Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES, 28 DE FEBRERO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 UNA RAYA EN EL AGUA EL RECUADRO ANTONIO BURGOS REY EN PRIMERA LÍNEA El Rey estaba allí. Donde debe estar y como debe estar H ABÍAN anunciado la encerrona en Barcelona, que rima. Que al Rey le iban a montar la del tigre. Tan torpes son. Esas cosas se preparan y se hacen, pero chitón, hijos, es elemental, querido Watson, en cualquier manual de táctica y estrategia. Hablo de la presencia de Su Majestad en la inauguración de algo que está en punta de lanza de las nuevas tecnologías en todo el mundo: el Mobile World Congress (MWC) O sea, una especie de feria de muestras, pero a lo grande, a lo bárbaro, de los últimos avances en materia de ese instrumento de primera necesidad en el que para todos se ha convertido el teléfono móvil. Como sabían que el Rey iba a asistir, como otros años, para inaugurar el Congreso, los del lacito amarillo le tenían preparado el numerito. Amarillo, ojú... ¡Con la mala suerte que da el amarillo! ¿No podían haber elegido otro color para que se lo pusiera como lacito, por ejemplo, Pep Guardiola para que hasta en el Reino Unido de la Gran Bretaña se enterasen de quién es el gachó y quiénes sus amiguetes? Así les va a los del lacito que no recogen los laceros. Las encuestas cantan que cada vez hay menos partidarios de la independencia de Cataluña. Llevando por divisa la mala suerte de un lacito amarillo para que saquen de chirona a los rebeldes sediciosos, ¿cómo no van a ir las encuestas para abajo que se las pelan? ¿Y saben por qué se la tenían jurada y guardada al Rey? Por lo del 3 de octubre. Cuando salió por la televisión y, al igual que su augusto padre en las horas amargas del 23- F, dijo lo que tenía que decir y lo que los españoles esperábamos que dijera acerca del intento sedicioso de romper España que se había producido dos días antes en Cataluña. Al Rey querían montarle el numerito porque tras el 1- O defendió la supremacía de la Constitución. Esto es, por cumplir y hacer cumplir la Constitución en las más duras circunstancias. Y eso no se lo perdonaban ni se lo perdonan: que fuera el Rey el primer español, en todos los sentidos, quien diera un paso al frente contra tanta sinrazón para sencillamente cumplir la Constitución. Y como no se lo perdonan, que animara a que se cumpliera la ley y que el Gobierno, hombre, por fin, se decidiera tras sus palabras a aplicar el articulo 155, pues cacerolada al canto, y algarada, y vengan lazos amarillos, y desaires de ausencias buscadas por Ada Colau y por el presidente del parlamento autonómico catalán, Torrent. Que no fueron al besamanos, porque dice Ana Colau que eso es una cosa muy antigua; pero mira cómo a la cena, como era de gañote, sin tener que pagar el cubierto, sí que fueron. Como Don Felipe VI lo está haciendo de cine, no fue a inaugurar al Mobile Congress, no: se metió en la jaula de los leones. Otro cualquiera en su caso que recitaría Pepe Pinto a María Manuela, hubiera dicho: Anda y que les den a los catalanes de las cacerolas, al Mobile y a los teléfonos de quinta generación, que a mí no me la lían otra vez en Barcelona como cuando los terroristas yijadistas se llevaron por delante a las criaturas inocentes en las Ramblas y fui a acompañarlos en su dolor. Pero no. El Rey estaba allí. Donde suele: donde debe estar y como debe estar. Para cantarle las cuarenta al lucero del alba, y en este caso llamo lucero del alba, que ya es llamar, a Ana Colau. No por WhatsApp ni por comunicado oficial, sino en persona, cara a cara, en primera línea de combate, como buen antiguo guardiamarina del Juan Sebastián de Elcano: Yo estoy aquí para defender la Constitución y el Estatuto de Autonomía Sólo le faltó añadir, pero hubiera sido ya chulería, no valentía en el cumplimiento de su deber por España, todo por España algo? Pues pasa que Don Felipe, al contrario de este Gobierno que se arruga tanto ante la sedición catalana con un 155 light sigue siendo el español que más da la cara por la Constitución. En primera línea siempre. Como siempre. IGNACIO CAMACHO 28- F: LA NOSTALGIA DE UN ÉXITO Andalucía tiene un problema de pensamiento estratégico. Ya no puede vivir de la memoria de aquel remoto febrero NDALUCÍA lleva varias décadas viviendo espejada en la memoria de un éxito. El 28 F de 1980 no sólo fue la única oportunidad en que los andaluces se comportaron con conciencia de pueblo, sino que alteró el diseño territorial de la Constitución y forzó en la práctica un cambio de modelo. El equilibrio estructural de la región, su salida del subdesarrollo y el avance de su nivel de vida deben mucho a la lluvia de fondos de cohesión que trajo el ingreso de España en el marco europeo, pero sin la autonomía de primer nivel ganada en aquel referéndum hubiese sido muy difícil que los mecanismos de transferencias internas de renta evitasen la formación de una nación de dos velocidades partida por una brecha de privilegios. Aunque aquel Estado autonómico improvisado o forzado derivase en un descalzaperros de excesos, su paradigma igualitario, que tanto molesta hoy a los nacionalistas periféricos, diversificó la prosperidad en todo el país y permitió su reparto conforme a un patrón razonablemente homogéneo. Cuatro décadas después, sin embargo, Andalucía sigue sin actualizar aquel proyecto. Su indudable progreso objetivo no ha servido para mejorar en el escalafón nacional de renta, productividad o empleo. En los últimos años se ha roto incluso el impulso cíclico que en épocas de bonanza la empujaba por encima de las medias de crecimiento. Está estancada, en serio riesgo de bloqueo; incluso el largo liderazgo político socialista, el monocultivo de poder que ha funcionado como estabilizador social, ofrece signos acartonados de estrés y agotamiento. La crisis ha mermado los recursos clientelares de distribución de bienestar sobre los que la socialdemocracia había construido un feudo. Susana Díaz ha consumido gran parte de su mandato en la batalla interna del PSOE y se ha debilitado en ella durante demasiado tiempo. La crisis catalana le ha permitido marcar perfil de responsabilidad de Estado y ampliar la distancia con Podemos pero su aire renovador, su apuesta de esperanza y futuro, ha perdido crédito. Quizá aún le alcance para sostener la mermada hegemonía de su partido; otra cosa es que eso permita esperar nada nuevo. Así las cosas, la comunidad política andaluza ya no puede seguir apelando a la autocomplaciente evocación del 28- F como argumento. Está muy lejos y la sociedad posmoderna no vive de recuerdos. El agravio comparativo tiene un recorrido limitado cuya prolongación conduce al ensimismamiento. Esta época requiere de estímulos frescos, de iniciativas que sacudan el marasmo e inyecten energía, dinamismo y aliento. La alternativa de poder ya no es una utopía pero la atonía socioeconómica, el trantrán conformista, no se va a resolver sólo con un relevo de gobierno. El problema es de ideas, de confianza colectiva, de pensamiento estratégico. A estas alturas y a esos efectos de nada sirve anclarse en la nostalgia de aquel remoto febrero. A JM NIETO Fe de ratas