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ABC DOMINGO, 25 DE FEBRERO DE 2018 abcdesevilla. es andalucia ANDALUCÍA 35 tante sirvió al menos para que la administración mantuviera el empleo. Cuando en 1995 el Instituto de Fomento de Andalucía se hizo cargo de la fábrica contaba con más de medio millar de empleados, que permanecieron hasta que 4 años después la Junta vendió la plantilla a Campofrío, que pidió aligerar la carga laboral. Surge así el ERE fundacional. Estallido social La huella de Santana es tan profunda como numerosas las manifestaciones para pedir trabajo Lanzas y Zarrías La plantilla menguó aún más en 2004, tras vender Campofrío los activos a Proinserga, sociedad segoviana que tres años después declaró suspensión de pagos, con la consiguiente zozobra de los empleados jiennenses, quienes solicitaron la ayuda de Juan Lanzas. También la de Gaspar Zarrías, por entonces secretario general del PSOE de Jaén y secretario de Estado, quien, consumado el cierre de la cárnica, convenció a dos empresas para que se instalaran en la ciudad. Tenía que asumir la plantilla de Molina, pero a cambio recibirían subvenciones públicas. Una de ellas, Proasego, ni siquiera hizo ademán de instalarse. En cambio, la segunda, Dhul, del grupo Nueva Rumasa, recibió casi cuatro millones de euros de la Junta para una fábrica de productos precocinados. La fábrica de Dhul, situada a medio kilómetro de la de Hijos de Andrés Molina, está hoy también en ruinas. Las dificultades financieras de la familia Ruiz Mateos sobrevinieron cuando su grupo había construido más de un tercio de la nave. Por falta de pago la empresa encargada de las obras retiró la maquinaria. A los albañiles les sustituyeron los saqueadores. Y a la confianza en la Junta le sustituyó el recelo de los 148 empleados, quienes para exigir empleo acamparon junto a la sede de la Delegación del Gobierno andaluz durante más de un año. Cuando todo acabó, un delegado sindical admitió que el PSOE había intercalado con éxito quintacolumnistas para desactivar las movilizaciones o descafeinar la batalla. Los expedientes de regulación de empleo también determinaron su intensidad porque la pérdida de masa laboral implicó consecuentemente que un menor número de trabajadores exigieran sus derechos. Antes de los ERE más de medio millar de ellos convocaron una manifestación en la que participaron casi 10.000 jiennenses. Después de ellos, apenas un millar de personas secundaba en el mejor de los casos los actos organizados para recabar la solidaridad de la capital jiennense. Al margen de contar entre sus filas con empleados que jugaban a dos bandos, el error estratégico, a juicio de este ex representante sindical, fue no copiar el modelo lucha patentado por los trabajadores de Santana Motor, que mediante actos contundentes (cortes diarios de carreteras, disturbios y huelgas) forzaron a la administración autonómica, gestora de la empresa tras el abandono de la multinacional Suzuki, motivada por sus pérdidas millonarias, a librar una ingente cantidad de dinero público para prejubilaciones. Linares, la capital del paro J. L. JAÉN C asi uno de cada dos linarenses está en desempleo siete años después de que la Junta de Andalucía cerrara la factoría de automóviles Santana Motor, que es, junto a la firma Hijos de Andrés Molina, la otra gran empresa jiennense gestionada por la administración autonómica en los años de plomo de la industria provincial. Con idéntico resultado: ambas desaparecieron tras invertir la administración autonómica decenas de millones de dinero público para reflotarlas. Les diferencia el plan social, pero le iguala el procedimiento utilizado para librarse del excedente laboral. De hecho, la jueza instructora del caso de los ERE investiga a 17 personas presuntamente relacionadas con las ayudas concedidas para el expediente. Antes de la crisis en la que se enmarcan los ERE, Santana contaba con 2.400 empleados, que se movilizaron contra la compañía japonesa cuando decidió dejar de fabricar la totalidad de los vehículos que producía en la factoría linarense. La pérdida súbita y masiva de empleo convirtió a Linares en un polvorín, de manera que para evitar la revuelta la Junta de Andalucía adquirió la compañía. Cien millones La entrada de la administración autonómica enfrío los ánimos, pero empeoró la cuenta de resultados de la compañía: su gestión fue pésima. Esto, a pesar de fabricar un nuevo modelo, denominado Aníbal, con características similares a las del Land Rover. Las pérdidas eran tan elevadas que para pagar las nóminas se multiplicaron las ayudas públicas. En total, las subvenciones que Sin noticias El plan inicial preveía la instalación de nuevas empresas para suplir la clausura de la fábrica otorgó la Junta para mantener la fábrica a flote se aproximaron a los 100 millones de euros. Para nada. La falta de pedidos motivó su cierre el 14 de febrero de 2011, fecha en la que la administración autonómica, con el visto bueno de los principales sindicatos, presentó un plan sustentado en dos ejes: en el ámbito empresarial tenía como objetivo suplir la clausura de Santana Motor con la instalación de nuevas empresas, en tanto que en el ámbito social preveía la prejubilación de centenares de trabajadores de la factoría. Este punto se ha cumplido, pero la situación laboral de la ciudad es dramática. Y su alcalde, Juan Fernández, socialista, achaca la responsabilidad a la Junta de Andalucía, cuya presidenta, Susana Díaz, no se ha atrevido a visitar Linares. La localidad ha convocado varias manifestaciones en el último año demandando un plan de empleo a una de las localidades con el índice de paro más alto de Andalucía. Una de las manifestaciones por el empleo convocadas en Linares el último año ABC