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SÁBADO 17.3.2018 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.333 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Vestidos de comunión contra la exclusión Mujeres víctimas de la violencia de género o paradas de larga duración cosen estas prendas tan especiales para poder reinsertarse en el mercado laboral LAURA DANIELE MADRID IGNACIO RUIZ- QUINTANO MONASTERIOS En México, una noche que Ullán y Monterroso hablan de mosquitos, Bárbara Jacobs lee un verso martiano: La muerte no es verdad U na aguja y un hilo se han convertido para muchas mujeres que sufren exclusión social en la única oportunidad de poder reinsertarse en el mercado laboral. Desde hace ocho años cosen vestidos de comunión en un taller de costura de Cáritas en el que además de aprender el oficio vuelven a recuperar su confianza en el futuro. Se trata de una de las 49 empresas de inserción que esta institución de la Iglesia tiene repartida por toda la geografía española. La idea surgió de su responsable, Fransi Díaz. Antes de trabajar aquí era diseñadora de una firma muy grande que confeccionaba trajes de novia y comunión y pensé que podía funcionar muy bien en este taller explica. Desde entonces esta empresa de inserción no ha parado de recibir encargos. A la gente le llama la atención que una confección de este nivel se venda por 150 euros y se haga en un taller de este tipo en el que trabajan personas en riesgo de exclusión. El vestido que compran los clientes tiene ese valor añadido comenta Fransi. U Dos niñas se prueban los vestidos en la tienda de Cáritas en la calle Orense B. DÍAZ En buenas manos Sin lugar a dudas las manos que los ca Fransi. La otra mitad de la plantilla confeccionan son tan especiales como es personal fijo que les ayuda a aprenlos propios vestidos que realizan. La der el oficio de la costura. El periodo de formación dura dos mitad de las mujeres que A la gente le años, pero los últimos trabajan en este taller han llama la seis meses están enfosufrido algún tipo de exclucados a la búsqueda sión, ya sea porque han sido atención que víctimas de la violencia mauna confección de empleo. En esa etachista, no tienen estudios, de este nivel se pa se encuentra María. Después de 14 meses han pasado por prisión o venda por 150 trabajando en este tahan superado la adicción a euros ller, esta víctima de la las drogas. Se trata de puesviolencia de género se tos de trabajo transitorios para mejorar el nivel de empleabilidad prepara para montar su propia tienda de la persona antes de ayudarlas a in- de arreglo de ropa. Estuve mucho sertarse en el mercado laboral expli- tiempo en el paro y enfermé por el estrés. Este trabajo ha dado un giro a mi vida comenta esta mujer de 47 años y madre de dos hijos. La demanda de estos vestidos, que se pueden adquirir en la tienda de Cáritas en la calle Orense, se ha disparado en el último año. Muchos colegios católicos han solicitado a los padres adquirir esta prenda a través de esta empresa de inserción como gesto pedagógico para los niños. Cuando te cuentan la historia que hay detrás, lo compras con gusto señala Beatriz, una madre Detrás de cada uno de estos vestidos hay mucho esfuerzo y mucha esperanza Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Redundancia, f. Untar pan en salmorejo. nas Aproximaciones (sobre libros y autores es la primera recopilación de los escritos periodísticos de José- Miguel Ullán, por cuenta de Manuel Ferro, que intenta la dulce providencia, que diría Alfonso Reyes, de poner orden en aquellos desarreglados sentidos, tan dados a morder en el aire Releer, en este páramo español, a Ullán es degustar cerezas en el desierto: volver a enredarse en la inteligencia quevediana (lo demoniaco de Quevedo, según Octavio Paz: el orgullo ¿el rencor? de la inteligencia y repensarse en una sensualidad paradisiaca, rusoniana (Rousseau arrojando desde lo alto del cerezo racimos al seno de la Galley, que va devolviendo las semillas) tomada de los escritorazos del Caribe: paladares que toman por vulva la papaya, el mamoncillo por pezón y ombligo, el mamey por tetica o el caimito por labios (verticales) de mujer. De la bragueta en pompa de Pla 78 Menos mal, menos mal. Al menos hay un general que se da cuenta de que esto no puede seguir así al pantone especular del camaleón de Monterroso. Ullán conoce a Monterroso en París (febrero del 70) Carta de joven guatemalteco recomendado por Miguel Ángel Asturias No es de mi estilo. Hágale algún caso Dentro, entre otras rarezas, una cinta grabada, con la explicación: Vivo con mi hermana, a quien acabo de conocer, pues mis padres se divorciaron y ella ha vivido con mamá en la provincia española de Burgos. Te mando su voz, una frase que últimamente me dice sin cesar Ullán responde, pero le es devuelto el sobre con la nota Fallecido Pone la cinta y se oye una voz femenina: Lo único malo de irse al cielo es que allí el cielo no se ve Puro Monterroso. Cuatro años después, en México, una noche que Ullán y Monterroso hablan de mosquitos, Bárbara Jacobs lee en alto un verso martiano: La muerte no es verdad Y Monterroso: ¿Tampoco? Sólo queda la esperanza de Paz: Volverán... Volverán los monasterios. Otro día lo discutimos. Tengo que retirarme.