Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
70 DEPORTES MIÉRCOLES, 28 DE FEBRERO DE 2018 abc. es deportes ABC Liga, jornada 26 Gerard Moreno tumba al Madrid El gol en la prolongación le da la victoria al conjunto blanquiazul; mala gestión madridista de los minutos finales 1 ESPAÑOL Diego López Navarro D. López Duarte Aarón V. Sánchez (69) Darder C. Sánchez Piatti (79) S. García Gerard Granero (69) Baptistao (79) GOLES 1- 0, m. 90: Gerard Moreno 0 REAL MADRID Navas Achraf Varane Ramos Nacho Llorente Kovacic (89) Isco (69) L. Vázquez Asensio Bale (81) Benzema (69) Ceballos (81) Mayoral (89) EL ÁRBITRO Sánchez Martínez (Comité Murciano) Mostró la cartulina amarilla al blanquiazul Aarón y al madridista Bale. HUGHES l Madrid salió de nuevo con dos mediocentros, y con una especie de 4- 2- 31 sobrado en principio en la media para responder al clásico 4- 4- 2 del Español, un equipo con dos López, un García y dos Sánchez, tres si contamos al entrenador Quique, que con su barba parecía salido de un cuadro de Fantin Latour. La posición de Bale, de 9, ni añadía ni quitaba nada a su natural autismo. Pero el diseño de Zidane era perfecto para Isco y Asensio. El primero estaba donde le gusta, de mediapunta, y Asensio tenía libertad y mando para moverse. Era un partido para ellos. El LucasIsco- Asensio que se le pide a Zidane. Y el Madrid comenzó a jugar bien, con un manejo diligente de la pelota, buena colocación y una presión impropia. Hubo un par de ocasiones. Un remate de Bale, y una ocasión de Varane tras el córner. Sin embargo, la más clara ocasión era para Gerard Moreno, tras error de Varane, un jugador que siempre mancha sus partidos con algún desliz. E La circulación del Madrid se iba espesando, se hacía lenta, y su juego demasiado interior. Nadie se iba por fuera, hacia fuera. Lucas, empleado del mes, tenía su peor día y Asensio e Isco se iban buscando en una dirección conjunta del juego a la que costaba verle un sentido que no fuera el meramente estético. El Español oponía el trabajo de Carlos Sánchez, con muchas recuperaciones, y poco a poco comenzó a salir al contragolpe. El partido se le fue enmarañando al Madrid de un modo casi previsible. Cuando el equipo se le entrega a Isco y Asensio el ritmo acaba cayendo. El juego es irregular, bonito a ratos, pero poco efectivo, con poco sentido. En la primera mitad, Isco tocó el balón casi 40 veces. ¿Para qué? ¿Qué consiguió? Siendo su participación en el partido fundamental, ¿qué hizo de ello, en qué lo convirtió? En algo lento, pastoso. Logra el autocaracoleo, la espiral ombliguera, la propia ocultación. Criticamos a Zidane que no reparta el liderazgo del equipo, pero cuando lo hace Isco y Asensio aparecen a ratos, aun les cuesta llevar la dirección del juego. Hay algo inefectivo, hermoso y desventado en su juego. Asensio regaló una virguería: en una sola acción consiguió un tacón, una ruleta y un pase en profundidad y Bale pidió un penalti, pero al descanso el Madrid había perdido el dominio inicial y no podía recordar tampoco grandes ocasiones. Los aceleradores del balón en el Madrid son Kroos, Benzema y a veces Asensio. El resto la tocan demasiado. El doble pivote daba seguridad (había que rebañar los movimientos de Sergio García) pero no conseguían darle velocidad del balón, la asignatura pendiente del Madrid. Llorente juega en corto y sin confianza, titubeante, y Kovacic tiende a ser un jugador de suma cero: deshace inmediatamente todo lo que consigue. Mourinho logró ganar a Guardiola, si lo pensamos dos veces, cuando superó su velocidad, aunque fuera a la contra. Ese Real Madrid era velocísimo. Todos los equipos muy trabajados acaban siendo rápidos de una forma u otra. La velocidad es un hábito, una costumbre. Fue Bill Clinton el que dijo eso de Es la economía, estúpido Pues el Madrid necesita alguien que recuerde lo mismo sobre la velocidad. Desde el minuto 30 al 50, el ligero Achraf fue el único que asomó por el ataque madridista. El partido empezaba a ser del Español, su presión en la banda era buena y salía muy rápido buscando a Ge- rard Moreno, que volvió a probar a Keylor Navas. Isco pasó de ralentizador a irrelevante. De Asensio y Bale no había noticias. Lo poco en el ataque madridista llegaba de semicontragolpes que surgían tras robos. La construcción de juego no iba a ninguna parte. El madridismo entra en un bucle esquizoide: la BBC desesperó, (especialmente Benzema) pero después de 65 minutos viendo a Isco Benzema parecía no solo recomendable, sino completamente necesario como lubricante. Isco es capaz de asfixiarse a sí mismo con el cordel de su propio y abusivo yo- yo. Salvo Cristiano, la mayoría de jugadores del ataque del Madrid están mejor como revulsivos. Un fracaso de Isco De mediapunta y con dos pivotes detrás, era un partido para el malagueño, pero lo desaprovechó Valentía de Quique Sánchez Flores En la segunda mitad, sacó a Granero y a Baptistao. Con tres delanteros se fue a por el partido con decisión Marcos Llorente y Sergio García pelean por el balón durante el duelo de ayer