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ABC DOMINGO, 25 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Mariano Rajoy, ayer, en Zaragoza, saluda a un vendedor de cupones de la ONCE TAREK Acto de Rajoy en Zaragoza La zona confortable JUAN PABLO COLMENAREJO Rajoy ha ordenado a los suyos que tengan el balón. Se defiende mucho mejor con él en los pies que corriendo como pollo sin cabeza detrás del adversario. La debacle del PP en las autonómicas catalanas, cuando fue sacrificado en el altar del voto útil, ha sido una ducha de agua fría. No hay mal que por bien no venga y de perdidos al río. Los refranes y las frases hechas empiezan a circular como consigna de vestuario herido en el amor propio para poner en marcha una maquinaria, la del PP, sumida en la depresión ante la ola favorable de opinión que envuelve todo lo que hace Ciudadanos. La decisión es tomar la iniciativa y obligar a los demás a retratarse, especialmente a Ciudadanos. Ya saben lo que duele su existencia. Desde finales de diciembre pasado, con la digestión del disgusto catalán a medio hacer, han tocado alarma en el PP. Cuando Ciudadanos le negó al PP el préstamo de un escaño para formar grupo en el Parlamento autonómico catalán, se iniciaron las hostilidades y se cortaron las comunicaciones telefónicas hasta el punto de no contar con Rivera en la presentación del recurso para parar la investidura del prófugo de Waterloo. Bien es cierto que Ciudadanos tampoco le preguntó al Gobierno qué es lo que iba a hacer para evitar la elección de Puigdemont. Rajoy sabe que o sale a campo abierto o le cocinan a fuego lento. La decisión de aprobar los presupuestos el próximo mes de marzo está tomada ya. Una vez se produzca la remodelación del Gobierno, es cuestión de horas, motivada por la salida de De Guindos, el objetivo es sacar a Ciudadanos de la zona confortable en la que se ha instalado a esperar que el PP se deshilache y entregue la cuchara. Rajoy sabe que si Sánchez y Rivera suman, el PP se marchará a la oposición obsequiándole con el peor final. Por eso ayer fue a la vez contra la vieja y la nueva política, la del PSOE y la de Ciudadanos, basada en oponerse a todo ofreciendo en el caso socialista cheques sin fondos para pagar las pensiones o engañando al disparar el gasto social bajando los impuestos como promete Ciudadanos. Le espera al presidente una travesía en la que su piel de rinoceronte se va a poner a prueba definitivamente. El votante ya no tiene solo a la abstención como refugio. Al PP le va a costar muchos disgustos su propia supervivencia. Pero no tiene otro remedio. O roza y se moja o no sale de la emboscada en la que le tiene metida su minoría parlamentaria y el paso del tiempo. ESPAÑA