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16 OPINIÓN MIÉRCOLES, 28 DE FEBRERO DE 2018 abc. es opinion ABC VIDAS EJEMPLARES A LOS CUATRO VIENTOS Foro de Empresarias y Directivas Parcelaciones LUIS VENTOSO 3.396 OKUPAS Y nunca se vio nada útil saliendo de ahí Un liderazgo muy necesario Más de un centenar de empresarias, directivas y autónomas cordobesas han configurado de manera discreta en el último año un nuevo formato de liderazgo socioempresarial para Córdoba que habrá que tener muy en cuenta a partir de ahora. Blanca Torrent, consejera delegada de Aceitunas Torrent, capitanea un modelo en el que prima el intercambio de conocimientos y experiencias, el afán por innovar y conseguir mejores resultados en la economía provincial en calve femenina y con mucha discreción e independencia. De nuevo el caladero parcelista Los amantes de la norma urbanística en estado puro y su cumplimiento milimétrico (en todos los proyectos que hay frenados en Córdoba ahora mismo) tornan en flexibilidad su exigencia legislativa cuando se trata del parcelismo. Un fenómeno que en Córdoba es capilar y, por ende, arrastra a miles y miles de cordobeses que, a su vez, para formaciones como Izquierda Unida o el PSOE (o el resto de ormaciones) son claves cuando se acercan las elecciones. Un viejo déjà vu que evidencia la doble manera de encarar los hechos. Ahora, servicios básicos para parcelaciones regularizables pero adelantando procesos y trámites. A UNQUE las cifras económicas de España llevan tres años estupendos, quien no dormite en una burbuja de Dom Pérignon sabe también de historias amargas, de personas desarboladas por el cierre de una empresa, un ERE o simplemente una mala racha laboral. Lo describía ayer muy bien aquí Pedro Cuartango, cuando contaba con su poso lírico el declive de Miranda del Ebro, antaño pequeña meca fabril. Como todo el mundo, lo he visto también en mi entorno amical: vidas que parecían resueltas se vieron tronzadas por la crisis, con créditos e hipotecas oprimiendo el cogote familiar, con las puertas del empleo súbitamente selladas. No existe desesperación equiparable, sobre todo con hijos a cargo. Una amiga que trabaja en Cáritas nos relataba este fin de semana el rosario de penalidades que atiende, las historias de ciudadanos cabizbajos que llaman a la puerta pidiendo una ayuda que ya no hallan en otra parte. Es la intrahistoria económica que nunca asomó en el discurso de ministros macro a lo Guindos, miopes ante lo micro, poco atentos al detalle de que bajo las curvas de los gráficos respiran personas, a veces muy tocadas. La vida arrea cornadas inesperadas. En una era urgente, en la que todo es desechable, nadie está a salvo. Pero ante los trances económicos caben dos opciones: el coraje, el grit que dicen los estadounidenses; o el abandono en la autoconmiseración, la pasividad y la queja. La primera opción era la de aquellos aldeanos que salían de parroquias ignotas con una maleta de cartón y se lanzaban a prosperar en un mundo que les quedaba enorme. La segunda alternativa es la recreación en la derrota y la renuncia a batallar. Por ahí respira el movimiento okupa, donde nada hay de admirable. He estado en viviendas okupadas en Galicia, Londres, Madrid... Siempre vi lo mismo: un impostado buenrollismo tardo hippy, o post- punky; talleres autogestionarios (que nada gestionan) laboratorios kulturales (manifiestamente incultos) camisetas, aretes, roña a paladas y un regodeo en una adolescencia perpetua e indolente, un intento fútil de escapar de las responsabilidades de la edad adulta acampando en las cunetas de la marginalidad. Lo hiriente llegaba cuando había niños de por medio, arrastrados por la molicie de sus padres a un hábitat de provisionalidad, baja higiene y esperanzas marchitas. Un castigo que no merecen. Ayer se supo que en la Comunidad de Madrid ejercen 3.396 okupas, la mitad con antecedentes penales y vulnerando el derecho a la propiedad privada, uno de los pilares de la civilización. ¿Cuántos de estos altermundistas estarían dispuestos a embarcarse en los pesqueros del Gran Sol ganando un buen jornal? ¿Cuántos aceptarían recoger fresas a los invernaderos del Sur, o conducir un taxi