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42 ESPAÑA La dimisión de Cifuentes JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2018 abc. es espana ABC La trastienda del escándalo Fuego amigo Los expresidentes Cifuentes y González colaboraron hasta que ella se distanció al sospechar de irregularidades en el Canal de Isabel II Un empresario afín a sus enemigos ofreció un dosier a varios medios A cambio del vídeo, pedía silenciar noticias sobre negocios que comprometían a Ignacio González CARLOS HIDALGO MADRID He sido espiada y se han ofrecido dosieres contra mi persona. Las grabaciones ya se conocían en algunos medios de comunicación Así comenzaba ayer Cristina Cifuentes su comparecencia ante la prensa en la que presentaría su dimisión, a causa de las imágenes en las que se la ve retenida por el personal de seguridad de un centro comercial tras robar unas cremas. No le faltaba razón. Madrid. Invierno de 2017. Un empresario con intereses en la Comunidad llama a la puerta de algunas redacciones de cabeceras nacionales. Ofrece a sus máximos responsables documentación sobre la vida privada de Cristina Cifuentes, que la dejarían mal parada. O, al menos, esa era la intención del entorno hostil de la presidenta, que pretendía así hacer un cambalache con cabeceras críticas hacia su antecesor: Te paso esta información a cambio de que dejes de publicar cosas sobre el asunto del ático de Estepona de Ignacio González Entre el material, hay pantallazos de un vídeo en el que se ve a Cifuentes, entonces adalid de la lucha de los populares contra la corrupción, pillada in fraganti robando en un centro comercial. El empresario no consigue llegar a ningún acuerdo. González sería arrestado e ingresaría en prisión provisional tres meses después por sus supuestas corruptelas en el Canal de Isabel II. Hasta que ayer, quince meses más tarde y ya en libertad con cargos, el digital Okdiario hace pública la filmación. Los enemigos internos de Cifuentes, con un perfil político más limitado y menos carismático que la presidenta, quieren quitarla de enmedio. Políticamente, claro. Y ya los tenía a pares. El más reciente, Ignacio González, al que ella arrebató la candidatura a la Comunidad en 2015 y del que fue colaboradora estrecha hasta que se produjo el choque de trenes. El expresidente no asimila la afrenta de que su sucesora haya llevado ante la Fiscalía las supuestas irregularidades perpetradas en el Canal de Isabel II en sus negocios en Latinoamérica. Es la operación Lezo. ABC Pillada por las cámaras El 4 de mayo a las 11.30 de la mañana, Cifuentes fue pillada hurtando dos cremas faciales de 43 euros en total. Ella lo niega. Pero las cámaras grabaron cómo las portaba en el bolso y las abonó para evitar la denuncia. El misterio de las cámaras de Eroski Eroski, que entonces ocupaba el centro comercial Madrid Sur, informó ayer de que destruye las imágenes captadas en sus hipermercados en menos de un mes. La empresa vasca afirma que no dispone de documentación alguna sobre el incidente. Fuentes del caso indicaron que el borrado se solía hacer en ese súper a los quince días. Pero que un exempleado de seguridad, al enterarse de que era Cifuentes, se quedó con una copia, para cubrirse las espaldas. La Agencia de Protección de Datos ha abierto una investigación. Rumores de cleptomanía Cristina Cifuentes es consciente de que su legislatura va a ser muy dura a nivel de gestión (por primera vez en 20 años el PP no tiene mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid y está sometido a los votos de Cs) que lo va a tener crudo (como así ha sido) para sacar adelante sus propias leyes, y tira de la lucha contra el latrocinio institucional (aunque sea el de los suyos) para ganarse los afectos propios y ajenos. Y lo ha terminado pagando muy caro. Pero las cloacas de la política comenzaron a ser removidas mucho tiempo antes. Ya en 2003, había rumores de todo tipo, desde asuntos privados sin base alguna al de una supuesta cleptomanía que explicaría que desaparecieran pendientes, perfumes y prendas de ropa de algunas alumnas del Colegio Mayor Antonio Caro, que dirigió Cifuentes entre 1995 y 1999. Incluso se habla de las denuncias poli- ciales de dos de las afectadas, que habrían sido retiradas posteriormente. En 1999, una asamblea de estudiantes acusó en público a la política, en su cara, de estos hechos. Cuando en enero de 2012 Esperanza Aguirre propuso al Gobierno central que nombrara a Cifuentes delegada del Gobierno, lo hizo por su capacidad para llevarse bien con las distintas sensibilidades del partido: la que representaba la propia jefa del Ejecutivo regional por entonces, como la de su íntimo enemigo, Alberto Ruiz- Gallardón, del que también había sido colaboradora en su etapa en Sol (1995- 2003) Pronto, Aguirre se arrepintió de aquella decisión. Al final, no se podían ver ni en pintura. La gestión de Cifuentes en la Delegación, tras la eclosión del 15- M, tuvo muchas más luces que sombras. Se la conocía a nivel nacional y la cúpula policial de Madrid estaba encantada con ella. Ha dado la cara por nosotros hasta cuando no nos lo merecíamos explica un miembro del Cuerpo. La delegada del Gobierno a la que no le tembló la mano contra la extrema izquierda que incendiaba las calles comenzaba a ser molesta en sus filas: les hacía sombra. La lideresa dimitió en septiembre de 2012 (le salpicaban las ranas desde la charca de la operación Gürtel) y, como se ha apuntado, su sucesor, González, tampoco la quería cerca. Y qué decir del exsecretario general del PP de Madrid y exconsejero de casi todo (Justicia, Interior, Transportes, Presidencia) Francisco Granados. Enfrentado a todos por su presunta relación con la operación Púnica, hace unas semanas tiró de la cisterna y acusó a Cifuentes de estar al cabo de la calle de las andanzas de González por haber mantenido una relación sentimental Las cloacas bajaban ya más fétidas que nunca y el principio del fin de Cifuentes estaba a la vuelta de la esquina. El 20 de marzo tuvo que declarar en la comisión de investigación sobre la financiación del PP, en el Congreso de los Diputados, una situación en la que se la vio incómoda. Y la mañana siguiente se desayunó con la primera de las múltiples informaciones sobre el escándalo de su máster. Mala conjugación: Gürtel, Púnica, Lezo y Máster. Y faltaba la puntilla, el hurto en el antiguo Eroski de Vallecas. Un escarnio público del que le va a ser muy complicado deshacerse. Ese asunto se sabía comentaba ayer una fuente policial; Cuando tomó posesión como delegada del Gobierno, lo comentamos entre nosotros. También cuando se convirtió en presidenta de la Comunidad añadían ayer otros policías de aquella época. Las diversas fuentes del Cuerpo consultadas por ABC a lo largo del día de ayer tiran por tierra la versión exculpatoria que ofrece Cifuentes al respecto fue un error involuntario y hablan, directamente, de que la pillaron con las manos en la masa ¡Qué vergüenza! Ocurrió el 4 de mayo de 2011, días antes del inicio de la campaña de las autonómicas y municipales y de que los indignados tomaran la Puerta del Sol. Cristina Cifuentes sale de su despacho de vicepresidenta de la Asamblea, en Vallecas, y cruza la avenida. Son apenas cien metros y entra a comprar al Eroski. Viste ropa y bolso azules. En la sección de belleza, según fuentes policiales, coge dos tarros de crema facial Olay. Cada una cuesta 21,50 euros. Las saca de sus cajas, para que no piten al salir, y se las mete en el bolso. Y eso que lleva ya una bolsa con unas compras, también azul.