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ABC JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Angela Merkel saluda al robot Nao, ayer en la sede de la Cancillería alemana AFP Macron y Merkel, frente a Trump El roce y el cariño JESÚS LILLO El roce hace el cariño, pero la distancia fuerza el respeto. Confianzas, las justas, sobre todo en una Cancillería en la que Angela Merkel ensaya con maquetas de plástico la intensidad de sus gestos y saludos. No ha sido fácil la relación de Merkel con la robótica, sector tecnológico que, sobre el papel, según el manual de instrucciones, proporciona la frialdad con que la alemana se maneja por el mundo. Hace tres años no atinó con el protocolo japonés memorizado por el robot Asimo, un modelo de Honda adiestrado para las reverencias orientales y al que quiso estrechar la mano. Con el tiempo, sin embargo, Merkel le ha cogido el tranquillo a unas máquinas con las que parece encontrarse cómoda. El lunes se entretuvo con los ingenios exhibidos en la feria de Hannover y ayer presentó a las estudiantes alemanas un ejemplar de Nao, de patente nacional y programado, sin equívocos culturales, para dar la mano. Será mañana, en Washington, cuando Angela Merkel tenga oportunidad de poner en práctica sus avances. Se las vuelve a ver con Donald Trump, cuyo sobreactuado idilio con Emmanuel Macron, marcado estos días por el contacto físico y el toqueteo, y también por la frustración de un amor y un interés no correspondidos, ha representado un premeditado ejercicio de favoritismo, escenificado para proyectar al exterior la exclusividad de una relación casi posesiva y dar celos. Quizás a la canciller. Emmanuel Macron, ayer en el Capitolio de Washington Merkel ensaya en Berlín con un robot alemán mientras Macron se presta al show de Trump. Sin embargo, sin tanto teatro, es en Europa, de vuelta de todo, donde comparten oficina. Aquí conviven la estrella emergente de la política continental, ahora con un máster norteamericano en interpretación, y la superviviente de una UE robotizada para que responda a sus estímulos, medidos y metidos para adentro, como una canción sintética de Kraftwerk. De vuelta de todo, de regreso a casa, en Europa se miden dos políticos a los que no solo separan los años y el idioma. A una le gusta escribir guiones como programas informáticos y al otro le encanta actuar. INTERNACIONAL AFP