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46 INTERNACIONAL SÁBADO, 21 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional ABC Los demócratas demandan al equipo de Trump y a Rusia por conspirar en la elección La denuncia, que incluye a WikiLeaks, reclama millones de dólares por ciberataques a la sede del partido MANUEL ERICE CORRESPONSAL EN WASHINGTON McCabe, acusado de engañar Andrew McCabe, quien fuera el número dos de James Comey en el FBI, está a punto de ser inculpado por el fiscal general, si éste atiende la recomendación del inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz. Según la investigación, McCabe podría ser acusado formalmente de filtrar información a la prensa sin consentimiento y para su interés y de engañar a los investigadores que dependían de él. El propio Comey ha afirmado que declararía en su contra si se abre el proceso. Cuando McCabe cometió esas presuntas irregularidades, investigaba a la Fundación Clinton. A Comey se le ha reprochado su favoritismo por Hillary Clinton. l Partido Demócrata ha dado un paso insólito en la política estadounidense: llevar a los tribunales a su rival electoral y a los aliados de una presunta conspiración, entre ellos un país, que habrían ayudado a la victoria del candidato. Año y medio después de que las urnas dieran como vencedor a Donald Trump, el 8 de noviembre de 2016, la formación demócrata ha presentado una demanda multimillonaria contra Rusia, el equipo electoral de Trump y WikiLeaks, el controvertido sitio web de Julian Assange, que, según la denuncia, habría participado también en la planificada operación para derrotar a Hillary Clinton. En total, más de una veintena de particulares y entidades conforman la lista de demandados. La iniciativa demócrata, introducida ante la Corte Federal de Nueva York, en Manhattan, constituye una respuesta a la conclusión de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes de que no hubo tal connivencia, tras las comparecencias y la recopilación de información llevada a cabo este tiempo. El Senado todavía mantiene activa su investigación. Hay que remontarse a 1972 para encontrar una demanda similar, la que presentó el Partido Demócrata contra el Comité de Reelección de Richard Nixon, que incluía también una reclamación de indemnización, de un millón de dólares, por el robo en las oficinas de la formación en el edificio Watergate. Fue el origen del célebre caso que ya está en la historia de la política y el periodismo, por una conspiración que terminó siendo probada, hasta la renuncia del entonces presidente republicano. La demanda planteada ayer por el Partido Demócrata alega que durante la campaña presidencial, miembros del equipo de campaña de Trump conspiraron con el Gobierno ruso y sus agencias de espionaje para ayudar al candidato republicano y perjudicar a la candidata Hillary Clinton En su argumentación, los demócratas añaden que la operación se llevó a cabo me- E El sitio web dosificó su publicación con una intención de perjudicar a Hillary Clinton de la que se jactó en todo momento el propio Julian Assange, quien también consta como demandado a título particular. El Partido Demócrata ha decidido presentar la denuncia a pesar del trabajo que está llevando a cabo el fiscal especial, Robert Mueller, para desentrañar si se produjo tal connivencia y si Trump pudo cometer un delito de obstrucción a la Justicia una vez instalado en el Despacho Oval. Las últimas semanas, los rumores de que Trump sopesaba destituir a Mueller, o a su superior, el fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, han llevado a los demócratas a dar el paso de judicializar por su cuenta la investigación de la llamada trama rusa. Un millón de dólares La demanda del Partido Demócrata, de 66 páginas, califica de traición sin precedentes el comportamiento de los demandados y reclama millones de dólares como compensación a los ciberataques y robos sufridos. Una cantidad sin precisar que tiene como única referencia el millón largo de dólares que la formación política asegura haberse gastado en la reparación de los daños causados por el pirateo informático, entre material informático y contratación de expertos. Los demócratas se han cuidado de no citar al presidente Donald Trump como demandado. En su lugar, consta la sociedad creada para promover su candidatura, Donald J. Trump for President, Inc. además de su hijo, Donald Trump Jr. También, su yerno, Jared Kushner, y el que fuera director de la campaña por unos meses, Paul Manafort. Durante el año de investigación de la llamada trama rusa, Trump ha negado repetidas veces que existiera esa connivencia con el Gobierno ruso para perjudicar a Hillary Clinton y vencer en la elección. Aunque su permanente negativa ha ido acompañada siempre de una querencia hacia Putin Más de veinte entidades El Partido Demócrata demanda al equipo electoral que organizó la campaña presidencial de Donald Trump y a los servicios de inteligencia militar de Rusia, en total hasta más de una veintena de entidades y particulares, por una supuesta conspiración para perjudicar a su candidata, Hillary Clinton, y beneficiar al republicano, Donald Trump, que a la postre sería el ganador. diante el robo de información y documentos obtenidos de su propio partido, así como la difusión de todo el material robado, según explicó el presidente del Comité Nacional Demócrata, Tom Perez. Una denuncia que hace alusión al robo de documentos y de mensajes de correo electrónico intercambiados por la dirección de campaña demócrata que llevaron a cabo piratas informáticos. Los servicios de inteligencia estadounidense han dado por hecho desde entonces que la operación corrió a cargo de hackers vinculados al Kremlin, que posteriormente hicieron llegar el contenido a WikiLeaks. Memorias del Watergate Una demanda similar solo se produjo en 1972, cuando los demócratas pidieron un millón de dólares de indemnización por robo de documentos en Watergate Réplica a la mayoría republicana La iniciativa es en cierto modo una respuesta a la conclusión de la mayoría republicana en la Cámara de que no hubo injerencia rusa en la campaña de 2016 insólita en un presidente estadounidense. Tampoco su comportamiento ha ayudado a eliminar sospechas. Su decisión de despedir al director del FBI, James Comey, que entonces investigaba su posible connivencia con Moscú durante la campaña presidencial, abrió la puerta a que el fiscal especial indagara desde entonces en la posibilidad de que hubiese cometido un posible delito de obstrucción a la Justicia. La lista de demandados por el Partido Demócrata la completan, los servicios de inteligencia militar de Rusia, los llamados GRU, así como varios de sus dirigentes. También, algunas sociedades vinculadas al mundo informático y a la información secreta, varias de ellas establecidas en Virginia o en Washington DC.