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ABC SÁBADO, 17 DE MARZO DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 59 Un trocito de campo (vertical) en la comunidad Como en la residencia televisiva de Montepinar o en lo alto del Palacio de Cibeles, como ordenó la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena, muchas comunidades de vecinos abrazan la moda de colocar un huerto en sus azoteas. Pero hay una tendencia que está causando furor en los últimos tiempos y es la de colocar un huerto igualmente comunitario pero en sentido vertical. Al parecer, según defienden sus creadores, atrapa el polvo, filtra gases nocivos y ayuda a reducir la contaminación. Un invento que se está extendiendo a pasos agigantados, y en el que el abono de las plantas se hace con un método natural gracias a un sistema que utiliza los excrementos de los peces que muchas casas tienen como mascota. Frutas y verduras en un antiguo parking No he notado un sabor distinto MIQUEL VERA BARCELONA tos químicos industriales pueden bioacumularse en un terreno y acabar de poner en peligro la salubridad de un huerto. Por ejemplo, las plantas que más bioacumulan son las lechugas y espinacas. Los tomates, no tanto. El gran problema de los huertos urbanos es que normalmente se hacen con poco criterio, aprovechando suelos sin uso. Podemos cultivar en ciudades, pero intemos minimizar los riesgos aclara el investigador. En la contaminación, tradicionalmente nos han preocupado los metales pesados (y con razón) El problema es que también otros contaminantes, en este caso orgánicos como los PCB (policlorobifenilos) o los hidrocarburos aromáticos policíclicos, que pocas veces se tienen en cuenta agrega. Berlín, el cultivo en zonas relativamente cercanas a vías de transporte supone una amenaza evidente. Si el cultivo es en zonas más o menos apartadas es decir, con presencia de barreras de edificios o de barreras de vegetación, se reduciría el riesgo, dicen los expertos. Así, las mejores prácticas para el cultivo urbano pasarían por construir parcelas alejadas de las vías, agregar materia orgánica, mantener el PH del suelo, comer los frutos habiéndolos pelado antes, quitar todas las hojas y lavarlos a fondo para eliminar todo contaminante superficial. Crea espacios sostenibles Según Elisa Oteros, del Área de Agroecología de Ecologistas en Acción, esa corriente científica de Rodríguez Seijo se enfrenta a la que ningunea ese riesgo. Hay división de opiniones, puesto que hay investigaciones al respecto de cómo estas prácticas influyen en cada planta y de cómo los suelos pueden ser enriquecidos con prácticas agriecológicas. Otros, añade Oteros, prefieren verlos como un espacio de aceptación social en la ciudad. Encarna esa dicotomía el arquitecto y director del Grado en Paisaje de La Salle- Universidad Ramón Llull Roger Subirà, para quien la contaminación puede afectar a su calidad y en la necesidad de analizar el suelo debe haber unanimidad Pero desde el punto de vista de su disciplina arquitectónica, defiende que la agricultura en la ciudad es un camino para recuperar espacios sostenibles, tiene grandes beneficios de didáctica medioambiental y de convivencia con los ritos de la agronomía. Evaluar los riesgos A pesar de que este experto proclama que los huertos urbanos no son la mejor opción no oculta que estos espacios verdes acaban siendo, como relataba García de Vinuesa, una herramienta pedagógica y un pasatiempo sano. No soy contrario a los huertos en ciudades, ya que no nos quedará otra viendo el ritmo de pérdida de fertilidad de los suelos, pero deberían de hacerse con tranquilidad dice a ABC. Es necesaria una evaluación exhaustiva de los riesgos de cada localización, lo que conlleva un análisis de los suelos, posibles fuentes de contaminación, evaluar bien qué especies se pueden plantar, con medidas para reducir la bioacumulación en ellas En grandes ciudades el problema de la contaminación atmosférica suma riesgos. Y también, como sucedió en Barcelona cuenta con una quincena de huertos urbanos gestionados por su Ayuntamiento. Sin embargo, la afición por la horticultura ha hecho que muchos urbanitas trufen sus balcones y los solares de la capital de espacios verdes con cultivos de frutas y verduras, más o menos autogestionados. A pesar de que los huertos se concentran en las zonas más periféricas de la ciu- Faltan análisis de la tierra dad, también los hay en puntos tan Quizás un análisis de la tierra no céntricos como la Sagrada Familia iría mal. Estamos en una calle con o la misma plaza de las Glorias, uno bastante tráfico y esto al final lo abde los nudos viales con mayor cir- sorben las plantas. Un huerto urbaculación de la ciudad condal. no es bonito, pero hay que ir con cuiLos huertos urbanos aparecie- dado reconoce. A pesar de las adron en la capital catalana a finales vertencias de algunos especialistas de los noventa, cuanacerca de los peligros do el Consistorio los de consumir frutas y En Barcelona impulsó para dar una nacidas en Las verduras no verdurascon altas doalternativa de ocio saciudades reciben ludable a los jubilados sis de polución como tratamientos y para acercar el munBarcelona, Joan tiene químicos pero do rural a los niños de claro que el consumo la gran ciudad. Rápi- están rodeadas de que hace de las hortadamente, estos espacalles con coches lizas de su huerto no cios se multiplicaron puede suponer ningún a raíz del boom de riesgo para él. Las verla afición por la vida sana y los pro- duras autocultivadas que consumo ductos ecológicos. apenas suponen el 30 del total Durante décadas, el chabolismo afirma. Este pequeño agricultor aseligado a las grandes olas migrato- gura que si se tuviera que estar penrias de los años 60 ya había creado diente de la calidad de todo lo que una pequeña ola de huertos parti- consumimos, no comeríamos culares en las laderas de Montjuïc o nada resuelve. No he notado que en las riberas del Besós y el Llobre- tengan un sabor distinto afirma. gat, siempre salpicados de pequeBarcelona cuenta con más de 300 ñas parcelas verdes. Joan Font, un parcelas distribuidas entre los disautónomo de 40 años, colabora casi tintos huertos municipales, en las a diario con el huerto urbano de los que cada usuario decide qué cultiLluïsos d Horta, una histórica enti- va. En los últimos años se han imdad cultural. Es una experiencia puesto los huertos de carácter comuy bonita y enriquecedora. Cono- munitario, en el que los agricultores ces gente mientras se recupera un no solo trabajan conjuntamente para espacio que estaba muy degrada- organizar sus cosechas, sino que do explica a ABC. El huerto en el aprovechan para estrechar los lazos que trabaja todas las tardes desde de amistad entre vecinos entre mahace un año era antes un parking tas de tomates y árboles frutales. que empezaron a habilitar para el cultivo los usuarios de un comedor social de la zona. Se tuvo que remover la tierra y abonarla relata. En el huerto hay ahora verduras propias de la temporada invernal que no reciben tratamientos químicos. No obstante, Joan reconoce que las hortalizas crecen en una ciudad muy contaminada y en un huerto rodeado de calles llenas de coches.