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ABC SÁBADO, 17 DE MARZO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a la derecha de la imagen, y el secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político de Podemos, Íñigo Errejón, a la izquierda, en el balcón del Ayuntamiento de Valencia durante la mascletà de ayer EFE Errejón y Rivera, en las Fallas El fuego purificador SALVADOR SOSTRES El fuego purificador que limpia los pecados del mundo vendrá algún año a llevarse los populismos de España. Que Errejón y Rivera rían mientras puedan. Pero que no olviden que los pueblos, por bajo que puedan caer, acaban siempre recuperando su decencia y menstrúan los deshechos. Puede que Ciudadanos no asuste tanto como Podemos, pero los dos populismos encarnan la misma antipolítica oportunista, barata, de soluciones simples para desafíos complejos y con la única avaricia del poder sin ningún deseo razonable ni razonado de mundo mejor. La decadencia de España se mide por el éxito que las encuestas vaticinan al populismo colectivista de Podemos y al populismo narcisista de Albert Rivera. Lo mismo que el populismo independentista ha llevado a Cataluña al colapso y al estancamiento, Pablo Iglesias y Ciudadanos llevarían España a la ramplonería que ellos son y representan, a la misma ignorancia, al mismo callejón sin salida en el que habitan sus vanidades, más hinchadas que el hígado de las ocas justo antes de convertirse en foie. Que Errejón y Rivera rían y se desternillen. Llegará el día en que este mismo fuego será nuestra sonrisa viendo sus ínfulas arder, su pedantería, su arrogancia, su fatuidad, su concepción barriobajera de la vida, su navajerismo moral, soberbios charlatanes de saldo y esquina. No soy un gran partidario del fuego ni de lo que explota, porque mitad me asusta y la otra mitad tiende a irritarme. Pero la política española necesita más que nunca el espíritu purificador de las Fallas y una esperanza basada en las categorías fuertes, en el esfuerzo y en el rigor, en la inteligencia y en la generosidad, y no en los vendedores de pócimas milagreras. Necesitamos más que nunca un regreso al orden, a la calidad y a la jerarquía que nos ayude a librarnos de esta nueva política que es en realidad más vieja que la tiña. No hay atajos ni son deseables las soluciones mágicas cuando se trata de tejer la convivencia, de asegurar la economía y de defendernos de los más sórdidos ataques contra la propia supervivencia. El grado de madurez, de responsabilidad y de sensibilidad que se necesitan para hacer frente a los grandes desafíos no sólo son ajenos a la estrategia de acoso y derribo al Gobierno de los populismos que nos acechan, sino que son incompatibles con su naturaleza. Ríe Errejón, ríe Rivera. Todo explota a su alrededor y ellos ríen y se tapan los oídos. Si el fuego purifica y España quiere sobrevivir a sus demonios, necesitamos que arda la miseria política de Ciudadanos y Podemos en una hoguera que nos recuerde que cuando nos lo proponemos somos artífices de lo mejor con nuestras capacidades afiladas, sin tener que recurrir a ídolos falsos con sus espejismos todavía más falsos; y que trabajando nuestros talentos y preservando nuestro amor, si estiramos los dedos podemos tocar la cara de Dios.