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30 SEMANA SANTA DOMINGO, 25 DE MARZO DE 2018 abc. es ABC Un hermano de la Esperanza limpia los faroles de la cruz de guía en San Andrés, donde están preparados los pasos de sus titulares VALERIO MERINO Las cofradías ultiman los preparativos con ilusión mientras se van aclarando los malos augurios del tiempo El tiempo que aún no se mide POR LUIS MIRANDA CÓRDOBA de 2011, bajaba el Cristo de la Agonía hacia la Catedral, pero esta vez lo hacía por primera vez la Virgen de la Salud, en su primera visita al Centro de Córdoba desde su bendición, buscando el paso de palio en el que recorrerá triunfal las calles el Martes Santo. Traslados La Virgen de los Dolores, vestida con el manto corto y con la saya roja, también vio las calles de la ciudad que es suya en el breve camino desde la iglesia de San Jacinto hasta el local desde el que tiene que salir el Viernes Santo junto al Cristo de la Clemencia. Había luz de primavera, pero las intensas lluvias de las últimas semanas y el frío han retrasado todavía el azahar. Cada pocas horas se miraba el pronóstico del tiempo, con lluvias cada vez más escasas por la mañana y parece que una tarde tranquila. El sueño de un Domingo de Ramos pletórico para abrir una Semana Santa completa estaba al alcance de la mano, pero había que disfrutarlo en los preparativos antes de que al empezar esté también terminando. M ÁS de una vez, cuando están sobre los pasos, apretando algún tornillo de última hora, colocando de forma perfecta una flor o disponiendo la cera de la mejor forma posible, han querido ver en sus imágenes, siempre impresionantes tan cerca, el mismo nerviosismo que ellos. Quizá la actividad que se desata estos días en las iglesias no sólo responde a la voluntad de ayudar, que también, sino que también es una manera de ocupar la cabeza y espantar la impaciencia, de utilizar los nervios y la urgencia para ayudar a la hermandad y que así todo esté sin dudas, como dicen la tradición y la estética que tienen que estar. La mañana del Sábado de Pasión, víspera del Domingo de Ramos, late en el interior de varias iglesias de Córdoba este impulso de ayudar para no contar las horas que faltan para estar en la calle, para no derretirse en la espera. Se ve a los cofrades sacando brillo a los varales que hoy lucirán al sol de la tarde enmarcando la belleza de la Virgen María, disponiendo los últimos detalles de las flores, recogiendo las iglesias para que todo el mundo disfrute allí. A partir de ahora todo será distin- to y más atropellado: las cofradías saldrán y pisarán la calle en un camino que no deja de ser el de un regreso que está más cerca cada minuto que pasa. Ahora sí parece que el tiempo está detenido en San Francisco, en Jesús Divino Obrero, en Santiago, en San Lorenzo, en los Trinitarios o en San Andrés, como si la víspera fuera eterna. No la espera, que parece impaciente, sino la víspera, que tiene mucho de latido gozoso, de lo que se disfruta antes de que empiece a acabarse, como si el tiempo estuviese parado antes de que haya que medirlo. Las cofradías del Lunes y del Martes también se afanaban en preparativos. Desde el Naranjo, como pasa des-