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20 CÓRDOBA La fe de las monjas de clausura Las órdenes en la provincia DOMINGO, 25 DE FEBRERO DE 2018 cordoba. abc. es ABC holgura los noventa y que ha fallecido al tiempo que otra hermana mayor de clausura con plaza en Bujalance. En Aguilar de Frontera sólo queda una monja española- -las otras seis son peruanas- -y también es nonagenaria. María Soterraño está enterrada aquí debajo del suelo de esta estancia susurra la priora tras la reja doble del coro que se encuentra junto al altar de la iglesia de su convento, y desde el que ella y sus compañeras siguen las misas. La única española que queda, sor Carmen, ha pegado un bajón desde que murió su compañera de toda la vida. Es a ella a la que escuchan ustedes gritar. Está delirando completa la responsable del monasterio mientras las voces de la madre enferma y en cama rompen el silencio del lugar, pues ellas no hablan, y en un tono muy bajo, nada más que para nombrar aquellas cosas que no son capaces de decirse por señas. Pero nos conocemos ya muy bien. Con una mirada nos entendemos y eso es suficiente apostilla mientras el resto de las monjas atiende en otra habitación las enseñanzas del párroco de Fernán Núñez, Daniel Ruiz Rosa, que dirige el día mensual de la oración de la comunidad, que se celebró este martes, y en el que quedan suspendidas las dos horas de recreación que marca la jornada ordinaria. Este tiempo libre es, en palabras de la priora, un momento para nosotras, sin labores y sin rezos, en el que nos reunimos y hablamos de nuestras cosas para pasarlo bien. No echamos de menos nada de fuera Informe Un grupo de carmelitas descalzas en el interior del monasterio de San José y San Roque de Aguilar ABC La vida contemplativa pierde 13 religiosas en 18 meses La provincia cuenta en la actualidad con 226 hermanas en 21 conventos RAFAEL A. AGUILAR CÓRDOBA Una vez fui a la playa La hermana Anunciación Ceular, abadesa de la comunidad de concepcionistas de clausura de Hinojosa del Duque, al norte de la provincia, recuerda que una vez estuvo en la playa. Me llevaron mis padres siendo jovencita, y me gustó: recuerdo el mar, la arena, la gente en bañador. Fue antes de entrar aquí De esa visita ya hace, pues esta mujer de 75 años nacida en el barrio de San Agustín entró en la clausura a los 16 años y es la responsable de un cenobio compuesto por veinte hermanas, todas españolas y buena parte de ellas nacidas en la provincia de Córdoba. Cristo se enamoró de mí y me pidió que le entregara mi vida. Estoy enamorada de él explica sonriendo. A su lado se encuentra sor María de las Nieves, una alicantina de cuarenta años largos que ejerce de vicaria de la comunidad. Hay personas que aún con fe piensan que nuestra vida es un derroche, que la estamos desperdiciando, porque podíamos irnos a las misiones o a los hospitales a ayudar a los enfermos. Olvidan que desde el espacio limitado de nuestra clausura llegamos al mundo entero, como hizo Jesús a través de algo tan limitado y tan medible como su cruz tercia ella. Pero dígame qué cree usted que hay fuera de este convento que me pueda gustar más le pregunta al periodista. Ella misma responde: Mire, no me pierdo nada de fuera. A lo que yo aspiro es a romperme en el cuerpo de Cristo La radiografía de los conventos de clausura en Córdoba es la siguiente: los datos de los que dispone el Obispado señalan que en la demarcación se cuentan 226 hermanas con obediencia de clausura y silencio, a las que hay que sumar 397 de vida activa y no contemplativa, esto es, que se dedican a la enseñanza, a ancianos o a tipo de apostolado. Entre las de clausura, las más numerosas son las carmelitas descalzas, ya que en la provincia hay cinco conventos; detrás de ellas se sitúan las clarisas, con tres monasterios; las dominicas, con dos, los mismos que tienen las concepcionistas y las agustinas recoletas. Con una sede están las carmelitas de la antigua observancia, las capuchinas, las cistercienses, las salesas, las esclavas del Santísimo Sacramento, las jerónimas, y las agrupadas en el Oasis de Jesús Sacerdote. En total, y de acuerdo a los datos facilitados a este periódico por el Obispado, hay 21 monasterios de vida contemplativa, a los que se une uno masculino, que es el de los Cistercienses de Santa María de las Escalonias, situado cerca de Hornachuelos. ¿Ha variado la dotación de monjas de monjas de clausura en Córdoba en los últimos años? La respuesta a esta cuestión no es sencilla, porque los registros históricos no están al alcance de la mano. Parece claro, con todo, que el censo de religiosas que no salen de sus conventos a excepción de causa mayor se ha mantenido más o menos estable en la última década, si bien a costa de la intervención del gobierno de la Iglesia por su cierta tendencia a la baja. En junio de 2016, y de acuerdo con la información que entonces facilitó el Obispado, se contaban 239 religiosas de clausura en la provincia, trece más que en la actualidad. Un ejemplo de que a veces se pro- El caso de Aguilar El Obispado recurre a veces a vocaciones en el extranjero para mantener las comunidades ducen situaciones crítica es el convento de San José y San Roque de Aguilar de la Frontera. La priora del monasterio desde el verano de 2017, la madre María Maravillas, relata que hace pocos años sólo quedaban cuatro hermanas en la comunidad y ellas pidieron al obispo de Córdoba que reforzara el convento por el riesgo cierto de cierre La religiosa relata que un sacerdote cordobés, Juan Ropero, destinado en la prelatura de Picota en Perú, recibió la encomienda de visitar a carmelitas que estábamos allí y proponernos que nos viniésemos aquí Ella fue una de las reclutadas. Y está encantada. Al sacerdote le acompañaron en su misión tres señoras de Aguilar vinculadas a la comunidad carmelita desde hacía mucho tiempo: recuerdo cómo llegaron a explicarnos que el convento llevaba acá desde 1671 y que era importante que se mantuviera porque había hecho mucho bien por el pueblo. Llevaron una carta del obispo y nos la entregaron. Nos convencieron sonríe sin descanso la carmelita descalza en uno de los dos locutorios del lugar en el que vive junto a cinco compatriotas suyas y a sor Carmen, de 94 años, y la única española que queda.