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78 GENTESTILO TV SÁBADO, 17 DE MARZO DE 2018 abc. es estilo ABC Hubert de Givenchy Un viaje a Marrakech, su último plan con Sonsoles Diez de Rivera Su gran confidente y clienta fiel, evoca 60 años de amistad con el modisto francés, fallecido hace una semana PATRICIA E. DE LOS MONTEROS MADRID Sobre el fallecido modisto, Eloy Martínez de la Pera explica que conocerle ha sido un regalo de la vida. Venía de una familia cuyos abuelos fueron símbolo de perfección, de sofisticación y de refinamiento en sus trabajos con los tapices. Y heredó todo ello. Quería y cuidaba de cada una de sus costureras, de las bordadoras, de la que hacía plumetti o lentejuelas. Amaba lo bello Hubert me encargó que le comprara unos uniformes para su cocinera de Jonchet y le mandé por correo certificado cuatro blusas bonitas. Como no me llamaba, telefoneé yo misma a su casa de París y me cogió su secretaria para decirme que el paquete acababa de llegar, pero que no lo había podido ver porque había salido para el campo. Ya no volvió Casi una semana después del fallecimiento de Hubert de Givenchy en el château de Jonchet, en Romilly- surAigre (Centro- Valle del Loira) Sonsoles Diez de Rivera, habitual en las listas de las mujeres más elegantes de España, evoca con emoción cómo fue su última gestión para el genial modisto francés. Clienta desde que tenía 17 años, admiradora incondicional y amiga fiel, Diez de Rivera cuenta que acaba de regresar de la capital francesa, a donde se trasladó el día del entierro de Givenchy, donde no pudo estar presente: fue una ceremonia a la que solo tuvo acceso la familia. En Madrid me sentía incomoda y nerviosa, porque quería estar lo mas cerca posible de ellos. Estaba desolada y a pesar de que no podíamos ir al cementerio por expreso deseo de Hubert, Eloy Martínez de la Pera, comisario de sus cuatro últimas exposiciones, y yo volamos allí para que Philippe (Venet, pareja de Givenchy) supiera que estábamos a su lado San Sebastián, años 50 Para recordar la primera vez que se encontró con este maestro de la costura, Sonsoles Diez de Rivera se traslada al San Sebastián de los años 50. Yo tenía un baile en el Tenis y mi madre (Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol) me dijo que, antes de ir, me pasara por la casa de Cristóbal Balenciaga en Igueldo, porque allí estaban Hubert y Philippe y quería que me conocieran. Cuando llegué y les vi, me quedé impresionada. Hubert era un dios distinguido, elegante, fantástico... Una estrella que ensombrecía todo el que estaba a su alrededor. Ese día yo llevaba un vestido de noche con miriñaque de seda roja abullonada. Lo gracioso es que, décadas más tarde, cuando inauguramos el Museo Balenciaga y lo vio allí expuesto, inmediatamente recordó que él me había conocido con ese traje. ¡Una memoria prodigiosa! 1 3 Un retiro en el Loira Givenchy, muerto a los 91 años, fue testigo de cómo la alta costura terminó por codearse con el prêt- à- porter y cómo evolucionaron los cánones de belleza de acuerdo con los dictados de los grandes árbitros de la moda él mismo, entre otros Contempló con los ojos de la experiencia, y algo de crítica también, cómo nacían nuevos talentos que se eclipsaban en un ciclo sin fin. Entonces empezó a pasar cada vez mas tiempo en Jonchet, su castillo renacentista, hasta que decidió su retiro cuando Bernard Arnault le compró la marca en 1988. Allí, en compañía de Philippe Venet y rodeado de su colección de arte y porcelanas, se dedicaba a pasear con sus labradores blancos, leer y dibujar; a recorrer su huerto y jardinear; a disfrutar con los oficios. 6 Escenas de una vida Hubert de Givenchy charla con Alice Randt en presencia de El modisto en el château Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol. de Jonchet, en un reportaje publicado en Blanco y Negro en octubre de 1995. Con Sonsoles Diez de Rivera y Philippe Venet, durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, en 1997. Una de las Givenchy y Sonsoles Diez de estancias de su castillo en el Loira. Rivera durante una presentación. El modisto con Naty Abascal y Con su admirado Yves Saint Laurent la baronesa Thyssen. 5