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ABC MIÉRCOLES, 18 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura CULTURA 59 Lo que cuentan las campanas ANÁLISIS GUSTAVO MARTÍN GARZO L os griegos tenían dos dioses del tie mpo: Cronos y Kairós. Cronos era el dios del tiempo cronológico, cuantitativo, el tiempo de los calendarios y de los días que se suceden sin más. Kairós, el dios de lo vivido, de los instantes únicos. El sonido de las campanas tenía que ver con este segundo dios. Avisaba de los incendios, de la presencia de la muerte, marcaba el inicio de las fiestas y de las ceremonias. El tiempo sucesivo se detenía a su conjuro para dejar paso a uno de esos instantes que te obligan a preguntarte por lo que significan. Si el mundo rural es el mundo del relato, el repicar de las campanas marcaba la irrupción de ese tiempo: el tiempo de las historias verdaderas. Yo recuerdo, sobre todo, cuando en el pueblo las campanas llamaban a muerto. Los niños que estaban en la escuela ya no atendían a las clases y todo lo que deseaban era salir a la calle a enterarse de quién era el muerto; y a colarse en su casa, si se lo consentían, para verlo inmóvil sobre la cama. Y en el pueblo se hacía un silencio extraño y se hablaba en voz baja, y por unas horas se evitaba andar por la calle, como si el aire se hubiera hecho más denso y costara respirar. Y había campanadas distintas según fuera un hombre, una mujer o un niño el que moría. Que las de los hombres eran más graves y las de las mujeres alternaban un sonido grave y uno más leve. Y las de los niños sonaban san- pau- lín, san- pau- lín, que era el santo que debía venir a buscarlos para llevárselos al cielo. Pero ¿por qué, si tanto trabajo había costado traerles al mundo, ahora se tenían que ir cuando apenas habían tiempo para nada? ¿Se podía entender algo así? ¿Lo podían entender, sobre todo, sus madres, que les habían entregado cuanto tenían y eran? No, no se podía entender, salvo aceptando que el amor se equivocaba en todo, porque era pedir lo que la vida no te podía dar. Y el sonido de las campanas hablaba de todo eso. La ausencia de relatos verdaderos define la convivencia de los hombres y mujeres de hoy y la política actual es el ejemplo más visible de esta triste carencia. Pero la crisis de la cultura del relato oculta una crisis más honda: esa pobreza de la experiencia de que habló Benjamin. Y la experiencia tiene que ver con la palabra y el relato, pues vivir es encontrar cosas que contar y compartir. El repicar de las campanas traía noticias de esa vida que había que contar. GUSTAVO MARTÍN GARZO ES ESCRITOR Algunos toques A rebato Empleado para avisar a los habitantes de la localidad de un peligro cercano. El repiqueteo es rápido y constante para que todo el mundo pudiese escucharlo. en marcha esta iniciativa. Para lograr que la campana sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad, en Hispania Nostra están realizando un inventario de campanas, torres y campanarios para documentar el expediente que se entregará a la Unesco. Olvido Uno de los grandes protagonistas durante la jornada del sábado 21 será el carrillón: un grupo conformado por una media de 48 campanas que produce un exquisito sonido melódico. Sin embargo, este instrumento originario de Flandes y que vivió su máximo apogeo entre los siglos XVI y XVII no resonará en ninguna de las 300 localidades españolas que participaran en Echamos las campanas al vuelo solo en las del extranjero. A día de hoy, en España solo están activos el carrillón del Palacio de la Generalitat en Barcelona y el de la Diputación Provincial de Zaragoza explica a ABC Ignacio Navarro, el encargo del carrillón de la localidad aragonesa y que, además, fue el último músico en tocar de forma manual el de la basílica de San Lorenzo de El Escorial. Navarro afirma que el problema reside en la falta de cultura de carrrillón en nuestro país: Da mucha pena que en España, el país donde hay un mayor número de toques de campana, ocurra esto Este músico asegura que iniciativas como Echamos las campanas al vuelo son imprescindibles para revitalizar el uso de la campana. Ángelus ABC neros de Albaida, que cuenta con 20 miembros de edades comprendidas entre los 7 y los 50 años. Ellos son los encargados de tañer las diez campanas situadas en lo alto de la iglesia albaidense. Desde su campanario el punto más alto del pequeño pueblo mediterráneo estos voluntarios pueden otear a la perfección los campos de cultivo que bañan la comarca, los olivos y naranjos que salpican su tierra y la sierra de Mariola, frontera natural entre la provincia de Valencia y la de Alicante. Se sigue escuchando a día de hoy en los campanarios. Es el toque empleado para llamar a los creyentes a la oración desde hace varios siglos. Tiene lugar tres veces al día, a las seis de la mañana, a las doce del mediodía y a las seis de la tarde. Nublo Los vecinos solicitaban que se reprodujese este toque cuando había peligro de tormentas y era época de cosechas. Los agricultores en los pueblos creían que el tañer de las campanas podía ahuyentar a las nubes antes de que descargasen granizo. Hispania Nostra A la hora de llevar cabo esta iniciativa, los campaneros de Albadia han contado con el apoyo y la guía de Hispania Nostra, una asociación dedicada al cuidado de nuestro patrimonio cultural desde hace 40 años. Creemos que la campana ha jugado ha jugado un papel muy importante en la Historia. No hace mucho tiempo era su sonido el que regulaba la vida de la gente. Forman parte tanto de nuestro patrimonio material ya que están dentro de las iglesias como del inmaterial. Participación europea En el evento tomarán parte 300 iglesias españolas y unas 1.000 del continente Ánimas Un toque que se ejecutaba en la puesta del sol. El sonido de las campanas llamaba a los fieles a rezar por las almas que estaban en el purgatorio. Se debe recuperar su lenguaje y ponerlo en valor dice a ABC Araceli Pereda. La presidenta se muestra muy preocupada por el futuro del campanero, cuya figura ve en peligro de extinción. Explica que este 2018, Año Europeo del Patrimonio Cultural, les pareció el momento más oportuno para poner