en las jornadas inagotables de la metrópoli, o servir cafés en un bar cuando aún no ha rayado el alba, o chupar frío y canícula en una gasolinera, o cuidar a viejos desvalidos? Kantamañanas de maría, verborrea y litrona, alérgicos a pegar chapa, dan lecciones morales e invaden las casas de personas que se han esforzado para comprarlas. El paradigma Colau frente al de Adam Smith. Pero los clásicos siempre ganan. Blanca Torrent V. MERINO CARTAS AL DIRECTOR Gaviotas y charranes Las gaviotas y gaviotines, charranes en otras latitudes, son aves emigrantotias, volando muchos miles de kilómetros en un año. Son de la misma familia aunque de distinto pelaje y fácil de señalar en cuanto las observas. El charran, según un estudio del (BAS) y publicado en National Academy of Sciences afirma que esta ave es la más emigratoria de cuanta existen. El PP con su gaviota a cuestas sin darse cuenta y como el que no quiere la cosa, se le ha metido en su nido unos pocos gaviotines o charrares. ¿Y por qué digo esto? Pues muy sencillo, ahora resulta que este partido tiene dos bandas encontradas según ECD en encontrar una solución para la imposición del castellano para reforzar y garantizar el idioma español en los centros de enseñanza de Cataluña. No voy a comunicar los entresijos que pudieran tener este mecanismo ni el aprovechamiento de seguir en vigor el 155 al que yo le llamo el 15 y no me equivoco. Ni tampoco voy hablar de las guerras internas que tienen las dos señoras, la Cospedal como dice mi vecina y la Santamaría. Todas las guerras tienen sus treguas, pero está visto que la sugerida pelea viene desde tiempo atrás. Nos sé si la gaviota sigue emigrando pero por lo que se le ve y se le adivina para ser que ha perdido el rumbo, se ha hecho vieja y sus crías aún no han remontado el vuelo. Yo que he criado canarios durante muchísimos años, de vez en cuando tenía que venderlos o darlos, ya que sus cantos siempre eran lo mismo y yo estaba sufriendo de verlos cansados, comían poco y echaban sus alimentos fuera de la jaula, un desastre. Compraba otros canarios nuevos de mejor pelaje y de colores amarillos y cobre, ya que sus crías eran de una belleza inigualable. La jaula del PP, la de la gaviota le ha venido ancha, les cuesta atravesar e imponer a sus votantes la comunión que antes tenían con sus depositarios de votos. Está dormida y a verlas venir y si a esto le añadimos que están hartos de comer alpiste mejor sería abrirles las puertas y que emigren a otras tierras lejanas. JOSÉ MEDINA PEDREGOSA CÓRDOBA La senectud como etapa última La senectud es la última etapa de la vida del hombre. Durante el tiempo vivido en este pícaro mundo hemos ido cosechando infinidad de vivencias, recorridos angostos y angustiosos al mismo tiempo: de trabajos, de servicios, de proyectos en común que han permitido el logro de nuestras empresas, el fruto de nuestros anhelos, ya hechos realidad: nuestros hijos, la creación de una familia. Por ello, gocemos, pues, de estos momentos nuevos, importantes que alimentan nuestros apagados crepúsculos, viviendo alegres y sabiendo que hasta la llegada de la muerte podemos seguir creando, ejercitándonos en la pasión por las cosas, dando amistad y amor a cuantos nos rodean. Preparados ante este misterio último de la muerte. Aceptando la hora final donde todo no termina y sabiendo que nos espera una patria nueva, el don divino de la presencia de Dios, perenne como la aurora. Estamos viviendo momentos cruciales, transformadores y, por tanto, importantes que nos sitúan en este tramo último de nuestra existencia, arropados y engrandecidos por nuestros hijos que nos quieren, nuestros nietos, retoños nuevos en vuelo ascendente por sus mismas vidas. Vivimos en esta ancianidad amada, respetuosa y sazonada con el sabor de nuestras verdades y ternuras. Aún tenemos tiempo para seguir sembrando y aportando creatividad hasta el final de nuestras vidas. JUAN REDONDO MUÑOZ CÓRDOBA Pueden dirigir sus cartas al director por correo ordinario a C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 de Córdoba. E- mail a cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de reducir los textos cuyas dimensiones pasen el espacio fijado.