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ABC DOMINGO, 25 DE MARZO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 75 Martín Lutero. Lutero pintaba a los españoles con términos como ladronería, falsedad, orgullo y lujuria El sur visto desde el norte ANÁLISIS MANUEL LUCENA GIRALDO P Alejandro VI. Este Papa valenciano fue infamado con el calificativo de marrano y señalado como inmoral en Roma, donde había numerosas meretrices españolas Carlos V. Tras la batalla de Pavía asentó su dominio en Italia, un periodo de crecimiento económico y mejoras en la administración te en opinión de Roca Barea, pues se convirtió en un argumento estable de la Leyenda Negra de un racismo descarado y que sirvió para calificar a los españoles dentro y fuera de Italia como malos cristianos El arsenal propagandístico de la Leyenda Negra se enriquecería en Italia en los años que van de los Reyes Católicos al emperador Carlos V, dando lugar a la evolución del relato propagandístico, en el que se deja atrás Cataluña y se identifica a España con Castilla y después con el imperio. Así, se pasará del enemigo comercial, pintado con rasgos de falso y avaro al dominador militar, que puso al funcionariado y al soldado en primer plano Lo que no cambia desde el siglo XIV en toda esta construcción de este mito es la atribución del origen impuro y judaizante de los españoles, que los alemanes y protestantes, por inspiración de Martín Lutero, utilizarán predominantemente en su relato, aunque sin renunciar a calificativos como lujuriosos y perversos Lutero puso la base de la violenta enemistad contra los españoles que brota en los escritos polémicos de sus partidarios durante la guerra de Esmalcalda señala Arnoldsson. De hecho, Lutero hablaba en sus conversaciones de ladronería, falsedad, orgullo y lujuria de los españoles, sus malas intenciones contra los alemanes y su descendencia de los marranos Sacco di Roma. Fue clave para difundir la supuesta crueldad e insaciable sed de oro de los soldados españoles La Leyenda Negra se confeccionará en estos dos países, pese a los beneficiarse, ambos, de la política exterior de España en el XVI e Italia ser un país católico como España y que formaba parte de sus dominios. El relato alemán dará un paso más, por su raíz protestante, y señalará a los partidarios de Carlos V como traidores a la patria y señalará a los españoles como brazo secular armado de la Iglesia católica mostrando como un escenario apocalíptico una monarquía universal española De esta forma, Italia y Alemania conforman la base de la variante holandesa de la Leyenda Negra, ampliada con los relatos de Bartolomé de las Casas, y que británicos y franceses extenderían frente a Felipe II y durante los últimos siglos para asegurar y prolongar su eficacia que, como mantiene este hispanista, es un malintencionado mito que vive en la oscuridad y prospera en la ignorancia or un efecto paradójico difícil de explicar, los estudios sobre Suecia han sido cantera de hispanistas dispuestos a liquidar el canon de la leyenda negra. El más significado fue el británico Raymond Carr, uno de los fundadores de la normalización de la imagen histórica de España, opuesto a que lo etiquetaran como tal. En una entrevista concedida en 2001 a Santos Juliá, señaló: Odio la palabra hispanista, como si un historiador de España tuviera que tener dotes psicológicas, casi espirituales, para penetrar en el alma de España y todo eso. Todo mi esfuerzo ha sido estudiar España con los mismos métodos que se estudia cualquier otro país importante en Europa Carr comenzó sus investigaciones sobre Suecia, pero el atractivo de la historia de España y las oportunidades que ofrecía le sedujeron. En el caso de Sverker Arnoldsson, fue su interés por los efectos letales de la propaganda contra el imperio sueco en el siglo XVII, compartidos con la monarquía católica española de Felipe IV, lo que atrajo su atención hacia España. También existió, como resulta patente en un repaso a sus libros y artículos, un inconformismo personal y profesional respecto al supuesto carácter periférico de la historia de las naciones europeas situadas en la periferia geográfica, mediterránea o escandinava. Hoy padecemos, como última versión de esta leyenda, la anomia analfabeta de quienes solo leen y citan en inglés. Casos como los del viajero prusiano Alejandro de Humboldt, imposible de entender sin los estudios recientes publicados en alemán y español, o del fundador sueco de la taxonomía botánica moderna, Carlos Linneo, cuyos discípulos escribían en latín, sueco o español en el caso de Pehr Löfling, muestran la persistencia de los prejuicios, pues se les ignora de manera sistemática. Por eso constituye una excelente noticia la publicación de La leyenda negra. Estudios sobre sus orígenes cuya tesis principal apunta a un origen itálico y aragonesista. La importante contribución de Arnoldsson y su visión unitaria del mundo hispánico también resulta de gran interés al otro lado del Atlántico. Aunque las tertulias criollas del republicanismo decimonónico, en versiones liberal, peronista o marxista- populista, continúen con la matraca antiespañola, deberían leer a Arnoldsson: el tío Sam está en plena guerra cultural y se acabaron las bromas. MANUEL LUCENA GIRALDO ES HISTORIADOR