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40 ESPAÑA MIÉRCOLES, 2 DE MAYO DE 2018 abc. es espana ABC La trama de adjudicaciones de la Policía y la DGT No se atreven a tocar lo que yo digo Juan Vicente Jiménez, facultativo de la Policía que entre 1997 y 2016 fue jefe del Área de Medios Materiales de la División Económica y Técnica del Cuerpo encargado de gestionar el gasto corriente de bienes y servicios y de la tramitación de los expedientes de contratación y de gastos salvo los de personal se jactaba ante sus clientes de que en su departamento no se atreven a tocar lo que yo digo La conversación, mantenida con un compañero el 29 de agosto pasado, indicaba que se sentía impune. Poco sospechaba entonces que la Fiscalía Anticorrupción y la Unidad de Asuntos Internos de la Policía estaba detrás de sus pasos y de varias personas más entre ellas también altos cargos de la Dirección General Tráfico que a través de la adjudicación de contratos públicos obtenían importantes beneficios, tanto en dinero como en otro tipo de contraprestaciones. Como muestra, un botón: sólo entre 2002 y 2012 Jiménez gastó 1.440.353 euros en bienes inmuebles, una cifra de difícil justificación con sus ingresos. La investigación, bautizada como operación Grapa, que dirige el Juzgado de Instrucción 50 de Madrid, había arrancado de un caso anterior de estafa y apropiación indebida en el que había sido detenido Luis Javier Soria, máximo responsable de Spe Brokers Correduría de Seguros Este individuo recibía las cuotas mensuales de los asegurados de la Policía con Allianz pero esta compañía no recibía finalmente ese dinero. Acceso al complejo policial de Canillas (Madrid) Tira de la manta Al verse acorralado, Soria decidió tirar de la manta. Contó que determinados mandos con responsabilidad en la gestión de los contratos públicos de la Policía se habían estado enriqueciendo a cambio de favorecer a determinadas sociedades. Jiménez, en concreto, habría recibido más de medio millón en efectivo desde 2001. Estuvo preso hasta mediados de marzo. Asimismo reveló que a través de su empresa Spe Brokers había hecho pagos en efectivo y en especie a funcionarios de la DGT con puestos relevantes para que favorecieran a las aseguradoras que él representaba. Y aportó un excell con los pagos. El denunciante, además, también implicó a dos de los subordinados de Juan Vicente Jiménez: Faustino Herráiz, jefe del Servicio de Contratación de Servicios, y a Fernando de la Peña, jefe del Servicio de Vestuario y Equipamiento. El máximo responsable elaboraba los pliegos que regulan las condiciones del contrato y solía formar parte de la mesa de contratación que resolvía los concursos. En junio de 2016 Jiménez fue nombrado jefe de Área de Apoyo Técnico a la Jefatura Central de Logística e Innovación, un puesto de nivel 28 en la administración, desde el que, según las investigaciones, continuó con sus actividades presuntamente irregulares. Así, en una intervención telefónica realizada un año después comenta que había diseñado el fraccionamiento del pago de unos módulos de aula para la Escuela de Ávila para que pudiese haber una adjudicación directa, sin publicidad. Asimismo, en mayo de 2017 utilizó medios materiales y humanos de la Policía para arreglarse el mobiliario y en julio de ese año recibió una invitación de un empresario amigo para celebrar que le habían adjudicado el servicio de lavandería de la Escuela de Ávila. En su ordenador se localizó un correo electrónico de ese empresario en el que le pide que le revise el borrador que ha hecho su abogado para expulsar del concurso a una competidora, lo que en efecto sucede. La comida se celebró en septiembre para que pudiera asistir también Faustino Herráiz. Acudió asimismo el comisario jefe de la División Económica y Técnica entre 2005 y 2013. Sospechas En septiembre del año pasado el actual jefe de la Unidad, el comisario Daniel Belmar, comenzó a ver cosas que no le gustaban y criticó la gestión heredada de Juan Vicente Jiménez y Faustino Herráiz. De hecho, habló con el primero en relación a unos extintores y el interlocutor comentó en agosto con el otro implicado que lo que hacía Belmar era muy peligroso para ellos. La investigación patrimonial de Jiménez y su entono familiar reveló un aumento del mismo muy evidente en los últimos años, que en principio no se correspondía con los ingresos de su trabajo. Además del cerca de millón y Un negocio lucrativo Los miembros de la trama se benefiaciaron tanto de dinero en efectivo como del pago de pólizas de seguro, viajes, obras en sus casas, restaurantes y otras dádivas medio de euros que invirtió en inmuebles resulta muy sospechoso que buena parte de ese dinero, 300.000 euros, se pagase en efectivo. En coches también hizo un gasto notable: otros 112.000 euros en vehículos de alta gama, alguno de segunda mano, mientras que para viajes empleó 26.272 solo en una agencia de unos grandes almacenes. Además, junto a su mujer tenía productos financieros por valor de al menos 120.000 euros... El primer gran pelotazo que dieron el empresario Soria y Jiménez se produjo en 2003, cuando utilizaron un procedimiento restringido para contratar un seguro para los conductores oficiales de la Policía. Había un acuerdo previo entre ambos para que la adjudicataria fuera Caser, representada por el empresario. A partir de ahí se firmaron por procedimientos similares otros contratos de seguros necesarios y obligatorios para poder desarrollarse la actividad policial. El pacto era repartirse entre ambos, en una proporción pactada previamente, la comisión que recibía la correduría por su intermediación en la póliza contratada. Entre 2007 y 2010 los beneficios para el facultativo fueron de unos 80.000 euros.