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14 OPINIÓN MONTECASSINO PUEBLA DOMINGO, 25 DE MARZO DE 2018 abc. es opinion ABC HERMANN EL CULEBRÓN ENVENENADO Con las medidas judiciales en marcha, le toca al Gobierno actuar A líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, en un duro y magnífico discurso en el Parlamento catalán, les explicó ayer a los partidos separatistas cuánto se han equivocado. Como se creen Cataluña, les vino a decir, Uds. creyeron que España es Rajoy. Y que se enfrentaban a Rajoy, cuando se enfrentan a España. Y España es mucho más que Rajoy. Es un Estado democrático europeo del siglo XXI con recursos para defenderse de enemigos peores. Por eso se han estrellado. Creían que la impunidad disfrutada hasta ahora era eterna. De repente entienden, como Gil de Biedma en su poema, que la vida iba en serio Y lloran. Para algunos es tarde. Nadie les quita ya una larga condena. Cierto es que se les ayudó a engañarse. Y a ignorar todas las advertencias. Madrid, con sus medios trufados de propagandistas del separatismo, una izquierda hispanófoba como ellos y un gobierno con pánico al conflicto les hizo creer que a la hora de la verdad no tendrían enfrente más que a cuatro exaltados españolistas Se equivocaron. Pero casi tanto se equivocó el gobierno de España. Tras el fracaso total de la vicepresidenta en su aproximación cómplice, se volvió al cambalache, a querer sacar a unos golpistas de la cárcel y evitársela a otros. Otro fracaso. Con igual estrépito y más ridículo. Ahora, gracias a un pequeño partido extraparlamentario, VOX, que reunió el dinero para acudir a los tribunales contra los golpistas, hay varias realidades implacables. Pese al Gobierno. Hay un proceso imparable ya contra los cabecillas por rebelión. El Tribunal Supremo tiene más independencia en España que en la mayoría de países, Europa incluida. Con nula capacidad de injerencia del Gobierno. Y no por falta de ganas. También es innegable que las fuerzas separatistas del golpe de Estado persisten en su actitud criminal. El espectáculo dado ayer, con su títere voluntarioso Roger Torrent a la cabeza, despeja toda duda. Ahí está el llamamiento al frente unitario en defensa de la democracia y los derechos fundamentales para continuar el golpe de estado, hacia la república fuera de la ley. Los comunistas de Podemos están con ellos. Aunque les perjudique en el resto de España, toda acción contra la legalidad española les seduce. Está en su naturaleza. La realidad desmiente los interesados análisis del obierno del PP y sus periodistas sobre la intención de enmienda del separatismo. De momento al menos es mentira. Los cabecillas han llevado tan lejos la estafa que han unido irrevocablemente su suerte al proceso golpista. Dada esta contumacia, el gobierno tendrá que multiplicar medidas y medios para imponer la legalidad y poner coto a medios golpistas, el primero TV 3, que ahora llama a la insurrección. Esta vez en serio. El artículo 155 hasta ahora ha sido apenas un 1,55. SI no gusta el 155, hay otros. No solo Cataluña, toda España merece medidas resueltas para acabar con este envenenado culebrón que mina nuestro presente y futuro. Para convencer definitivamente a las fuerzas golpistas que han llegado al final del camino. L LA FERIA DE LAS VANIDADES FRANCISCO ROBLES EL TIEMPO ENTRE PARÉNTESIS Todo será como siempre fue. Empezando por nosotros, que estamos hartos de ser otro E STA noche, en la profundidad dormida de la madrugada, se han adelantado los relojes y se ha remansado el tiempo. Las horas que vivimos van más allá de los dígitos de un reloj o del doloroso hoyo de las agujas donde se consume, como un adagio barroco, la vida. A partir de esta mañana de palmas y de luz que se cuela por las rendijas de la memoria, el tiempo volverá a ser lo que siempre fue: una oportunidad para gozar del alma y de los sentidos, de la presencia y también de las ausencias. El tiempo recobrará su sentido y nos devolverá a la Arcadia, a ese lento paraíso de la infancia recuperada gracias a los olores que perfuman el aire, a los sabores que se incrustan en el recuerdo que llevan consigo las papilas gustativas. Volveremos a ser lo que un día fuimos. Para eso basta con abrir el paréntesis curvo como el espacio que nos rodea. Dejemos la neurosis de los despertadores y los horarios, del timbre de entrada y la sirena de salida. Dejemos las cuadrículas y el anonimato, porque durante esta Semana Santa cada uno será el que es: el que vibra con una determinada imagen que lo lleva hasta el umbral donde suena el silencio de Dios. Cada uno buscará a su madre en la Madre que tiene unos ojos concretos, una mejilla de madera y rosa, unas lágrimas que se han congelado en el calor del amor que nunca se pierde. El tiempo volverá a ser lo que siempre fue. Las tardes infinitas de merienda y juegos en unos jardines que tal vez ya no existan. Las noches que se entregan a esa luna que lleva en su luz de plata vieja todos los secretos que el hombre le ha entregado desde que es hombre, desde que la mujer es mujer enamorada de ese destello donde habita ese sentimiento que va mucho más allá del deseo y que traspasa, como una saeta herida, el corazón. Las mañanas se vestirán de un azul siempre nuevo, los mediodías brillarán con el sol neobarroco y tallado. Todo será como siempre fue. Empezando por nosotros, que estamos hartos de ser otro: el que trabaja, el que paga, el que vota, el que sufre el desprecio del poder, el que mantiene el tinglado para que otros vivan a costa de nuestro esfuerzo. Hoy nos quitaremos los relojes cuadriculados y los anteojos que reducen la maravilla de la vida a unas cuantas obligaciones diarias. Hoy viviremos dentro de este paréntesis como un útero, como un breve paraíso, como una pacífica rebelión que nos libera de las tenazas donde los sistemas nos presionan con sus normas y preceptos. Hoy es el día de la vida y de las flores, de la cera que arde como ardemos nosotros en el fuego atemperado de la emoción, de los callejones sin salida de los que se sale siempre por la parte del cielo, esa azotea donde vive Dios. Hoy es el día de los que no tenemos otra cosa que este día: los ilusos, los románticos, los poetas de la mirada que se posa en un perfil, en unas manos florecidas, en una dulzura o en un amargor, en una mirada rota por el llanto o por el amor que todo lo puede. Y cuando el domingo que viene se cierre el paréntesis, que el espejo no pueda echarnos en cara lo más cruel que podría pasarnos: que nadie pueda decirnos que no hemos vivido.