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14 OPINIÓN MONTECASSINO PUEBLA DOMINGO, 25 DE FEBRERO DE 2018 abc. es opinion ABC HERMANN DEL PRIVILEGIO A LA POBREZA El Gobierno de España premia la traición y castiga la lealtad ICE la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que va a castigar al Rey Felipe VI con su ausencia de los actos oficiales en torno a la feria de telefonía conocida como la Mobile Ganas dan de asegurar que no será lo peor que le ha pasado al Monarca en los últimos tiempos. Quienes sí van a sufrir la enésima miserable patochada de Ada Colau son los barceloneses. Porque se van a quedar sin el Mobile World Congress. Había ya pocas dudas, después de que hace un año los visitantes y participantes pasaran las de Caín entre manifestaciones violentas y huelgas. Ahora, con estas ofensa a las instituciones y la ley por parte de Colau y otros indignos personajes de la Generalidad, solo un milagro impedirá que este colosal acontecimiento tecnológico se vaya con sus inventos a otra parte. Con sus visitantes, miles de empleos, grandes inversiones e inmensos efectos económicos directos e indirectos. No sabemos a dónde irá. Sí sabemos que, con su huida, el MWC lanzará un mensaje que se oirá en todo el mundo. Con el que Barcelona quedará estigmatizada como una ciudad indeseable, hostil, insegura y secuestrada por fuerzas tribales siniestras. Los hoteleros saben lo que está pasando. Las empresas que se van también. Pero la gravedad del proceso de pauperización que Cataluña va a sufrir es aún difícil de concebir para la mayoría. Nadie puede alegrarse del hundimiento de Cataluña como región desarrollada. Antes que nada porque la riqueza de Cataluña es obra y patrimonio de todos los españoles. Que han generado aquella riqueza. Y siempre aceptaron que desde hace casi dos siglos los gobiernos de España le otorgaran privilegios y trato de obscena preferencia, mientras otras regiones están sumidas en olvido y abandono. Porque Cataluña no solo es una parte más de España, es con el País Vasco la región más mimada, favorecida y enriquecida por el favor de los poderes de Madrid. Los privilegios para Cataluña han aumentado proporcionalmente a la deslealtad y falsedad de una parte de su población. Así se ha promocionado al separatismo hasta hoy, creyendo que se apaciguaba cuando se alimentaba a la bestia antiespañola. Ha llegado el momento de que España cambie de actitud. Hay un clamor en la propia Cataluña también para que así sea. Pero el Gobierno de Rajoy está decidido a continuar con su obsequiosidad hacia el delincuente y su desprecio al español leal y honrado. Ahora anuncia miles de millones, no para los aeropuertos de toda España; para uno, el de Barcelona. Y cientos de millones para soterrar vías; no en toda España, solo en Hospitalet. Eso sí, incumple sus promesas a la Policía y a la Guardia Civil, los dos cuerpos que han hecho frente al golpe de Estado. A cambio recibe de los golpistas ayuda para ese fraude de ley que es la cesión de un escaño para hacer grupo en el parlamento regional. A la lealtad, desprecio. A la agresión, concesión y turbio cambalache cómplice. Así, hasta el naufragio. D LA FERIA DE LAS VANIDADES FRANCISCO ROBLES LA REBELIÓN DE LOS ARTISTAS Nos causa extrañeza que se hable de artistas transgresores cuando alguien lleva a cabo una pantomima que no debería haber tenido ningún eco L primer rebelde fue aquel neandertal, recién descubierto, que dejó su huella en la eterna frialdad de la piedra por la que no pasan los años. Desde aquella mano que plasmó la abstracción de una forma hasta hoy, la historia del arte es la historia de la rebelión de los individuos, que no de las masas orteguianas. Esa rebeldía consustancial al artista nos ha dejado las grandes obras que siguen provocándonos el asombro que es la raíz del proceso doble: de la creación y de la visión, la audición o la lectura. Todos los genios han sido rebeldes por naturaleza. Todos. Y gracias a la transgresión que acometieron en su momento, el arte ha evolucionado y se ha enriquecido. Si no hubiera sido así, nos habríamos quedado en la amable artesanía que no va más allá del adorno y del honroso trabajo bien hecho. Si repasamos la historia de nuestra literatura nos damos cuenta de que Garcilaso se atrevió a usar los metros italianos que había importado su amigo Boscán. Hasta entonces parecía imposible que el castellano se saliera del molde octosilábico para meterse en la extraña música del E endecasílabo, un verso que hoy nos suena de la forma más natural en nuestro oído poético. Después vendría ese trío de ases que llevó la lengua hasta su límite conceptual, sintáctico y semántico. Lope, Góngora y Quevedo eran subversivos. Se atrevían con todo. Retorcieron el castellano hasta tal punto que sus seguidores fueron incapaces de lo imposible: no pudieron avanzar. Tuvo que llegar Bécquer en el XIX para rebelarse contra esa poesía artificial y proponer un verso limpio, sencillo, directo al corazón. Después llegaría el modernismo con su colorido, y las vanguardias con sus enrevesados principios, y la poesía social que se rebelaba contra el mundo establecido. Hablar, pues, de arte transgresor es una redundancia. Cervantes es el primer transgresor, porque fue capaz de destrozar las novelas de caballerías con el humor que fluye desde el Quijote. Desde entonces hasta hoy la novela no ha hecho otra cosa que rebelarse contra sí misma. Clarín se metió dentro de sus personajes gracias al monólogo interior, como García Márquez la liberó del realismo al añadirle la magia que le permite ascender a los cielos a Remedios la Bella. Vargas Llosa, siguiendo a Faulkner, ha roto el esquema del tiempo lineal, y Cela convirtió una narración en una colmena. Y así podríamos seguir hasta el infinito. Por eso nos causa extrañeza que se hable de artistas transgresores cuando alguien lleva a cabo una pantomima que no debería haber tenido ningún eco. Pero como siempre hay lumbreras dedicados y destinados a ejercer la censura, el fotógrafo en cuestión encuentra el eco que lo libra de su mediocridad. Si no le hubieran cerrado la exposición en Arco, sus retratos desenfocados no habrían tenido repercusión alguna, de lo cual se infiere que estamos ante un evidente caso de postureo. Porque si hubiera aquí rebeldía artística de verdad, nadie habría pagado un dineral por esos bodrios. Que ahí, en la habilidad para cobrar a precio de oro semejantes mamarrachos, es donde uno se da cuenta de que son unos artistas...