Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 30 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura CULTURA 57 ABC Testimonios A la izquierda, el cónsul, con su mujer y dos de sus hijos. Sobre estas líneas, los documentos a los que ha tenido acceso ABC en los que los refugiados por Smerdou en Villa Maya declaran haber sido salvados por él y le dedican su agradecimiento. Smerdou se volcó aún más en las gestiones para salvar vidas, logrando la libertad de muchos encarcelados en el buque Marqués de Chávarri y recogiendo a otros de sus domicilios para ocultarlos. Con su bicicleta y después con el coche que un médico preso le prestó, se movía por Málaga con toda la libertad que era posible. No sabía conducir, pero el fiel Pepillo lo llevaba en aquel Adler al que colocaron dos banderas mexicanas y que tantos viajes realizó de Villa Maya al puerto para llevar a refugiados a los que el cónsul proporcionaba papeles para escapar a Marruecos, Gibraltar o Marsella. Antonio Manuel Moral Roncal, profesor de la Universidad de Alcalá, cuenta en El asilo consular en Málaga (19361937) que Smerdou firmaba ruegos o aclaraciones de que el portador no era fascista, pero no eran pasaportes ni decía en ellos que el titular fuera mexicano. Solo en una ocasión, por insistencia del gobernador civil, falsificó un pasaporte para salvar a Bernabé de Fiestas y su familia. Aquello le costó el cargo. Smerdou fue cesado en diciembre, pero aún así, mantuvo la bandera de México en su casa y siguió protegiendo a sus refugiados durante dos meses más. El archivo de Porfirio Smerdou, en la Fundación Ortega y Gasset Antes de morir, Porfirio Smerdou donó su archivo a la Fundación Ortega y Gasset, dos cajas con la correspondencia y diversa documentación de aquellos primeros meses de la Guerra Civil. Actualmente, no está disponible porque unas obras en el centro han obligado a guardar todos los archivos almacenados a buen recaudo. La biblioteca reabrirá en 2020 y Jorge Madaleno, su director, confía en que Smerdou despierte un mayor interés entre los investigadores. Apenas han venido a consultar su archivo y es una pena, porque es muy interesante afirma. Es probable que aportara nuevos datos sobre lo que ocurrió en Málaga en 1936. Herrero Montiel habló del altruismo y buen corazón de D. Porfirio gracias al cual se salvó a vecinos de Almogia. Homenaje Sin empleo, Smerdou se trasladó con su familia a Madrid, donde, aprovechando que hablaba seis idiomas, se dedicó a diversas actividades empresariales. Él fue quien logró la licencia para introducir el gasógeno en España antes de la llegada de la gasolina. Hubo que esperar hasta 1986 para que Smerdou recibiera un merecido homenaje por parte de los refugiados de Villa Maya. En aquel encuentro en Málaga recordaron las anécdotas que vivieron juntos, como aquellos colchones enrollados y atados con cuerdas que se colocaban durante el día hasta en el techo para dejar espacios libres como recordó Carmen Werner. Tras leer el libro de Carcedo Un español tras el holocausto sobre el diplomático Ángel Sanz Briz, Smerdou se puso en contacto con el periodista para contarle su pasado. Falleció en El Escorial (Madrid) a los 97 años, en mayo de 2002, antes de que apareciera El Schindler de la Guerra Civil En su última Navidad, envió un Mensaje verde de esperanza y paz a sus seres queridos en el que agradeció las enseñanzas que le permitieron desenvolverse exitosamente en la vida, proporcionar trabajo y empleo a muchísimas gentes, salvar indiscriminadamente la vida a centenares de personas, sacar adelante a mi numerosa familia y solventar graves problemas de penuria y escasez en los precarios años de la dictadura y de la guerra Un balance que creía esperanzador para un creyente como él. No busquen su tumba, su cuerpo lo donó a la ciencia. Peripecias del padre En febrero de 1937, ante la inminente entrada de las tropas franquistas, seis políticos republicanos acudieron a Smerdou solicitando su protección. No podía cobijarlos en Villa Maya, junto con sus adversarios, así que los refugió en las oficinas del consulado de Argentina. Fue Luis Bolín, primo de mi madre, que llegó con los nacionales, el que le dijo a mi padre: Tienes que entregarme a esos seis que ocultas relata Luis. Smerdou no hizo caso al pariente de su esposa, fa- moso por haber alquilado el avión con mira al ser sospechoso de connivencia el que Franco voló de Canarias al norte con las autoridades republicanas y con de África para asumir el mando de las sindicalistas y políticos de izquierdas. tropas sublevadas. El ya excónsul acu- Fue sometido al temido expediente de dió con su problema a la depuración de responsamaternidad del doctor José bilidades que elaboró un Empresario Gálvez, a quien había ayuinstructor militar. Se salLogró la licencia vó gracias a las declaradado tiempo atrás. Vamos a disfrazarlos de parciones de muchos de sus para introducir turientas y me los traes refugiados, que no escael gasógeno aquí, que yo me encargo en España antes timaron en halagos, tal le respondió el médico. Así como reflejan los docude que llegara les salvaron. A sus 88 años, mentos a los que ha tenila gasolina a Luis se le saltan las lágrido acceso ABC. José Pémas al relatar las periperez Bryan, por ejemplo, cias de su padre en esos meses. ¿Quién se mostró agradecido al hombre todo metió a mi padre a salvar a tanta gente? corazón que le alojó en su consulado ¡Nadie! Y sin embargo, los salvó excla- desinteresadamente Bernabé Dávila ma orgulloso. declaró cómo después de tres meses En los meses siguientes, la familia de persecución cruel e implacable, desSmerdou, de nuevo reunida, tuvo que truido su hogar y condenados a muermudarse a otra casa en Málaga. Pese a te él y sus hijos, fueron acogidos en el haber protegido a centenares de per- consulado salvándose así todos de una sonas, Smerdou estuvo en el punto de muerte cierta mientras que Antonio