Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
62 CULTURA JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura ABC Scorsese, Princesa de Asturias de las Artes Contar historias ha sido una bendición El jurado destacó la trascendencia de su labor creadora y su papel en la renovación cinematográfica de los 70 FERNANDO MUÑOZ MADRID A sturias capital Nueva York, o viceversa. El Principado y la metrópoli del mundo están unidas por el cine gracias a los premios Princesa de Asturias. Ayer, el jurado concedió el de las Artes a Martin Scorsese (Nueva York, 1942) tras el que entregó a Woody Allen en 2002 y el que en 2015 recibió Francis Ford Coppola. Los tres firmaron Historias de Nueva York en 1989. Siempre he considerado una bendición el haber podido hacer las películas que he hecho y contar las historias que necesitaba contar, con tantos colaboradores brillantes. Ser reconocido y entendido es una bendición añadida. Estoy profundamente agradecido y honrado por haber sido seleccionado para recibir este premio expresó el cineasta a través de un comunicado. Con él, en el Teatro Campoamor se volverá a hablar del Nuevo Hollywood, un movimiento que allá por los años 70 nació de la mano de un grupo de amigos que vio la oportunidad de renovar lo que más amaba, el cine. El sistema de estudios que había llevado a Hollywood a su edad dorada languidecía sin nada que aportar. Al otro lado del charco, la vieja Europa parecía tener más que decir con la nouvelle vague y el neorrealismo. En Nueva York, Francis Ford, Steven, George, Martin... No eran más que unos jóvenes idealistas con tanto talento como ambición. Junto se encargaron de revitalizar la industria aunando los recursos que les ofrecían las mayors con la visión autorial que aprendían de sus colegas europeos. Y crecieron. Ya eran Coppola, Spielberg, Lucas y Scorsese. Nombres propios que hoy son historia no solo del cine, también del Arte. Un valor que los premios Princesa de Asturias ya aplaudieron en la obra de Coppola y ahora repiten con Scorsese. El director de Uno de los nuestros visitará Asturias el próximo octubre para recoger el galardón por la tras- cendencia de su labor creadora según el jurado que ha elegido al cineasta estadounidense de entre las 35 candidaturas de 21 países que concurrían a esta XXXVIII edición. Se trata de uno de los directores más destacados del movimiento de renovación cinematográfica surgido en los años setenta. Ha dirigido más de una veintena de películas que ya forman parte de la historia del cine y se mantiene actualmente en plena actividad afirman. En sus cincuenta años de carrera, Scorsese ha dejado trabajos inabarcables, obras de una modernidad radical que se mantienen vigentes tantos años después. Películas como Malas calles (1973) Taxi Driver (1976) New York, New York (1977) Toro salvaje (1980) ¡Jo, qué noche! (1985) El color del dinero (1986) La última tentación de Cristo (1988) Uno de los nuestros (1990) La edad de la inocencia (1993) o Casino (1995) Ya en el nuevo milenio, Gangs of New York (2005) El aviador (2004) Infiltrados (2006) El lobo de Wall Street (2013) y su último filme, Silencio (2016) Una lista en la que se quedan fuera títulos que serían cumbre de otros cineastas y que se diluyen en la filmografía asombrosa de Scorsese. Pese a todo, el neoyorquino no ha sido habitual de los grandes palmarés Scorsese en seis gestos POR OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE Nueva York El otro gran retratista neoyorquino, pero desde su esquina del barrio de Queens (a distancia de la de Woody Allen) Scorsese ha fotografiado el nacimiento de la ciudad, su violencia, su música, su inocencia, su esfínter y hasta sus colmillos. Por un extraño orden cronológico, el diverso e inclasificable estilo de Scorsese ha envuelto la ciudad en Gangs de Nueva York La edad de la inocencia Malas calles y Taxi Driver el musical New York, New York El lobo de Wall Street La violencia Rasgo característico de Scorsese, su tratamiento de la violencia, su potente vistazo al mundo, tanto sea en sus postales urbanas, con los tipos y ambientes de los arrabales de la ética, como en Uno de los nuestros o Casino o en su tratamiento de personajes magníficos, como su Jake La Motta o los jesuitas de Silencio o el Carnicero Daniel Day Lewis en Gangs of New York Actores como De Niro o Joe Pesci han esculpido sobre las tablas su decálogo sobre la violencia sin apenas sutilezas. La fe Extravagante de vida y obra, Scorsese no ha podido ocultar en su filmografía sus obsesiones y creencias, y nos ha ofrecido pruebas de ellas en películas tan polémicas como La última tentación de Cristo donde, junto al complicado guionista Paul Schrader, sugiere las pulsiones terrenales de Jesús de Nazaret; en Kundun se lanza a por el Dalai Lama con un interés tan humano como político. Y en Silencio mezcla religión, violencia, suplicio y metafísica con el poder abrumador de su cine.