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ABC SÁBADO, 17 DE MARZO DE 2018 abc. es estilo GENTESTILO TV 79 Álbum de familia MUSA DE LA ALTA COSTURA ÁNGEL ANTONIO HERRERA 2 FOTOS: ABC Y AFP 4 Hubert estaba preocupado con lo que me iba a poner para la ocasión, porque decía que tenía que ir esplendorosa. Recuerdo la inauguración del Guggenheim de Bilbao. Yo iba en compañía de él y de Philippe, y llevaba un traje de flamenca de Balenciaga con mantón. Hubert, con ese tamaño que tenía y delante de todo el mundo, no hacía mas que agacharse para ahuecarme los volantes, pues decía que una pieza de Balenciaga no podía ir mustia El propio Fierro cuenta a ABC cómo iba a ser el último y deseado viaje de Givenchy, que nunca se llevó a cabo pues la muerte le sorprendió poco antes. Teníamos todo preparado para recibirle en Marrakech, a donde iba a venir en unos días con Sonsoles Diez de Rivera para que conociera el museo. Habíamos reservado las habitaciones en La Mamounia y le habíamos alquilado un avión privado, pues con esa estatura que tenía no podía viajar cómodamente en un vuelo normal. Pero se fue antes os modistos de alta costura Marcel Proust. Lo importante de un componían una copa de mu- vestido es la mujer que lo lleva puessas, que no eran mayormente to dijo algún día. De modo que la sus maniquíes, aunque algu- usuaria es antes que la sastrería. He na vez sí. De Givenchi y de Andrey aquí el primero o el último de los acierHepburn se ha hablado como un ma- tos de los modistos del glamur, que no trimonio, casi, pero acaso eran algo son sólo un ramo máximo de modismás. El gran Balenciaga tuvo a Mona tos, sino una fina parroquia de esteBismarck de diosa de sus catálogos, y tas. Se comprende que la mujer, en cuando Balenciaga echó la persiana ellos, fuera un sacerdocio. de su estudio, Mona pilló tres semaNaty Abascal, que es una de nuesnas de reclusión en su propia casa. Ba- tra elegantes de profesión, ha vestido lenciaga fue un genio que remató sus ropa firmada por los citados, y en ella días de hedonista mirando el azul na- se cumple aquel axioma de Coco Chavegable de los cielos de Altea, y no ejer- nel, hasta nueva orden: La elegancia ció en su retiro sino para coserle es el esqueleto El esqueleto, y un traje de novia a Carmen los años, que añadimos ahoFINAL Martínez- Bordiú, tras la inra. Porque la elegancia va Se nos sistencia larga de Carmen reñida con la juventud, y acaban los Polo, que fue una asidua porque la distinción la maestros de clienta antigua. Se nos acaavala la biografía, más allá la alta costura ban los maestros de la alta de una túnica de museo, y se agotaron costura, y también se agoque es lo que inventaban a sus musas taron sus musas, que han veveces Pertegaz o Balencianido siendo un cruce de clienta ga. La elegancia no es un trapifastuosa y novia apócrifa. to de lujo, firmado en París o en MiManuel Pertegaz, otro clásico, tam- lán, sino una actitud, una rara distinbién sedujo a la clientela de oro del me- ción, un afinamiento o refinamiento, jor Hollywood, desde Ava Gardner a que es lo que los estetas y algunas enAudrey Hepburn o Paulette Goddard. teradas llaman figura o clase. La InCosió trapos de museo para Jacqueli- fanta Elena, en algunas épocas de su ne Kennedy y ha vestido a la Reina So- armario, también resultó musa de alta fía y a la Reina Letizia. costura, incluyendo el riesgo en los Lo que pasa con los maestros de la complementos, de las medias de rejialta costura es que inventan la moda lla al pamelón de plumas. Vestir bien que no pasa de moda, que es la que es lo contrario de vestir correctamenvale. Saint Laurent, por ejemplo, le te, arriesgó un dandi. La máxima nos puso a la mujer un esmoquin, porque serviría para los grandes maestros de la mujer tiene noches de capitán la costura, y para sus musas, que comcomo viera Neruda y también Saint pletaron el difícil, fascinante y acaso Laurent, aunque éste prefería leer a irrepetible dandismo femenino. L 7 Grande y silenciosa Según Sonsoles, Philippe Venet, el hombre que ha compartido su vida con Hubert de Givenchy durante más de 60 años, quiere que todo siga igual. Pero la casa de París se le va a hacer grande y silenciosa se lamenta. Y añade: Hace unos años Hubert decidió que no quería dar la lata a sus sobrinos y que iría vendiendo su patrimonio inmobiliario. Se deshizo de varios inmuebles para comprar un precioso apartamento muy cerca, para el día que faltara uno de los dos. Cuando subastó dos de sus Giacometti, me dijo: Sonsoles, perdona, porque voy a ser muy grosero, pero te tengo que contar lo que me han dado. Han sido 30 millones Así era él Con el tiempo, Givenchy y Diez de Rivera desarrollaron una relación de admiración y respeto. Le molestaba mucho que me gustaran los toros recuerda Sonsoles pero era una persona tan divertida... Siempre con ganas de chinchar (en el buen sentido) y de tomarme el pelo Juntos hicieron múltiples viajes. A Portugal, a Italia, por España... Habíamos planeado ir a Marrakech para conocer el museo de Yves Saint Laurent, porque nos había invitado mi amigo Quito Fierro, secretario General de la Fundación Majorelle. Arriba, Balenciaga en su taller parisino. Derecha, Givenchy y Audrey Hepburn