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66 ECONOMÍA DOMINGO, 15 DE ABRIL DE 2018 abc. es economia ABC El primer tren procedente de Yiwu a su llegada a Madrid Tren Yiwu- Madrid La nueva Ruta de la Seda discurre sobre raíles Un convoy con 50 vagones llega a Madrid dos veces por semana desde China, trayecto en el que tarda 17 días, frente a los 30 que emplean los barcos PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A YIWU (CHINA) H ace más de mil años, los mercaderes árabes cambiaron los caballos por camellos en sus caravanas de la Ruta de la Seda porque, al necesitar menos agua, les permitían abaratar y acortar sus viajes. Hoy, en pleno siglo XXI, la globalización ha recuperado aquella legendaria vía comercial gracias al impulso de China, que ha vuelto a poner en marcha sus distintos ramales para seguir expandiendo sus productos por todo el mundo y, de paso, su influencia geopolítica. Frente al barco, que es el medio de transporte habitual en el actual comercio internacional, el régimen de Pekín está potenciando el ferrocarril para llevar sus mercancías hasta la otra punta del mundo. A través de seis corredores, una decena de ciudades están conectadas con Rusia, Asia Cen- tral, Oriente Medio y Europa. Con 13.052 kilómetros, la línea ferroviaria más larga del planeta enlaza la ciudad china de Yiwu (pronúnciese Iu) con Madrid dos veces por semana, y una en sentido opuesto. El bazar global Enclavada en la industrializada provincia costera de Zhejiang, a unos 300 kilómetros al sur de Shanghái, Yiwu es el bazar global desde donde se exportan la mayoría de artículos de pequeño consumo que se producen en las fábricas chinas. Desde 1982, cuando el régimen la designó ciudad del pequeño comercio dentro de su apertura al capitalismo, en esta urbe de dos millones de habitantes se han levantado 20 grandes superficies con 58.000 tiendas que ocupan 2,6 millones de metros cuadrados y representan a más de 30.000 fábricas y 10.000 distribuidores mayoristas. Un auténtico todo a 100 global en el que, a precios imbatibles, se pueden encontrar hasta 400.000 artículos repartidos en casi 2.000 categorías: desde libretas hasta robots de juguete, pasando por tazas, bolsos, perchas, cuadros, lámparas, coches teledirigidos, adornos de Navidad y, en definitiva, casi todo lo que uno pueda imaginarse. Junto al transporte marítimo de mercancías, que sale desde el cercano puerto de Ningbo, Yiwu cuenta con nueve líneas ferroviarias que, además de España, llegan a Kazajistán, Irán, Rusia, Bielorrusia, Letonia, Polonia, República Checa, Alemania, Italia, Francia e Inglaterra. Operadas por la empresa privada Timex, sus trenes han efectuado más de 170 viajes de ida y vuelta durante los últimos tres años y medio, la mayoría con destino a Madrid. Desde su inauguración en noviembre de 2014, este ferrocarril ha transportado más de 12.000 contenedores a España y 2.300 a China, lo que da buena cuenta de la deficitaria balanza comercial con el gigante asiático. En barco, un mes Con respecto al barco, que llega a tardar hasta un mes, el tren YXE (YiwuXinjiang- Europa) ofrece la ventaja de reducir el viaje a 17 días, pero en su contra juega que es bastante más caro. Mientras un contenedor a España cuesta unos 1.800 euros en barco, Simon Jian, asistente del presidente de Timex, explica a ABC que en ferrocarril sale por tres veces más. En realidad, el precio debería estar en torno a 10.000 dólares (8.100 euros) para que el tren, que tiene entre 40 y 50 vagones, sea rentable explica Jian, quien reconoce que la compañía pierde dinero. Como las conexiones ferroviarias son una prioridad política para el régimen chino, que tiene un fondo de 40.000 millones de dólares (32.400 millones de euros) para impulsar las nuevas Rutas de la Seda, las empresas del sector reciben subvenciones estatales que cubren hasta la mitad del coste del flete. Así, un contenedor de veinte pies (TEU) puede salir ahora por unos 2.000 euros en el tren de Yiwu a Madrid, y por 3.500 euros desde España a China. De los 50 vagones que puede alcanzar un convoy, la mitad se va quedando en el trayecto, ya que el tren pasa por Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania y Francia. A tono con el comercio entre España y China, por cada dos contenedores llenos de mercancías que salen de Yiwu, sobre todo ropa, aparatos electrónicos y artículos de consumo al por menor, solo vuelve uno cargado desde Madrid, fundamentalmente con vino, aceite de oliva y, en menor cantidad, productos de limpieza y cosméticos. Limitaciones de espacio El transporte por tren es todavía marginal en nuestro comercio bilateral, ya que presenta limitaciones de espacio y no puede competir con el barco, que es más barato analiza el consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en Shanghái, Alfonso Noriega. A su juicio, el ferrocarril es un complemen- Más caro que en barco Pekín subvenciona la mitad del coste de los contenedores en tren, que reduce a casi la mitad el viaje por mar