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DOMINGO 15.4.2018 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.362 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Luís Bará, del BNG, rompe un retrato del Rey en el Parlamento gallego. En la imagen inferior, las reinas magas republicanas de la Cabalgata de Valencia Por Álvaro Martínez PEPE ÁLVAREZ SECRETARIO GENERAL DE UGT Autogol por la escuadra L MIGUEL MUÑIZ ¡Salud y República! y 400 mojitos La tropa republicana se ha despistado este año y ha celebrado un 14 de Abril a medio gas, con menos arreones antimonárquicos de los previstos rometía este 14 de Abril pero al final se ha quedado prácticamente en nada. Tan entretenida parece la clase política buscando trampas en los historiales académicos del rival (porque con mayor o menor desfachatez no hay partido libre de un mentiroso curricular con escaño) que a los activistas del republicanismo casi se les pasa la fecha en la que siempre regresan con su murga tricolor. No es que flaquee en la causa sino que la legión republicana tiende a la distracción en cuanto el vuelo de otra mosca se cruza en su mirada. El propio Pedro Sánchez, que hace cuatro abriles alumbró la fecha con un combativo ¡Salud y República! este año ha preferido arrancarse con una de esas frases cursis y vacías de Azaña, que por cierto no era del PSOE. Ya ven, un hombre de Estado... El grueso de la celebración ha recaído en Alberto Garzón, que orillado por Iglesias ha quedado para este tipo de aniversarios revolucionarios en los que echa el resto y a los que solo le falta llevar el chaqué de la boda. Así que hasta han tenido que echar mano de la riña entre una suegra y su nuera a la salida de misa para ir preparando el tradicional arreón antimonárquico de la efeméride. Pero solventado aquel desencuentro de las Reinas, y dejando aparte la hojarasca digital, apenas han emergido un par de episodios novedosos. Uno lo ha protagonizado el diputado gallego que rompió dos fotos del Rey en una sesión parlamentaria. Se llama Xosé Luís Bará, del Bloque, y al tratar la llamada ley mordaza se embaló y salió del anonimato mediático en el que discurre su vida política, donde habita desde hace dos décadas sin que se tenga constancia de que en este tiempo no haya podido decir o romper lo que le venga en gana, una extraña característica de este Estado represor donde se amordaza la libertad Diez años han pasado desde la última irrupción de Bará en la actualidad nacional. Fue en 2008 cuando se hizo realmente famoso por pasar una factura de 400 mojitos de un acto que montó en la Feria del Libro de La Habana cuando era director general en aquella Xunta del tripartito de paseos en yate y despachos a todo tren. Y eso que los 400 ronsitos habaneros, tan fresquitos, fueron lo de menos si tenemos en cuenta que la excursión cubana les salió a los gallegos por 1,2 millones de euros. Con 400 mojitos, eso sí, se pasa mejor ese trago. Otro en acudir a este 14 de Abril ha sido Joan Ribó, alcalde de Valencia, que el viernes inauguró unas rutas republicanas en las que embarca a los escolares por los lugares donde, a su juicio, se erige aquella Valencia capital de la II República y que recorren los puntos de represión franquista. Naturalmente no está previsto que los chavales visiten o tengan información de algunas de las 46 checas habilitadas por el Frente Popular en la versión valenciana del llamado terror rojo Ribó, populista de Compromís, es uno de los republicanos más pedagógicos, tanto que hasta se ha inventado unas magas republicanas a las que saca en cabalgata en enero para combatir a... ¡los Reyes Magos! Con estos arietes republicanos, hay monarquía para rato. P o que le faltaba a UGT es que su líder, Pepe Álvarez Belmonte de Miranda (Asturias) 1956 abriese un cisma dentro del sindicato a cuenta del golpe indepe y sus lógicos efectos carcelarios. Apenas un año lleva al frente de la central y ya se está notando su mano. No porque haya cortado la sangría de militancia, ni porque haya pedido disculpas por el escándalo de los ERE o el de las facturas falsas emitidas por algunas de sus federaciones regionales, asuntillos corruptos que heredó, junto al sillón de mando, de su antecesor en el cargo. No, Álvarez ha tolerado que varias secciones sindicales se unan a la marcha del lacito amarillo, en contra del rápido desmarque que han hecho otras al saber que sus conmilitones catalanes servían, fuera de fecha, de costaleros de la causa separatista en la marcha convocada ayer en Barcelona para protestar. No le va a la zaga el secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, al que le ha ocurrido exactamente lo mismo. Álvarez, que quizá aún no haya asumido que ya no es el líder de UGT en Cataluña sino en toda España, es un especialista en unirse a toda marcha que se organice aunque para ello tenga que dejar en evidencia la trayectoria y currículum del sindicato. Ocurrió el 8 de marzo con motivo de la protesta del Día de la Mujer, cuando se puso al frente de la reivindicación para terminar con la discriminación de género imperante en España, a la que tan exhaustivamente contribuye su organización, que no conoce otra cosa que hombres al frente en su centenaria historia. En los últimos cuarenta años, ha habido mujeres al frente del Congreso, del Senado, del Tribunal Constitucional, de comunidades autónomas, de principalísimas ciudades... hasta de clubes de fútbol, pero nunca al timón de UGT. Pepe se ha metido un autogol por la escuadra y aún no sabe de dónde le vino el cañonazo. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Maldición, f. Resultado inesperado de las propias acciones. EFE