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78 CULTURA DOMINGO, 15 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura ABC Muere Milos Forman El genio del humor contra las mayores tragedias El cineasta de origen checo, uno de los grandes del S. XX, falleció a los 86 años en un hospital de Danbury (EE. UU. FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID M ilos Forman no tuvo una vida fácil. Su padre murió en el campo de concentración de Buchenwald y su madre, que no era judía, en Auschwitz. El cineasta contaba una vez, casi como si fuera un chiste, que a lo largo de su vida había conocido seis o siete sistemas sociales y culturales diferentes, incluidos el régimen nazi, el estalinista y el comunismo reformado, antes de disfrutar (y sufrir un poco) el mundo libre. Superviviente nato, sus películas son una terapia contra las distintas formas de terror. Sus primeras películas checas son, de hecho, comedias declaradas, al menos las mejores y más conocidas, como Los amores de una rubia (1965) que fue nominada al Oscar, y ¡Al fuego, bomberos! (1967) estrenadas en el breve soplo de libertad que vivió el país en el resquicio que dejaron Hitler y Stalin. La segunda, financiada en un principio por Carlo Ponti y al final rescatada por François Truffaut y Claude Berri, sería la última de Forman en su tierra natal. La entrada de los tanques en Praga y el fin de la Primavera lo pilló con 36 años buscando localizaciones en París, de donde ya no volvió. Su primera película en inglés fue otra comedia. Juventud sin esperanza (1971) que tiene a Jean- Claude Carrière en el equipo de guionistas, habla de hijos que huyen de sus padres. Ganó en Cannes el Gran Premio del Jurado. El salto a Estados Unidos no había mermado el talento ni el sentido del humor del cineasta, que sin em- bargo tardó cuatro años en completar su siguiente largo, la sensacional Alguien voló sobre el nido del cuco que pese a su origen independiente ganó los cinco principales Oscar. Jack Nicholson y Louise Fletcher fueron sus dos primeros actores en ganar la estatuilla dorada (el tercero sería F. Murray Abraham en Amadeus de los ocho que consiguieron una nominación en sus obras. Fuerza arrolladora Bajo su apariencia de dramón, la adaptación de la novela de Ken Kesey es un canto a la libertad cargado de humor. La tragicomedia empieza cuando el personaje principal (Nicholson) finge estar loco sin demasiada dificultad para librarse de la cárcel. Una vez en el manicomio, organiza una rebelión entre los pacientes. La fuerza arrolladora del actor nunca estuvo tan bien encauzada, perseguido por Fletcher el Partido Comunista según Forman y rodeado de secundarios épicos: Danny DeVito en el papel del siempre agotado Martini, el apocado Brad Dourif y el gran jefe indio, Will Sampson. Sus mejores películas POR OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE Amadeus envidia Con guion del propio Peter Shaffer (autor de la obra) Milos Forman se adentra aquí en un terreno tan mal explorado como habitual en el paisaje: el hilo de la admiración artística, la insoportable envidia, la angustia de un talento limitado ante el reconocimiento del genio y la necesidad de destruirlo. El gran personaje de Salieri le presta los ojos y el sentimiento a la cámara de Forman para construir una biografía jugosa de la figura de Wolfang Amadeus Mozart, una mirada furiosa hacia él y hacia sí mismo, el pecado y la penitencia en una sola toma. Hay momentos en los que Forman captura la esencia de la creatividad, de lo genial, de ese misterio de lo grandioso visto en los ojos celosos y maravillados de lo pequeño (un Mozart muriéndose con las notas del Requiem en la boca ante un Salieri espantado ante la corpulencia y majestad de su música) Un duelo artístico magistral que obtuvo su paradoja en los Oscar, porque Fahrid Murray Abraham consiguió que su Salieri le ganara el premio de interpretación al Mozart también magnífico de Tom Hulce. Tom Hulce Alguien voló sobre el nido del cuco locura En su primera gran película americana, el checo Milos Forman no revolucionó el lenguaje del cine, pero modeló con enorme éxito y acierto algunas cosas ya inventadas, como envolver lo trágico con un manto de comedia y la locura ambiental con un trapo digno y limpio sobre el individuo. También convierte, y eso es casi un invento, lo negativo en positivo (a un indeseable, un psicótico, en alguien y en protagonista) La historia de ese excluido social y mental Randie McMurphy, que interpreta un Nicholson que aún no sabía que era el gran Nicholson, y la convivencia con el grupo de chalados en un hospital psiquiátrico comandado por la temible enfermera Ratched (Louis Fletcher extraída como una muela del cine de terror) consiguieron un zumo difícilmente mezclable, la radicalidad y el sentimentalismo, de tal modo que se lo bebió de un trago la Academia y le otorgó eso que rara vez otorga, los cinco Oscar grandes, película, director, guion, actor y actriz. Es evidente que esta película de Forman resultaría hoy insoportable, una bala de plata en el corazón de la corrección política.