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14 OPINIÓN HORIZONTE PUEBLA MIÉRCOLES, 2 DE MAYO DE 2018 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA EL PRIMERO DE MAYO EN PEKÍN Ya no se quieren grandes concentraciones de gente porque son difíciles de manejar EGÚN las estadísticas oficiales, el PC chino tenía el año pasado 89.450.000 afiliados. Ayer, en Pekín, ni uno solo de ellos participó en una concentración por el Día del Trabajo, la fiesta por antonomasia de esa formación política que durante décadas concentró en la plaza de Tienanmen a decenas de miles de militantes jaleando al líder del Partido. Sólo había un férreo control policial del acceso de los chinos que querían pasear por la plaza con sus familias. Colas de más de una hora para acceder. Y entre los menores de treinta años que allí acudían con sus consortes e hijos, es casi imposible encontrar a uno que tenga la más mínima idea de lo que ocurrió en ese lugar el 4 de junio de 1989, cuando miles de compatriotas murieron aquí pidiendo libertad. El Partido ha hecho del 1 de Mayo un puente igual que el que podemos tener en España. Ya no se quieren grandes concentraciones de gente porque son difíciles de manejar. Es mejor que el 1 de Mayo haya unas 70.000 visitas de turistas a la Ciudad Prohibida, bastantes menos que la víspera, en pleno puente: el lunes fueron 120.000. Gobierna un Partido Comunista que en muchos aspectos lo es sólo en el nombre. Me decía quien ha tenido ocasión de verlo en persona que la Escuela Central del PC en Pekín tiene un campus que parece el de una universidad de la Ivy League. Con un pequeño matiz: el campus está presidido por las imágenes de Marx y Engels. Pero cuando se asiste a sus aulas económicas mi interlocutor me asegura que las enseñanzas parecen las de un seminario de la FAES de Aznar. Claro que, cuando se trata de hablar de libertades, el concepto no existe. El chino medio no entiende de qué hablamos cuando le preguntamos por su libertad. En Pekín hay a la venta por todas partes objetos con las imágenes del recién reelegido presidente Xi Yinpin y la del fundador de esta República Popular China, nacida en 1949: Mao Zedong. No se encuentra a ninguno de los otros cuatro líderes que hubo entre ambos. Mao murió en 1976, dejando el país inmerso en una Revolución Cultural de la que perduran todavía las heridas. Pero Xi cree necesario legitimarse reivindicando la figura del fundador para decir que no han abandonado el comunismo como forma de justificar la falta de libertades. Mas hace un lustro todavía se veía a bastantes ciudadanos vistiendo el traje estilo mao. Ahora es casi imposible encontrar alguno. Entre las multitudes del Día del Trabajo sólo he podido divisar uno: un anciano en una silla de ruedas al que empujaba una joven. Además de la chaqueta inconfundible, llevaba una chapa con la efigie del gran asesino convertido en icono pop. Pero una mirada a sus pies delataba el gran contrasentido: llevaba unas zapatillas con el logo de Adidas bien grande. Aunque no era tan contradictorio. Enseguida saltaba a la vista que eran unas Adidas falsas. S VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE SHAZZAN Ni siquiera una app de consentimiento sería suficiente para quitar problemas a los jueces AY apps para dar consentimiento sexual. Por ejemplo, uConsent, que permite a una potencial pareja saber hasta dónde podría llegar en el acceso carnal sin malentendidos. Son inventos dirigidos a jóvenes que se sienten más cómodos comunicándose mediante tecnología, aunque hay que hablar algo una vez se ha escrito lo que se quiere. Escriben ambos y se genera un código de barras. Los dos individuos sostienen sus teléfonos juntos, la aplicación captura los códigos con la información y los almacena. Yo tampoco entiendo nada pero me ha recordado a Shazzan (a los dibujos animados no a la aplicación que te dice qué música estás escuchando) A Chuck y Nancy uniendo las dos mitades del anillo y al genio apareciendo. Ahora Shazzan es el genio del consentimiento. Pero esto tampoco sería la solución para quitar problemas a jueces. Puedes decir que sí en la app y luego resultar que el tipo huele mal, se vuelve agresivo, hace así con los deditos para decir comillas o utiliza mediopensionista como sinónimo de etcétera. Uno cambia de opinión según pasan cosas. El consentimiento supone una comunicación muy compleja. Como complejísimo es el trabajo de un juez. Si las cosas no están claras para quien tienes a un palmo haciendo Shazzan, imaginen para un juez que debe interpretar el asunto mucho después aplicando la ley, teniendo en cuenta la pre- H sunción de inocencia, la jurisprudencia, las pruebas admisibles, el principio de legalidad... Las fruslerías del Estado de Derecho. Y desde luego que hay que criticar las sentencias, faltaría más. Y desde luego que pueden hacerlo hasta las monjas. Se trata de decencia democrática. Entre los dislates más alucinógenos de los últimos días está esa carta que una mujer ha escrito a través de Facebook a la novia embarazada de un condenado por la sentencia de La Manada Vale, después de dudar de la víctima, vamos poner verdes a las familias. Ah, pero son bandos distintos. Manadas y jaurías distintas. Están los profesores que afean en público a los alumnos que sus padres sean guardias civiles, están los que tiran a matar (a echar) sobre los jueces (que los inhabiliten, ¿pero esto qué es? o están las que escriben como si fueran Stefan Zweig, pero al revés, cartas a una desconocida. Carguemos contra las good wives, las buenas esposas, la de Weinstein, Katarina Frostensson (la sueca del Nobel casada con el asqueroso Arnault) o la de Bill Cosby. Carguemos también contra las madres de los asesinos de instituto, esa catástrofe que tan bien cuenta Lionel Shriver en Tenemos que hablar de Kevin y, sobre todo, Jodie Picoult en Diecinueve minutos Antes de que nos dieran la tabarra con las muchas ediciones de Thoreau ya lo conocíamos gracias a Douglas Sirk. En Sólo el cielo lo sabe el director hace que Jane Wyman coja el Walden y se quede fascinada al leer un párrafo: Si un ser no vibra al compás de sus semejantes, quizá es porque oye una música diferente. Debe seguir el ritmo que oiga, no importa cuál sea ni de donde provenga Pero no todo el mundo es Rock Hudson en esa película. Él seguramente sí entendió de qué iba la trama, no como Gary Cooper con El manantial o Teresa Gimpera con Fata Morgana que no sabían qué demonios estaban interpretando. Como tanta gente a la hora de valorar una sentencia o una noticia. Aunque no estoy segura de nada, cada vez tengo más claro que bailamos al son que nos tocan. Hoy toca Cifuentes, luego La Manada después Catalá, mañana yo qué sé. Sólo falta una app para elegir bando con un botón. Otra para elegir ofensa. Y que salga Shazzan.