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ABC MARTES, 10 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 45 Putin cree inadmisible acusar a Damasco El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró ayer que es inadmisible acusar a Siria de un nuevo ataque químico contra la población civil, en conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel. Rusia destacó que son inadmisibles las provocaciones y especulaciones al respecto informó el Kremlin en un comunicado. Según la nota oficial, Putin intercambió puntos de vista con Merkel sobre las acusaciones vertidas contra el régimen de Bashar al Assad por un presunto ataque con armas químicas contra el bastión opositor de Duma. Por su parte, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, aseguró que expertos rusos no encontraron restos de sustancias químicas en Duma. Trump busca una coalición amplia antes de actuar Decidirá hoy o mañana su respuesta al dictador sirio por usar armas químicas MANUEL ERICE CORRESPONSAL EN WASHINGTON DE LEJOS PEDRO RODRÍGUEZ OVERBOOKING BÉLICO EN SIRIA La internacionalización de la guerra civil siria plantea un enfrentamiento directo entre Israel e Irán Una creciente tensión precede a la tempestad. Estados Unidos parece dispuesto a responder con contundencia a Bashar al Assad, señalado ahora por la comunidad internacional por un ataque con armas químicas en Duma. Todo apunta a que Donald Trump va a situar las exigencias humanas y el escarmiento al sátrapa por encima de su propia determinación de retirar las tropas de Siria. Y por encima de su idilio con Putin, que ya se da por concluido: También pagará afirmó sin du- dar a los periodistas. El presidente aseguró que entre las posibles opciones, no hay nada fuera de la mesa Hoy o mañana tomará una decisión. La Casa Blanca busca la adecuada combinación diplomática y militar: una coalición lo más amplia posible que respalde una ofensiva contundente. Trump y sus asesores valoran ir más allá de un bombardeo aislado, como el que destruyó hace un año la base aérea de Shayrat tras la anterior provocación del dictador sirio, y lanzar una operación de mayor alcance. El riesgo, o la oportunidad, según se mire, es que la nueva entrada en acción sea capaz de hacer saltar por los aires el perverso pero equilibrado tablero sirio. La incorporación ayer al grupo de asesores del presidente del nuevo Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, arquitecto de la guerra de Irak, puede suponer un salto cualitativo y cuantitativo en la dimensión bélica. S Francia y el Reino Unido La última atrocidad de Al Assad, que ha mostrado al mundo decenas de víctimas por el aparente uso de sustancias prohibidas por la convención de Ginebra, está llamada a facilitar un frente enemigo más consistente. El Reino Unido fue el primero en unirse a la denuncia de Washington. Horas después, Trump forjó un rápido acuerdo telefónico con el presidente francés, Emmanuel Macron, para estudiar una respuesta militar coordinada El núcleo duro occidental aprobó ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución de condena del régimen sirio, que volvió a dejar sola a Rusia. La noche anterior se había colado en la crisis el bombardeo a una base aérea del ejército sirio cerca de Homs, del que el Pentágono se desmarcó inmediatamente, y que Damasco y Moscú atribuyen a Israel. En la labor de sumar aliados, los países árabes, como los del Golfo, incluidos Arabia Saudí y Qatar, también son objetivo prioritario, según desveló el secretario de Defensa, James Mattis. Mientras, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés) investiga el episodio de Duma. El director general, Ahmet Üzümcü, mostró su grave preocupación El pasado año, sus pesquisas llevaron a la conclusión de que el ejército sirio había utilizado gas sarín en su anterior ataque denunciado, en Khan Sheikhun. Desde entonces, Moscú no sólo no ha aceptado la investigación oficial, sino que ha intentado torpedear los trabajos de la OPCW mediante cambios en sus procedimientos. Aunque sin éxito. APF uníes, chiíes, kurdos, Daesh, Al Qaida, Hizbolá, Rusia, Irán, Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudí, Israel... Lo que empezó hace siete años en Siria como un movimiento de protesta contra el régimen alauí de Damasco ha terminado por convertirse en una especie de contienda mundial, cuajada por delitos de guerra y crímenes contra la humanidad. Cuesta repetir la vergonzosa magnitud de esta tragedia en la otra orilla del Mediterráneo: 400.000 muertos y desaparecidos; 1,5 millones de heridos graves y amputados; 6,1 millones de desplazados internos; y 5,6 millones de refugiados fuera del territorio de Siria. Ante estas cifras, y la no injerencia de la Administración Obama, las comparaciones con los años treinta están servidas. Al igual que las reflexiones sobre los límites de las políticas de apaciguamiento ante amenazas que a la postre resultan inevitables. La internacionalización y subcontratación del conflicto en Siria está planteando ya un enfrentamiento directo entre Israel e Irán. El régimen integrista de Teherán no ahorra esfuerzos en su defensa de Al Assad. Y la creciente presencia iraní en Siria no anticipa más que una postura todavía más agresiva de ahora en adelante por parte de Israel. El último ataque a la base área siria T- 4 cerca de Homs ilustra hasta qué punto la creciente implicación de Irán por tierra, mar y aire en Siria representa una amenaza intolerable para Israel. Esta escalada, especialmente impredecible ante el eje Rohani- PutinErdogan, coincide con las señales de la Administración Trump sobre el final de su implicación militar directa en Siria. Por supuesto, en este contexto estratégico hay que entender el octavo ataque a civiles con armas químicas desde que Trump llegó a la Casa Blanca. El régimen de Damasco, entre tanta apatía occidental acumulada desde la primera masacre perpetrada en el verano de 2013, disfruta de una obscena impunidad. Y ante el esperable desmentido de Moscú, toca aplicar esa regla infalible para los actuales tiempos de posverdad: No hay creerse nada hasta que el Kremlin lo niegue