago amenazaba el santuario de aves. Los dos mundos que daban estabilidad a mi vida se encontraban en peligro y empecé a pensar en hallar un refugio en el cambio. -Su madre afrontó la muerte como un proceso natural. ¿Qué aprendió usted de esa experiencia? -A estar presente. A amar cada día como si fuera un regalo. Aprendí que pasar tiempo en la naturaleza me daba muchísima paz, y que la muerte es algo natural del ciclo de la vida. Mi madre encontró la paz en su propia autoridad, y se empoderó a través del cáncer. ¿Puede hallar en la espiritualidad respuestas a los problemas actuales? -Creo que sí. Temas como el cambio climático no son únicamente problemas medioambientales, sino también financieros y políticos. Pero, por encima de todo, son temas espirituales. Si hacemos daño a la tierra, nos hacemos daño a nosotros mismos. Toda la vida está conectada, es un círculo. La tierra será, finalmente, nuestro refugio. ¿Cómo definiría su relación con la naturaleza, con su tierra? -La tierra es la razón por la que estoy en pie, por la que lucho. Mi pueblo, los mormones, llegaron a Utah para poder ejercer libremente su religión. Mi cultura ha valorado mucho ese paisaje, porque le ofreció un refugio. Para los navajos, los nativos americanos, es también un lugar sagrado. -Un refugio que vuelve a estar amenazado, según ha denunciado. -En 2016, Obama lo declaró monumento nacional. Fue un momento histórico, porque por primera vez el presidente y los nativos americanos se dieron la mano y confiaron el uno en el otro. Pero en diciembre llegó Trump y se lo cargó todo. Les dijo a los navajos que su tierra ya no podía seguir siendo sagrada, que iba a ser perforada para sacar uranio y carbón. Les rompió el corazón y, desde entonces, tratan de defenderla. Mujeres y política Hay muchas políticas que llevan a cabo su resistencia en los gobiernos federales. Son como agua infiltrándose Explotación Trump ha vendido licencias para que vengan las grandes petroleras y perforen terrenos públicos. Es terrible Como escritora, quería llamar la atención y realizar una denuncia pública. -El Gabinete de Trump liberó el pasado año la mayor parte de este patrimonio nacional, el Bears Ears. -Trump abrió el mapa para ver dónde había negocio y sentenció dos millones de acres de un plumazo. Ha vendido licencias para que vengan las grandes corporaciones del petróleo y perforen terrenos públicos. ¿Sabe cuánto costaban las licencias? 1,5 dólares. Terrible. ¿Cómo reaccionaron los nativos? -Con estoicismo. Los navajos tienen mucha dignidad. Uno de sus líderes les dijo que no podían seguir con una pelea a base de odio, el conflicto tenía que cicatrizar. Ahora se están organizando para resistir. A otra gente de Utah la actuación de Trump le parece fantástica. -Y usted, ¿cómo reaccionó? -El duelo se hizo mi amigo. Lo llevo apoyado en el hombro, como si fuera un cuervo. Creo que el duelo es como la sombra de la alegría, y yo he elegido no mirar para otro lado. Realmente, es un gran reto aprender a vivir con el corazón roto. Incluso en estos momentos hemos de enamorarnos del mundo. -Usted es también una de las voces más respetadas del movimiento feminista de Estados Unidos. Un país en el que, sin embargo, todavía hay pocas mujeres en las altas esferas políticas. -Es cierto, no hay suficientes mujeres en el Congreso de Estados Unidos. Precisamente, Hillary Clinton daba mucho miedo a la gente por ser mujer, y por eso ganó Trump. Sin embargo, en la actualidad hay muchísimas políticas que llevan a cabo su resistencia en los gobiernos federales. Son como agua infiltrándose por la vida americana. ¿Confía en ver alguna vez a una mujer como presidenta de EE. UU. -Sí. Lo que no sé es si va haber una mujer profeta en la religión mormona, aunque todavía tengo esperanzas.