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ABC SÁBADO, 21 DE ABRIL DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ EL ESCALOFRÍO La maledicencia viscosa en los zaguanes y las miradas turbias de recelo toman el pueblo, por momentos de un silencio tenebroso M DESDE SIMBLIA y fue derrotada por los norteamericanos a la salida de la bahía de San Juan durante la guerra de Cuba. Ha corrido mucha tinta sobre la actuación de Cervera en aquel infausto combate. Hay quien le culpa de la derrota y quien incluso llegó a considerarlo un cobarde. Quizá influyera en esa opinión el cable que el Capitán General de Cuba, el general Blanco enviaba a Madrid en el que señalaba: Cervera esta turbado por tener que abandonar su abrigo, temiendo que su escuadra sea destruida No es esa nuestra opinión. Cervera, como buen militar, cumplió las órdenes de más altas instancias- -presentar batalla a la flota enemiga- pese a considerarlo inadecuado, dada la superioridad estadounidense y la diferencia de medios con que contaban ambas armadas. Blanco le ordenaba el 2 de julio: En razón de la desesperada situación reinante en Santiago, Vuestra Excelencia debe proceder a embarcar los efectivos de tierra e intentar sin demora una salida a alta mar Cervera, que iba a bordo del Infanta María Teresa, el buque insignia de la armada española, fue el primero en salir, a toda máquina y lanzando toda su potencia de fuego sobre los buques enemigos. Buscaba concentrar sobre él la respuesta del enemigo y dar una opción de escape al resto de los cruceros españoles, el Oquendo, el Vizcaya, el Cristóbal Colón. Esa actitud está muy lejos de ser la de un cobarde. Tras la batalla, Cervera, prisionero de los norteamericanos, enviaba un telegrama a Blanco: En cumplimiento de las órdenes de Vuestra Excelencia, salí ayer de mañana de Santiago de Cuba con toda la escuadra, y después de un combate desigual con fuerzas más que triples de las mías, toda mi escuadra quedó destruida... La alcaldesa de Barcelona, antes de tomar una decisión, debería leer más y decir menos tonterías. Cervera sufrió una grave derrota que resultó particularmente dolorosa para España. En ella perdieron la vida 323 españoles y otros 151 resultaron heridos amén de que ponía de relieve nuestro atraso frente a las grandes potencias del momento. Pero el almirante no merece, en modo alguno, las injurias de la ignorante que Barcelona tiene por alcaldesa. JOSÉ CALVO POYATO EL FACHA DE CERVERA La alcaldesa de Barcelona antes de tomar una decisión debería leer más y decir menos tonterías L a indocumentada alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha decidido, en el ejercicio de una competencia municipal, cambiar el nombre de una calle de la ciudad. Quitar el nombre de Almirante Cervera para dedicársela a un individuo a quien la alcaldesa se refirió como el querido Pepe Rubianes que se definió como artista galaico- catalán, en alguna de cuyas declaraciones- -luego se desdijo de ellas- -insultó gravemente a España y a los españoles. Colau, posiblemente para justificar su decisión, calificó al almirante nacido en la localidad gaditana de Medina Sidonia como facha Con ello, además de mostrar una injusta agresividad inexplicable desde cualquier punto de vista, revela su incultura. No se merece una ciudad como Barcelona a una alcaldesa como esta. Calificar al almirante don Pascual Cervera y Topete de facha amén de una muestra de analfabetismo, es una clamorosa injusticia. Como lo son las lamentables declaraciones de Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de la Ciudad Condal faltando a la verdad- -ignoro si por maldad o por ignorancia- -al acusar a Cervera de bombardeos a poblaciones civiles y aduciendo como argumento que el nombre del almirante se había puesto a la calle en 1942. El almirante Cervera había muerto en 1909 y había sido el máximo responsable de la escuadra española que luchó el domingo 3 de julio de 1898 ATILDE Cabello leyó ayer en la inauguración de la Feria del Libro de Córdoba un poema del Universo anhelante de Mario López, al que la cita recién estrenada del Bulevar del Gran Capitán le rinde tributo con motivo del centenario de su nacimiento. Su título es Pronto serán niebla y habla de lo que nadie quiere hablar nunca y de lo que no hay más remedio que hacerlo cuando llega el momento. Los versos dicen así: Toda muerte merece la eternidad que goza cuando el mármol olvida la voz del epitafio, porque la muerte es tierra y el corazón le vuela su mejor golondrina cuando el latido cesa El poema, de cinco piezas, llegó en la apertura del ciclo bibliográfico en una semana en la que Córdoba aún no ha acabado de creerse lo que ha vivido y lo que le ha dolido. La historia vuelve a ser la misma: un sitio que no sale casi nunca en el Telediario, un pueblo perdido en la sierra, al sur de la provincia, que de un día para otro se despoja del todo de la cualidad luminosa de sus muros de cal de abril para volverse sombrío, truculento, extrañamente inhóspito. Donde hubo bullicio, belleza, vida, turistas entusiasmados, niños que tocan con uniformes de músicos junto al Ayuntamiento engalanado con paraguas de croché, viejecitos que solazan en las sombras de la última tarde en las que corre el aire fresco que baja de las crestas romas de la Subbética campa ahora un silencio tenebroso, a veces una maledicencia viscosa en los zaguanes en penumbra, las miradas turbias de la desconfianza, el recelo ante los desconocidos y el rechazo a los entrometidos. En la sordidez de un garaje se dirimen las bajas pasiones humanas, el resentimiento, la verdad tal vez ocultada y negada durante años, la candidez y la inocencia, la sensación opresiva de un mundo que danza a sus anchas sin importarle lo que a uno le ronda en la cabeza, la imposibilidad de saberse con certeza de una manera o de otra, la perseverancia hiriente en la indecisión, el horizonte por fin de que el camino está despejado y, al poco, de nuevo el círculo vicioso de la duda que taladra la conciencia. Siempre hay un momento en el que la simulación no basta, en el que la ira cabalga sin brida. Lo que ha tardado años en construirse se destruye en un momento. Basta eso, un momento, para que una historia de amor se deslice hacia el territorio del odio y del reproche, para que ya nada tenga solución bajo la luz macilenta que da una bombilla en un sótano o en un bajo, para que todo sea irrecuperable y solo quede la sangre como el testimonio o como la huella última y funeraria de un fracaso íntimo que dinamita el mes de abril y que contagia de norte a sur y de este a oeste un escalofrío incurable. El pueblo calla y se retuerce de puertas adentro de rabia y de desolación. Acaba así el poema de Mario López que abrió ayer la Feria del Libro: Olvidemos la sangre y abramos ancha senda al recuerdo futuro donde bajo las noches siderales del mundo nuestro pecho sea cárcel violada por las nubes que ruinas empenachan